Verstappen volvió a ganar bajo el diluvio y Colapinto sobrevivió al caos en Malasia. Norris se mandó la suya

Max Verstappen volvió a lo más alto después de una espera interminable. El neerlandés ganó el Gran Premio de Bahréin disputado en Malasia, una carrera que tuvo de todo: lluvia torrencial, largada demorada, neumáticos para todos los gustos, Safety Car, Virtual Safety Car, trompos, abandonos y un George Russell que perdió el podio cuando su Mercedes dijo basta a cinco vueltas del final. En ese escenario absolutamente desquiciado, Franco Colapinto hizo una carrera de supervivencia y remontada para terminar 13º después de largar 20º, mientras Lando Norris, el mismo que apenas una semana atrás había pedido prácticamente una sanción ejemplar para el argentino, terminó protagonizando su propio momento de desconcierto cuando perdió el control de su McLaren detrás del Safety Car y se fue a la grava.

Por Ignacio Elfratini para NLI

La Fórmula 1 volvió a demostrar que cuando aparece el agua no existe pronóstico que valga. El circuito de Sepang, con sus 5,543 kilómetros y sus históricas lluvias tropicales, recibió a los pilotos con un verdadero diluvio. La largada prevista tuvo que retrasarse 40 minutos, pero eso fue apenas el comienzo del problema. Durante la vuelta de formación varios pilotos tuvieron dificultades para mantener los autos sobre el asfalto, hubo salidas de pista y hasta problemas de aceleración que obligaron a Dirección de Carrera a suspender el procedimiento. Después de otros 53 minutos de espera, finalmente se pudo poner en marcha una carrera que terminó teniendo apenas 55 vueltas efectivas sobre las 56 previstas.

La primera gran decisión del domingo llegó antes de apagar los semáforos. Nueve pilotos eligieron neumáticos intermedios y el resto apostó por gomas lisas, aun cuando la pista seguía húmeda. Verstappen, Antonelli, Russell y Hadjar estuvieron entre los que eligieron intermedios; Hamilton, Leclerc, Norris y Piastri se jugaron por los slicks. La diferencia fue brutal. En una pista que todavía tenía sectores muy mojados, quienes salieron con intermedios encontraron mucha más adherencia y comenzaron a ganar posiciones inmediatamente. Gasly incluso tuvo un trompo durante la vuelta de formación y consiguió regresar a la grilla.

Cuando finalmente se largó, Kimi Antonelli y George Russell hicieron una salida extraordinaria y convirtieron el Mercedes en un 1-2, pasando a Verstappen antes de la primera curva. El neerlandés cayó al tercer puesto, pero no tardó demasiado en empezar su recuperación. En la vuelta 6 superó a Russell por afuera en la curva 4 y volvió a colocarse segundo. Dos vueltas después ya estaba encima de Antonelli, que había tomado el liderazgo. La carrera empezaba a cambiar de dueño mientras el asfalto se secaba rápidamente.

Y entonces apareció el primer gran giro estratégico. En la vuelta 9, Valtteri Bottas perdió el control en la curva 13 y quedó atrapado en la grava, provocando la salida del Safety Car. La neutralización llegó en el momento perfecto para los pilotos que habían largado con intermedios: podían cambiar por neumáticos lisos mientras la pista ya comenzaba a estar preparada para ellos. Lo que había sido una apuesta arriesgada se convirtió en una ventaja estratégica enorme.

Verstappen volvió a salir adelante y, una vez que la pista recuperó condiciones normales, empezó a imponer su ritmo. El Red Bull con neumáticos blandos tenía una ventaja clara y el neerlandés consiguió separarse rápidamente de los Mercedes. Antonelli quedó segundo después de superar a su compañero Russell, pero el italiano nunca pudo recuperar definitivamente la distancia con el campeón.

La otra gran historia de la carrera fue Lewis Hamilton. El piloto de Ferrari había quedado terriblemente perjudicado por la elección de neumáticos de la largada y llegó a estar perdido en la parte trasera del pelotón. Sin embargo, el siete veces campeón empezó a recuperar posiciones una tras otra. Para la vuelta 22 ya estaba quinto y desde allí inició una persecución que terminó colocándolo en el podio. Charles Leclerc realizó una remontada parecida y terminó cuarto. Ferrari pasó de sufrir en los primeros giros a colocar sus dos autos entre los cuatro primeros.

Pero si hubo un piloto que mereció una mención especial por cómo administró una carrera que parecía perdida, fue Fernando Alonso. El asturiano también había tomado la decisión equivocada en el comienzo al apostar por neumáticos de seco cuando la pista todavía estaba para intermedios. Sin embargo, lejos de hundirse, Alonso comenzó a construir una remontada con ritmo y experiencia. En varios momentos fue el piloto más rápido del grupo medio y terminó alcanzando el octavo puesto con Aston Martin, resistiendo hasta el final los ataques de Lando Norris. Fue un resultado especialmente valioso para un equipo que no tenía el auto para pelear naturalmente por esas posiciones.

Alonso terminó 13,372 segundos detrás de Verstappen, pero apenas 0,621 segundos por delante de Norris. Es decir: entre el ganador y el español hubo poco más de 13 segundos después de 55 vueltas en una carrera que había tenido lluvia, neutralizaciones y cambios de neumáticos. El asturiano consiguió cuatro puntos y, más importante todavía, volvió a poner a Aston Martin en los titulares por mérito propio.

En el medio del caos también hubo lugar para Isack Hadjar, que llegó a ocupar posiciones de podio antes de terminar quinto. El piloto de Red Bull arrancó tercero, llegó a perder terreno y en las vueltas finales fue superado por Hamilton y Leclerc. Terminó quinto, apenas 8,571 segundos detrás de Verstappen, mientras Oscar Piastri fue sexto y Liam Lawson séptimo.

Y después de toda esa locura apareció Franco Colapinto. El argentino largó desde el 21º lugar como consecuencia de las penalizaciones que arrastraba de Azerbaiyán y de los cambios realizados en su unidad de potencia. Su objetivo inicial era sencillo: terminar la carrera. Pero Franco consiguió bastante más que eso. Con un Alpine que tampoco estaba para pelear naturalmente por los puntos, fue avanzando posiciones hasta finalizar 13º, recuperando ocho lugares respecto de su posición de partida y siendo nuevamente el mejor de los dos pilotos de la escudería francesa.

La carrera del argentino tuvo además un componente de paciencia que vale destacar. Después de todo lo ocurrido en Bakú, donde terminó involucrado en el accidente que le costó una penalización y una enorme cantidad de críticas, Sepang exigía exactamente lo contrario: cabeza fría, evitar riesgos innecesarios y aprovechar cada abandono y cada error ajeno. Y eso fue lo que hizo Colapinto. No tuvo el auto para meterse entre los diez, pero tampoco volvió a cometer un error que pudiera tirar por la borda una carrera en la que había largado prácticamente desde el fondo.

La estadística lo resume perfectamente: Colapinto terminó 13º, a 18,997 segundos del ganador, y quedó apenas 5,625 segundos por detrás de Lance Stroll, que terminó 12º. Por delante suyo quedaron Alonso, Norris, Lawson, Piastri, Hadjar y los Ferrari y Mercedes. El argentino terminó por delante de los dos Haas, su compañero Pierre Gasly, Carlos Sainz, Gabriel Bortoleto y Sergio Pérez.

La parte final volvió a entregar otra dosis de dramatismo. Alex Albon quedó detenido y provocó un Virtual Safety Car. Después llegó nuevamente el Safety Car. Y cuando parecía que todo iba a resolverse con una última batalla por la victoria, George Russell quedó detenido sobre la recta principal, abandonando cuando había completado 49 vueltas y marchaba tercero. Mercedes perdió así un podio prácticamente asegurado y Antonelli heredó una segunda posición que además le permitió ampliar su ventaja en el campeonato.

Y en medio de ese último Safety Car apareció una pequeña ironía. Lando Norris, que la semana pasada había sido durísimo con Colapinto después del incidente de Bakú, perdió el control de su McLaren mientras seguía al pelotón neutralizado y terminó pasando por la grava. No fue el mismo tipo de accidente que el de Bakú ni tiene sentido comparar mecánicamente ambos episodios, pero la imagen fue curiosa después de las críticas del británico. Norris logró continuar y terminó noveno, sumando dos puntos.

Adelante, en cambio, Verstappen no perdonó. El neerlandés completó 55 vueltas y cruzó la bandera a cuadros apenas 2,307 segundos por delante de Antonelli, consiguiendo su primera victoria de la temporada y también la primera de Red Bull en 2026. La victoria tuvo además un significado especial: fue el primer triunfo de Red Bull Ford Powertrains, la nueva unidad de potencia de la escudería.

Hamilton terminó tercero a 4,919 segundos, Leclerc cuarto a 7,258, Hadjar quinto, Piastri sexto, Lawson séptimo y Alonso octavo. Norris fue noveno y el rookie Arvid Lindblad cerró los puntos en el décimo puesto. Detrás quedaron Hülkenberg, Stroll, Colapinto, Bearman, Ocon, Gasly, Sainz, Bortoleto y Pérez. Russell, Albon y Bottas no pudieron ver la bandera a cuadros.

Una carrera de esas que justifican por sí solas la existencia de la Fórmula 1: lluvia tropical, una largada suspendida, estrategias enfrentadas, 55 vueltas de pelea, tres neutralizaciones, remontadas de Hamilton y Leclerc, un Alonso enorme para terminar octavo, un Colapinto que recuperó ocho posiciones desde el fondo, un Russell que perdió el podio sobre el final y un Verstappen que, cuando todo se volvió imprevisible, volvió a hacer lo que mejor sabe: ganar.


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