Los intentos ofensivos del retador siguen diluyéndose ante la precisión defensiva del actual campeón del mundo de ajedrez.

Por Carolina Príncipe para Noticias la Insuperable ·
Previa al día libre, la novena partida se desarrolló sin grandes sobresaltos. Liren Ding, otra vez, con negras, hizo gala de su arte defensivo. Las principales maniobras del medio juego se concentraron en el flanco de dama, sector con hegemonía blanca nada fácil de llevar a puerto victorioso.
La incertidumbre la aportaron tanto la amenaza de un posible apuro de tiempo del actual campeón como algún posible yerro en el tramo de máxima complicación de las acciones. Ding, con una visión estratégica siempre aguda, consumió valiosos minutos en la elaboración de su plan defensivo pero, finalmente, trocó el consumo en excelente inversión para conjurar los embates de Gukesh.
Con el flanco de dama controlado, sin temores al dominio de la gran diagonal del alfil de casillas blancas de su antagonista indio y, en definitva, con la calma de una labor cumplida sin desprolijidades, Liren Ding ya no necesitó de largas cavilaciones. Con el tiempo recobrado, para él todo se redujo a “coser y cantar”, como dirían en España.

Tras 24 … Axc5 (diagrama precedente), para el maestro chino dejó de ser menester pensar demasiado o preocuparse mucho más de la cuenta. Las tablas flotaban en el aire de Sentosa y, con escaso interés, el duelo continuó hasta que, veinte movimientos después, los reyes quedaron solos adornando el tablero. Las ineludibles tablas, se entiende, quedaron firmes en la jugada 54.
Ding, con espíritu proustiano, evoca sus mejores tiempos, aquellos en los que parecía invulnerable tras su larguísimo invicto, y los recrea en la húmeda calidez de las tardes singapurenses ante un calculista adolescente poco afecto a las ensoñaciones.
Imagen top: FIDE
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