Bolivia: seis meses de prisión preventiva para Fernando Cerimedo por el ataque a Nadia Beller

La Justicia boliviana ordenó que el consultor argentino permanezca 180 días detenido en el penal de Palmasola, mientras avanza la investigación por la tentativa de feminicidio contra su expareja Nadia Beller. La causa suma nuevos elementos extraídos del teléfono del acusado y vuelve a poner bajo la lupa la trama política que rodea a uno de los principales operadores de la ultraderecha regional.

Por Bruno A. Monteverde para NLI

La Justicia de Bolivia dio un nuevo y contundente paso en la causa que involucra al consultor político argentino Fernando Cerimedo. El juez Wilson Espada ordenó que permanezca 180 días en prisión preventiva en el penal de Palmasola, en Santa Cruz de la Sierra, mientras avanza la investigación por la tentativa de feminicidio de su expareja, la abogada y analista política Nadia Beller. La decisión fue tomada luego de una audiencia de más de seis horas y ante la existencia, según la Fiscalía, de indicios suficientes para sostener la acusación y riesgos procesales.

La resolución representa un cambio sustancial en la situación de Cerimedo. Ya no se trata solamente de un consultor argentino detenido preventivamente a partir de las sospechas surgidas después de un ataque a balazos. La Justicia boliviana decidió mantenerlo privado de su libertad durante seis meses mientras se profundiza una investigación que incorpora mensajes, registros telefónicos, imágenes de cámaras de seguridad y testimonios que buscan establecer quién ordenó el ataque contra Beller.

Un ataque que abrió una causa de alcance internacional

El caso comenzó el 17 de agosto, cuando Nadia Beller fue atacada a tiros frente a un hotel de Santa Cruz de la Sierra. La mujer recibió tres disparos y sobrevivió al atentado. Los atacantes, según las primeras investigaciones, habrían utilizado indumentaria similar a la de repartidores para acercarse a la víctima y luego escapar en motocicleta.

Cerimedo fue detenido poco después en el aeropuerto de Viru Viru, cuando se disponía a abandonar Bolivia con destino a Buenos Aires. El consultor había adquirido en los últimos meses un papel de relevancia en la política boliviana como asesor del presidente Rodrigo Paz, aunque desde el gobierno intentaron remarcar que no ocupaba formalmente un cargo público. Al mismo tiempo, es conocido en la Argentina por su participación en la campaña presidencial de Javier Milei y por su actividad como estratega digital de sectores de la derecha regional.

La investigación tomó otra dimensión a partir del peritaje de su teléfono. Según información difundida por distintos medios, los investigadores encontraron conversaciones que la Fiscalía considera relevantes para reconstruir lo ocurrido antes y durante el ataque. Entre los elementos incorporados aparecen mensajes enviados en momentos coincidentes con los disparos contra Beller. Página/12 informó además sobre nuevos mensajes extraídos del aparato, entre ellos intercambios que la investigación busca vincular con el operativo.

La Justicia deberá determinar ahora si esas comunicaciones constituyen efectivamente evidencia de una planificación criminal o si, como sostiene la defensa, pueden ser interpretadas de otra manera. Cerimedo niega las acusaciones y sus abogados anunciaron que apelarán la decisión judicial.

De operador de Milei y Bolsonaro a detenido en Palmasola

La dimensión internacional del caso no es un detalle secundario. Cerimedo construyó durante los últimos años una trayectoria vinculada a diferentes espacios de la nueva derecha latinoamericana. Su nombre apareció asociado a las campañas de Javier Milei y Jair Bolsonaro, además de su actividad como consultor y estratega de comunicación política.

Su desembarco en Bolivia lo ubicó cerca del gobierno de Rodrigo Paz. Esa relación ya había generado controversias antes del ataque contra Beller. En mayo, autoridades bolivianas lo habían acusado de intervenir en asuntos internos del país, algo que el consultor negó.

Por eso, la investigación sobre el ataque contra Beller excede la dimensión estrictamente policial. La víctima también realizó denuncias sobre presuntas maniobras de corrupción y aseguró conocer información comprometida sobre sectores vinculados al poder boliviano. Esas afirmaciones todavía forman parte de un terreno que deberá ser investigado y probado judicialmente, pero explican por qué el expediente adquirió rápidamente una dimensión política.

A esto se suma otra investigación abierta en Bolivia por presunto enriquecimiento ilícito. Según información publicada por El País, la Fiscalía encontró más de 40.000 dólares en una propiedad vinculada a Cerimedo y también investiga otros elementos relacionados con su actividad tecnológica. La defensa rechaza las acusaciones.

El expediente, de este modo, empieza a reunir diferentes líneas de investigación que tienen un punto de contacto: un consultor argentino que operó en distintos escenarios políticos de América Latina y que ahora enfrenta una causa penal en Bolivia.

Seis meses que pueden cambiar el tablero político

La prisión preventiva no significa una condena. Cerimedo continúa siendo imputado y será la investigación la que deberá establecer si las pruebas reunidas permiten avanzar hacia una acusación formal y, eventualmente, un juicio. Pero la decisión de mantenerlo detenido durante 180 días muestra que el juez consideró que existen elementos suficientes y riesgos procesales que justifican una medida excepcional.

La resolución también tiene una dimensión política. Cerimedo no es un personaje periférico de la política regional. Durante los últimos años se convirtió en uno de los operadores digitales que acompañaron la expansión de las derechas radicalizadas en América Latina. Su detención en Bolivia vuelve a poner bajo la lupa los mecanismos mediante los cuales consultores, estrategas digitales y operadores políticos argentinos cruzan fronteras y participan de procesos electorales y gubernamentales de otros países.

Ahora deberá permanecer en Palmasola mientras la Fiscalía intenta reconstruir qué ocurrió antes, durante y después del ataque contra Beller. El teléfono secuestrado, las comunicaciones, las imágenes de seguridad y los testimonios serán piezas centrales de esa investigación.

La causa que comenzó con tres disparos frente a un hotel de Santa Cruz terminó colocando tras las rejas a un hombre que llegó a moverse con comodidad entre los círculos de poder de Buenos Aires, Brasil y Bolivia. Durante los próximos seis meses, la Justicia boliviana tendrá que determinar si esa cercanía con el poder fue solamente una actividad de consultoría política o si detrás de ella existía una trama mucho más oscura.


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