El Ciclón venció 1-0 a Deportivo Riestra por la fecha 12 del Torneo Clausura 2026, con un golazo de Teo Rodríguez Pagano a los 67 minutos. El equipo de Rubén Darío Insúa cortó la sequía, consiguió el primer triunfo del nuevo ciclo del Gallego y le dio una alegría a una hinchada que había llegado con bronca, reclamos y el corazón apretado. No fue una exhibición de fútbol, pero sí una victoria que puede valer mucho más que tres puntos: cuando la pelota quema y la paciencia se termina, ganar también es recuperar un poco de aire.
Por Ignacio Elfratini para NLI

En Boedo, las victorias no siempre se festejan con tranquilidad. A veces se gritan con la garganta apretada, con el puño cerrado y con ese desahogo de quien viene acumulando demasiadas frustraciones. San Lorenzo derrotó 1-0 a Deportivo Riestra en el Nuevo Gasómetro, sumó tres puntos fundamentales y encontró en un chico surgido de sus inferiores al protagonista de una tarde que necesitaba un héroe propio. Teo Rodríguez Pagano apareció a los 67 minutos, rompió el cero con un zurdazo rasante y convirtió un partido espeso en una celebración azulgrana.
El resultado tuvo un peso especial porque el equipo de Rubén Darío Insúa llegaba golpeado, con tres partidos consecutivos sin ganar desde el regreso del entrenador y una derrota reciente por 3-0 frente a Defensa y Justicia. La gente había expresado su malestar y el clima previo no era precisamente de fiesta: hubo reproches, insultos y un reclamo colectivo contra los responsables de una situación deportiva que mantiene al club bajo presión. Pero el fútbol tiene esas vueltas. Cuando la pelota entró junto al palo, la bronca acumulada encontró una salida en el grito de gol.
No fue una tarde para hablar de una recuperación definitiva ni para vender humo. Fue una tarde para reconocer algo más elemental: San Lorenzo necesitaba ganar, necesitaba una alegría y necesitaba demostrar que todavía podía convertir la tensión en una respuesta futbolística. Lo hizo con sufrimiento, con momentos de buen empuje y con un juvenil que se ganó el derecho a ocupar un lugar destacado en la historia reciente del partido.
Un primer tiempo trabado y una atajada que parecía condenar al Ciclón
Los primeros 45 minutos tuvieron más fricción que fútbol fluido. San Lorenzo intentó construir desde las apariciones de Facundo Farías, mientras Riestra apostó a su receta habitual: intensidad física, presión, disputas divididas y salidas rápidas para sorprender a una defensa que no siempre transmitió seguridad. El Malevo buscó llevar el encuentro a un terreno incómodo, con poco espacio y mucha lucha, y durante buena parte del primer tiempo consiguió su objetivo.
La ocasión más clara del Ciclón llegó a los 38 minutos. Farías condujo una buena acción individual desde campo propio y habilitó a Rodrigo Auzmendi, que sacó un remate cruzado. Sin embargo, apareció Ignacio Arce, arquero de Riestra, para sostener el cero con una intervención decisiva. Fue una de esas atajadas que empiezan a instalar la impaciencia en las tribunas: San Lorenzo encontraba el camino, pero le faltaba el último toque para transformar el esfuerzo en ventaja.
Riestra también tuvo sus oportunidades. Alexander Díaz probó después de una recuperación y Milton Céliz amenazó a partir de una pelota parada. El equipo visitante no necesitó dominar la posesión para incomodar: buscó aprovechar cada error, disputar cada segunda pelota y obligar al Ciclón a jugar bajo presión. El empate sin goles al descanso reflejaba un encuentro parejo, aunque dejaba la sensación de que San Lorenzo podía encontrar más si aceleraba sus ataques.
Rodríguez Pagano: el pibe que encendió la tarde
El segundo tiempo mostró otra actitud del conjunto de Insúa. San Lorenzo adelantó sus líneas, ganó metros y comenzó a atacar con mayor decisión. A los 52 minutos, Facundo Farías recibió una pelota en el área y sacó una volea que exigió nuevamente a Arce. Poco después, Auzmendi tuvo una ocasión de cabeza que pasó cerca del ángulo. El gol estaba cada vez más cerca, aunque la falta de precisión amenazaba con transformar el dominio territorial en otra frustración.
El entrenador movió el banco y Gustavo del Prete ingresó por Alexis Cuello a los 60 minutos. La modificación aportó una alternativa ofensiva y, a los 65, Agustín Ladstatter tuvo una oportunidad inmejorable después de un contraataque encabezado por el propio Del Prete. La definición no encontró el destino buscado, pero San Lorenzo insistía y Riestra empezaba a quedar cada vez más cerca de su propia área.
Hasta que llegó el minuto 67 y apareció el nombre que terminaría marcando la jornada. Teo Rodríguez Pagano, futbolista surgido de las inferiores azulgranas, recibió la pelota, se hizo espacio entre los rivales y sacó un zurdazo bajo desde afuera del área que se metió junto al palo izquierdo. Arce, que había sostenido a Riestra durante buena parte del encuentro, esta vez no pudo evitar el gol.
El festejo tuvo un componente especial: no fue solamente el gol que rompió el empate, sino el de un jugador formado en la casa, uno de esos pibes que representan la posibilidad de que el club encuentre respuestas dentro de su propio semillero. En una institución atravesada por dificultades deportivas e institucionales, el surgimiento de futbolistas de inferiores tiene un valor que excede los noventa minutos. No resuelve por sí solo los problemas del club, pero recuerda que San Lorenzo también construye su identidad con los jugadores que crecen defendiendo su camiseta.
El tanto fue, además, el primero de Rodríguez Pagano en Primera División, de acuerdo con la crónica de TNT Sports. Un estreno goleador que llegó en el momento indicado y ante una hinchada que necesitaba motivos para volver a festejar.
Los números de una victoria trabajada
SAN LORENZO 1 – DEPORTIVO RIESTRA 0
Estadísticas del partido
Posesión de la pelota: San Lorenzo 65% – Riestra 35%
Remates totales: San Lorenzo 13 – Riestra 11
Remates al arco: San Lorenzo 4 – Riestra 3
Goles: Teo Rodríguez Pagano (67 minutos).
Situación en el torneo
San Lorenzo: 14 puntos en 12 partidos.
Deportivo Riestra: 11 puntos.
Próxima fecha
San Lorenzo visitará a Estudiantes de La Plata.
Deportivo Riestra recibirá a Unión de Santa Fe.
Los números ayudan a entender el desarrollo. San Lorenzo tuvo el 65% de la posesión y terminó con 13 remates, cuatro de ellos al arco. Riestra registró el 35% de la pelota, once remates y tres disparos entre los palos. La diferencia no fue abrumadora en cantidad de intentos, pero el Ciclón consiguió imponer más tiempo su iniciativa y encontró la jugada que definió el encuentro.
El dato más importante para la tabla es que San Lorenzo llegó a 14 puntos en 12 partidos, mientras que Riestra quedó con 11 unidades. El triunfo permitió al equipo azulgrana acercarse a la zona de clasificación a los playoffs y abandonar, al menos por esta jornada, la dinámica negativa que había marcado sus últimas presentaciones. Riestra, en cambio, extendió su racha sin victorias en el Clausura a ocho encuentros, según TNT Sports.
No hay que confundir una victoria con una solución integral. El Ciclón todavía necesita mejorar su regularidad, generar más ocasiones claras y evitar que los partidos se conviertan en una prueba de resistencia emocional. Pero sumar de a tres cambia el ánimo, permite trabajar con menos urgencias y ofrece un punto de partida para recuperar confianza.
El grito de la gente: entre la bronca y el desahogo
La hinchada de San Lorenzo fue uno de los grandes protagonistas de una tarde cargada de tensión. Según la cobertura de Deportv, los futbolistas recibieron insultos y reclamos al salir a la cancha, con el grito de «que se vayan todos» como expresión del descontento. No era un detalle menor: el equipo llegaba golpeado y el público reclamaba respuestas inmediatas.
En el Nuevo Gasómetro, el amor por la camiseta no significa resignarse a cualquier cosa. La gente puede sostener al equipo y, al mismo tiempo, exigirles a los jugadores, al cuerpo técnico y a los dirigentes que estén a la altura de la historia del club. Esa relación intensa, en la que conviven pertenencia, enojo y esperanza, explica por qué un triunfo ajustado puede liberar tanta tensión acumulada.
El gol de Rodríguez Pagano cambió el clima. La pelota entró y el partido dejó de ser una sucesión de ocasiones desperdiciadas para convertirse en una tarde de celebración. La victoria no borra los cuestionamientos ni garantiza que el equipo vaya a encadenar buenos resultados, pero le regaló a la tribuna algo que necesitaba: un motivo concreto para festejar y un pibe de la casa al que reconocer.
En San Lorenzo, el hincha no necesita que le expliquen lo que significa ganar un partido después de una mala racha. Lo siente en la garganta, en el abrazo con el de al lado y en esa caminata de regreso en la que el resultado vuelve un poco más liviana la semana. La fiesta no fue la de una consagración, pero tuvo el valor de las alegrías que llegan cuando más se las necesita.
Insúa respira, pero el trabajo recién empieza
Para Rubén Darío Insúa, el triunfo tuvo una importancia particular: fue la primera victoria desde su regreso al banco azulgrana. El Gallego necesitaba cortar la serie adversa y encontrar una respuesta competitiva de su equipo. Lo consiguió, aunque el desarrollo dejó cuestiones por corregir: durante el primer tiempo faltó claridad, hubo situaciones que pudieron terminar en gol y el equipo necesitó una acción individual para destrabar un encuentro muy cerrado.
La mejor noticia fue que San Lorenzo sostuvo la búsqueda durante el complemento. Farías aportó desequilibrio, Auzmendi tuvo oportunidades y Rodríguez Pagano terminó convirtiendo la ocasión que definió el partido. También fue importante que el equipo pudiera conservar la ventaja en el tramo final, cuando Riestra intentó adelantarse y buscó el empate con remates desde afuera y envíos al área.
La próxima fecha tendrá una prueba exigente: San Lorenzo visitará a Estudiantes de La Plata, mientras que Deportivo Riestra recibirá a Unión de Santa Fe. Para el Ciclón, será la oportunidad de demostrar que el triunfo no fue un episodio aislado y que puede recuperar continuidad en el tramo decisivo del campeonato.
Por ahora, el Nuevo Gasómetro se quedó con una imagen para guardar: la zurda de Teo Rodríguez Pagano, la pelota contra el palo y una tribuna que pasó de la protesta al desahogo. San Lorenzo ganó por la mínima, pero para una hinchada que venía acumulando bronca, esos tres puntos pesaron como mucho más que un simple 1-0.
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