Un sospechoso del ataque contra Nadia Beller se entregó en Bolivia y negó ser uno de los sicarios. La causa contra Fernando Cerimedo suma nuevas piezas.
Por Bruno A. Monteverde para NLI

Un nuevo capítulo sacude la investigación por el ataque a tiros contra la abogada y analista política boliviana Nadia Beller. Este sábado, un ciudadano colombiano señalado como uno de los presuntos autores materiales del atentado se presentó voluntariamente ante la Policía de Santa Cruz de la Sierra y negó haber participado del ataque. La aparición del sospechoso se produce mientras el argentino Fernando Cerimedo permanece detenido preventivamente durante 180 días, acusado por la Justicia boliviana de tentativa de feminicidio contra su expareja.
El hombre fue identificado en distintos reportes como Víctor Hugo Castaño Zapata y, según la investigación, era buscado por su presunta participación en el ataque perpetrado contra Beller. Su presentación voluntaria no implica que haya quedado desvinculado de la causa. Por el contrario, deberá ser sometido a las diligencias correspondientes para determinar qué papel tuvo —si es que tuvo alguno— en una operación que las autoridades consideran planificada. El propio sospechoso sostuvo que se presentó porque tomó conocimiento de que era buscado y aseguró no tener relación con el atentado.
La investigación, entretanto, ya había incorporado a otras personas. La Policía boliviana detuvo a un hombre señalado como posible proveedor del arma utilizada en el ataque y también había aprehendido a una mujer y otro hombre considerados posibles partícipes necesarios. Algunas de esas personas fueron posteriormente liberadas, mientras los investigadores intentan reconstruir la cadena completa detrás del atentado.
Un ataque ejecutado con características de sicariato
Beller fue atacada el lunes pasado en Santa Cruz de la Sierra. Dos hombres vestidos como repartidores de una aplicación de delivery llegaron hasta el lugar donde se encontraba la abogada y le dispararon antes de escapar en una motocicleta. Las cámaras de seguridad permitieron reconstruir buena parte de la secuencia y aportaron elementos para identificar a quienes participaron de la operación. La víctima recibió varios impactos de bala y permaneció internada hasta este sábado, cuando fue dada de alta bajo custodia policial.
El atentado no aparece, por lo tanto, como un episodio improvisado. La utilización de disfraces, el desplazamiento en motocicleta y la forma en que los agresores abordaron a Beller forman parte de una secuencia que los investigadores analizan como una acción previamente organizada. La aparición de un supuesto autor material que ahora se entrega voluntariamente agrega una pieza más a un rompecabezas en el que todavía falta establecer quién dio las órdenes, quién aportó los recursos y cuál fue el verdadero móvil.
En ese punto aparece el nombre de Fernando Cerimedo, cuya situación judicial es especialmente delicada. El consultor político argentino fue detenido el martes en el aeropuerto internacional Viru Viru cuando se disponía a viajar hacia la Argentina. La Fiscalía boliviana lo acusa de tentativa de feminicidio y sostiene que existen elementos que justifican su permanencia bajo prisión preventiva por riesgo de fuga y de obstaculización de la investigación. Un juez posteriormente confirmó la medida por 180 días.
Los teléfonos, los chats y una trama que excede el ataque
La causa adquirió una dimensión todavía mayor después de los peritajes realizados sobre el teléfono de Cerimedo. Según información publicada por El País, investigadores del Instituto de Investigaciones Forenses encontraron conversaciones que son consideradas comprometedoras y que, de acuerdo con la acusación, podrían vincular al consultor con la planificación del ataque. Entre los mensajes analizados aparecen expresiones que los investigadores interpretan como referencias a la necesidad de “eliminar” a Beller.
La defensa de Cerimedo rechaza esa interpretación y sostiene que el acusado es víctima de una operación en su contra. Ese planteo deberá ser contrastado con las pericias, las comunicaciones, las imágenes de las cámaras de seguridad y las declaraciones de todos los involucrados. La existencia de un sospechoso que ahora se presentó ante la Policía tampoco resuelve por sí misma la cuestión central: quién organizó el ataque y por qué.
La situación adquiere además una dimensión política por el lugar que ocupa Cerimedo en la derecha latinoamericana. El argentino fue uno de los estrategas digitales de la campaña presidencial de Javier Milei en 2023 y posteriormente desarrolló tareas de asesoramiento político para el presidente boliviano Rodrigo Paz. Su actividad regional también estuvo vinculada a campañas de dirigentes de la derecha latinoamericana, entre ellos Jair Bolsonaro.
Ese vínculo con el poder político boliviano convirtió el caso en un asunto que trasciende la esfera privada. Beller no solamente acusó a Cerimedo de estar detrás del ataque: también realizó denuncias sobre presuntos negocios y redes de corrupción que, según su versión, involucrarían a personas vinculadas con el poder boliviano y con operadores políticos argentinos. Esas acusaciones deberán ser probadas judicialmente, pero explican por qué el expediente dejó rápidamente de ser presentado como un conflicto personal entre una expareja y pasó a convertirse en un caso de enorme impacto político regional.
Mientras tanto, la víctima consiguió abandonar la clínica este sábado. Beller salió en silla de ruedas, acompañada por familiares y con custodia policial. Su recuperación ocurre en paralelo con una investigación que todavía tiene numerosos interrogantes abiertos y que ahora suma la declaración de uno de los hombres señalados como posible integrante del grupo que ejecutó el ataque.
La entrega del sospechoso no cierra ninguna hipótesis. La abre todavía más. Si efectivamente se trata de uno de los hombres que participaron del atentado, su declaración podría aportar información decisiva sobre cómo se organizó la operación, quiénes intervinieron y quién pudo haberla financiado. Si, como sostiene, no tuvo ninguna participación, la investigación deberá explicar por qué terminó siendo señalado y quiénes fueron realmente los responsables. En ambos escenarios, la Justicia boliviana tiene ahora una pieza fundamental para intentar reconstruir una trama que comenzó con un ataque a plena luz pública y que ya involucra a uno de los operadores políticos argentinos con mayor presencia en la nueva derecha latinoamericana.
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