Tras pedir declarar ante el fiscal, la mujer sospechada de ser cómplice necesaria contó que fue amenazada por un hombre estaba en la casa el día del crimen.

El caso del crimen del empresario Roberto Eduardo Wolfenson Band, en el country La Delfina, sufrió un nuevo giro durante las últimas horas. La empleada que trabajaba en la casa aquel día declaró que vio entrar a un vecino llamado Félix, señalándolo como el presunto asesino.
Rosalía Soledad Paniagua pidió declarar de forma espontánea ante el fiscal que investiga la causa, Germán Camafreitas. Allí relató que cuando ella estaba entrando a trabajar, vio a un hombre en la vivienda de Roberto Wolfenson.
Al llegar, él le preguntó: “¿Vos quién sos?”. Luego, subió para la planta alta, lugar donde se configuraría el asesinato.
Un rato después, la mujer aseguró que los dos hombres comenzaron a besarse y que si bien había intentado grabarlos con su teléfono celular, no llegó a hacerlo.
“Yo escuchaba que manipulaban la computadora”, agregó. Cuando tuvo que irse, este hombre Félix, según ella, la llamó y le pegó en la nariz hasta hacerle sangrar. Cuando recobró la conciencia estaba atada de pies y manos.
La empleada luego relató que se puso sus guantes, ensangrentados y que él le dijo: “Vos a mí no me servís, decime cuánta plata querés para tu silencio”. Ante la negativa de Paniagua, el hombre procedió a guardarle todos los elementos que tras la investigación aparecieron como “robados”, en su bolso. «No te mato porque tenés un bebe», le habría dicho el apuntado como el presunto asesino.
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