Murió Juan Eduardo Zúñiga

Premio Nacional de las Letras Españolas, tenía 101 años

Por la Redacción de Noticias La Insuperable

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Juan Eduardo Zúñiga ha fallecido. El novelista que tan exactamente, con tanto detalle y desconsuelo escribió sobre la nada y la penumbra que rodeó el vacío de la Guerra Civil había cumplido el pasado enero 101 años.

Ahora es cuando hay que releer o descubrir su Trilogía de Madrid (Largo noviembre de Madrid, Capial de la gloria y La tierra será un paraíso) y acercarse a sus memorias, Recuerdos de una vida (también en Galaxia Gutenberg), que se publicaron en mayo. «La memoria es el motor de gran parte de mi obra», manifestó en una de sus últimas entrevistas.

Nacido en Madrid en 1919, era hijo de un salmantino monárquico y conservador que estudió Farmacia y se casó con una granadina; muy prestigiado en su profesión, llegó a ser secretario de la Real Academia de Farmacia y farmacéutico de la Cruz Roja; tenía entre sus mozos de botica también a un escritor en ciernes, Ramón J. Sender. La familia vivía en un chalé apartado del barrio de Prosperidad, en Madrid.

Vivió en la capital de España durante la Guerra Civil, hecho que le marcó profundamente. Lo movilizaron a finales de 1937, pero debido a su lamentable estado físico, lo destinaron a los servicios auxiliares. Cursó en Madrid estudios de Bellas Artes y Filosofía y Letras, y se especializó en literaturas eslavas y en el siglo XIX español. Precisamente como especialista en literaturas eslavas, principalmente la rusa y la búlgara, ha editado numerosos estudios y ensayos.

Entre sus obras, destaca una biografía de Turguenev titulada Los imposibles afectos de Ivan Turgueniev (1977), varios ensayos sobre escritores rusos como Chejov, y numerosos artículos acerca de la cultura búlgara. En esta misma línea, Zúñiga elaboró en 1945 su primer ensayo titulado La historia de Bulgaria. También ha traducido a importantes novelistas y poetas de los países del Este, y a autores portugueses, entre los que destacan Urbano Tavares Rodrigues o Mario Dionisio. Gracias a esta labor obtuvo en 1987 el Premio Nacional de Traducción por la versión castellana de las obras del escritor portugués Antero de Quental.

En 1951 editó su primera novela, Inútiles totales, y más tarde, en 1962, publicó El coral y las aguas. Entre 1962 y 1967 realizó otro tipo de trabajos literarios para poder sobrevivir, como labores de crítica e investigación sobre literaturas extranjeras, así como varias traducciones. En 1967 escribió el ensayo Los artículos sociales de Mariano José de Larra, y en 1980, publicó el libro de relatos Largo noviembre de Madrid, basado en la situación de la capital española en plena Guerra Civil, que se convirtió en uno de los mejores libros escritos acerca del conflicto. Este libro, que se convirtió en un best seller, tuvo que ser reeditado en otras dos ocasiones.

En 1983 obtuvo el Premio Opera Optima, que otorga la Asociación Colegial de Escritores, y ese mismo año publicó El anillo de Puskin, libro considerado a la vez relato y ensayo. En 1986 salió a la luz La tierra será un paraíso, libro con el que fue finalista del Premio Nacional de Narrativa en 1990. Un año antes fue también finalista del Premio de la Crítica. El 21 de abril de 1992 presentó Misterios de las noches y los días, compuesto por cuarenta relatos breves, que en febrero de 1993 fue finalista del premio de literatura «Elle», situación que volvió a repetirse ese año con el Premio Nacional de las Letras Españolas, en el apartado de Narrativa.

En abril de 1999 apareció su novela Flores de plomo, una crónica basada en datos históricos de la noche en la que Mariano José de Larra, a los 28 años, se suicidó en Madrid. El autor de Largo noviembre en Madrid y La tierra será un paraíso culminó en 2003 su trilogía sobre Madrid y la Guerra Civil con la obra Capital de la gloria, un decálogo de relatos ambientados en los últimos días del Madrid republicano, con la que obtuvo el Premio Nacional de la Crítica a la mejor obra de narrativa y el Premio Salambó.

Los ensayos sobre literatura eslava contenidos en Desde los bosques nevados (2010) le valieron el Premio Internacional Terenci Moix, habiendo conseguido también en 1987 el Nacional de Traducción por la versión castellana de las obras del escritor portugués Antero de Quental. De este idioma tradujo también la obra de Urbano Tavares Rodrigues y de Mario Dionisio. En 2016 recibió el Premio Nacional de las Letras Españolas.

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