ITALIA: Descubren una impresionante fortaleza amurallada de 3.000 años de antigüedad en la isla de Ustica

El plan urbano estaba conformado por «decenas de chozas construidas al borde de calles estrechas, y rodeado por una imponente muralla de 250 metros de largo y entre 4 y 5 metros de altura», según el director del parque arqueológico.

En la isla de Ustica, en el Villaggio dei Faraglioni, la zona arqueológica estudiada durante décadas y que atestigua la existencia de una comunidad evolucionada, se descubrió una monumental fortificación que data de hace más de 3.000 años, en plena Edad del Bronce, cuya vida se vio abruptamente interrumpida hacia el 1200 a.C.

El descubrimiento, casi fortuito, obedeció a un suceso repentino cuyo origen aún es un misterio y fue publicado en la Revista de Geofísica Aplicada. El trabajo arqueológico fue llevado adelante con coordinación del Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología (INGV), y se realizó mediante técnicas no invasivas.

Al igual que las murallas principales del Villaggio dei Faraglioni, la fortificación refuerza la hipótesis de un sistema defensivo complejo y sofisticado y arroja nueva luz sobre las técnicas de construcción de estructuras defensivas en la prehistoria mediterránea.

“El Villaggio dei Faraglioni prosperó entre el 1400 y el 1200 aC, en una franja de costa que se adentra en el mar en la parte norte de la isla”, observa Domenico Targia, director del Parque Arqueológico de Himera, Solunto e Iato. “Considerado por los arqueólogos como uno de los asentamientos mediterráneos mejor conservados de su tiempo, se caracterizaba – explica Targia – por un plan urbano ordenado con decenas de cabañas construidas al borde de calles estrechas y por una poderosa muralla, de 250 metros de largo y de entre 4 y 5 metros de altura, que rodeaban la localidad para defenderla de ataques e incursiones».

La campaña de investigación involucró a geólogos, geofísicos, arquitectos y arqueólogos y partió de la necesidad de estudiar con técnicas no invasivas algunas estructuras semienterradas que emergen en ocasiones en el terreno fuera de la muralla defensiva. “Llevamos a Ustica instrumentos científicos utilizados por los investigadores del INGV para realizar prospecciones geofísicas, como el radar de penetración terrestre y la tomografía eléctrica”, afirma Vincenzo Sapia. Gracias a estas herramientas, añade, «fue posible localizar con precisión y de forma totalmente no invasiva los cimientos profundos de la estructura antemural a lo largo del muro, que cumplía las funciones de primera barrera defensiva».

Para Franco Foresta Martín, director del Laboratorio del Museo de Ciencias de la Tierra de Ustica y asociado al INGV, el descubrimiento «abre una nueva ventana a la comprensión de este antiguo pueblo, sugiriendo una complejidad defensiva que supera las expectativas», señalan desde la agencia local ANSA.


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