AJUSTAR A LOS JUBILADOS: Ya son 60 las muertes confirmadas por falta de medicación

Sindicatos de salud y organizaciones sociales denuncian la eliminación del programa de medicamentos gratuitos y alertan sobre las consecuencias mortales de las políticas del gobierno libertario. En el centro de la polémica, el ministro Mario Lugones y el director del PAMI, Esteban Leguizamo, enfrentan el rechazo masivo.

Por Sofía Arregui para EnOrsai

La emergencia sanitaria que atraviesa Argentina bajo el gobierno de Javier Milei expone un panorama devastador para los sectores más vulnerables. En un país donde el envejecimiento poblacional representa un desafío estructural, la eliminación del programa de medicamentos gratuitos para jubilados no solo vulnera derechos fundamentales, sino que además se traduce en cifras alarmantes: 60 personas han muerto por falta de medicación en menos de un año.

Las decisiones tomadas por el Ministerio de Salud, encabezado por Mario Lugones, y el PAMI, bajo la dirección de Esteban Leguizamo, han encendido todas las alarmas. La eliminación del programa de cobertura al 100% para medicamentos esenciales, disfrazada bajo un pretexto de “reorganización burocrática”, ha colocado a los jubilados ante una decisión cruel: elegir entre comprar sus remedios o sobrevivir con los magros ingresos de sus pensiones.

Organizaciones como la Federación Sindical de Profesionales de la Salud de la República Argentina (FESPROSA) y la Asociación de Profesionales y Técnicos del Hospital Garrahan han denunciado que esta política sanitaria está diseñada para desmantelar el acceso a la salud pública. «Es una motosierra aplicada a los derechos básicos de millones de argentinos», afirmó un representante del sector.

Los efectos de estas decisiones no solo se limitan al desmantelamiento del programa de medicamentos gratuitos. Según un comunicado del Cabildo Abierto por la Salud, el presupuesto nacional para el año próximo refleja un recorte del 76% en partidas esenciales, como las destinadas a tratamientos contra el VIH, la tuberculosis y la hepatitis C. Esto supone un golpe letal para pacientes crónicos y personas con enfermedades de alta complejidad.

El impacto inmediato ya es evidente. Según estadísticas presentadas por el Dr. Oscar Atienza, especialista en salud pública, muchos pacientes están reduciendo sus dosis terapéuticas debido al encarecimiento de los medicamentos. Este fenómeno, que a primera vista podría parecer una solución temporal, incrementa los riesgos de mortalidad y discapacidad severa.

Atienza fue categórico en sus declaraciones: «Quienes no mueran por estas políticas enfrentarán un deterioro irreversible de su calidad de vida. Las discapacidades derivadas de accidentes cerebrovasculares, enfermedades cardíacas mal tratadas o la progresión de enfermedades crónicas se convertirán en la nueva normalidad para miles de argentinos».

El otro gran eje de las críticas hacia el gobierno libertario radica en la desregulación del mercado de medicamentos. Mientras los precios se disparan, la Dirección de Asistencia Directa por Situaciones Especiales (DADSE), que proveía medicamentos a pacientes en extrema vulnerabilidad, ha quedado paralizada. Esto ha obligado a miles de argentinos a abandonar sus tratamientos, un lujo que simplemente no pueden costear.

El dato más alarmante es que 22 de los 44 medicamentos eliminados del programa de cobertura gratuita están catalogados como esenciales por la Organización Mundial de la Salud (OMS). La gravedad de este hecho no puede minimizarse, ya que afecta directamente a la supervivencia de los sectores más desprotegidos.

Frente a este panorama desolador, diversas organizaciones sociales y gremiales han propuesto alternativas viables. Entre las soluciones planteadas destaca la producción pública de medicamentos, una estrategia que permitiría reducir significativamente los costos del sistema sanitario y garantizar el acceso a tratamientos esenciales. Sin embargo, esta medida ha sido ignorada por un gobierno que parece priorizar los intereses de las multinacionales farmacéuticas por encima de la vida de sus ciudadanos.

La situación exige una respuesta inmediata. Desde las organizaciones convocantes, se instó a los legisladores a tomar medidas concretas para revertir estas políticas. «La salud no puede ser un privilegio ni un negocio. Es un derecho humano fundamental que debe ser protegido por el Estado», concluyeron en su comunicado.

El desmantelamiento del sistema de salud pública en Argentina es un reflejo de un modelo de gobierno que pone los intereses del mercado por encima de las necesidades básicas de la población. Las muertes evitables, las discapacidades permanentes y el sufrimiento de miles de jubilados son el saldo más oscuro de un experimento político que, lejos de garantizar libertad, condena a los más vulnerables a una vida de precariedad y desamparo.


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5 Comentarios

  1. Lo grave y lamentable es el sufrimiento sobre las personas vulnerables en cualquier orden dentro del tejido social. La cuestion debe pasar, primero, por la miserable acción de quienes apoyan su trasero en una banca del Congreso de la Nacion. Entre inútiles políticos y ensobrados mediocres; por otro lado, en una dirigencia sindical que no determina una huelga general por tiempo indeterminado, al fin y al cabo con salarios de hambre en su mayoría, nivel de pobreza en una Argentina donde hay que buscar lectura para establecer parametros en tiempos remotos. No hay posibilidad de diálogo ni consensuar con un gobierno incalificable. Acciones de una civilidad, urgente para sacarlos antes que un derramamiento de sangre ocurra en el país. Ellos están en eso.

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    1. Por que la sección se llama «POLITICA» y no «SALUD»? Corrijan eso compañeros así sea más creíble. Es importante mentirle a las personas para generar pánico en especial a los jubilados que ellos se creen todo pobresitos, pero bueno votos son votos. También debemos crear una imagen con el título, con la cara del escrizofenico y un abuelo agonizando pero sin mostrar el nombre de esta página para que no vengan esos fachos. Para la próxima tenemos que ir actualizando y ya debemos decir que son 100 los muertos así sea más creíble. Abrazo peronista a todos compañeros y vamos a volver

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  2. Del comediante George Carlin, en un monólogo de 2005 que decía así:»

    La razón por la cual el sistema educativo apesta es la misma por la cual no va a mejorar nunca, pero nunca, nunca. No lo esperen. Conténtense con lo que hay. Porque los dueños de este país no quieren eso. Hablo de los dueños de verdad. Los grandes intereses empresarios que controlan las cosas y toman todas las decisiones importantes. Olvídense de los políticos. Los políticos están puestos ahí para darte la idea de que podés elegir libremente. No podés. No tenés elección, vos tenés dueños, ellos son tus amos. Son los dueños de todo, tienen todas las tierras importantes, todas las corporaciones, se han comprado el Congreso, las capitales y las municipalidades, tienen a los jueces en sus bolsillos traseros y también manejan los medios, así pueden digitar la información que te dan. Nos tienen agarrados por las pelotas. Gastan billones de dólares al año haciendo lobby para conseguir lo que quieren. Y nosotros sabemos lo que quieren. Quieren más para sí mismos y menos para todos los demás. Pero yo les voy a decir lo que no quieren. No quieren un pueblo capaz de pensar críticamente. No nos quieren bien informados ni bien educados. No están interesados en eso. Eso va en contra de sus intereses. No quieren gente que sea lo suficientemente lista como para sentarse ante la mesa de su cocina y darse cuenta de cuánto la jodió el mismo sistema que los tiró por la borda treinta años atrás. ¿Saben qué es lo que quieren? Trabajadores obedientes. Gente que sea lo suficientemente inteligente para manejar las máquinas y llevar adelante el papeleo, y lo suficientemente estúpida para aceptar sin protestar puestos de laburo que cada vez son más de mierda y cada vez pagan menos por más horas y peores condiciones, sin horas extras y con pensiones que desaparecen apenas las cobrás. ¡Y ahora están viniendo por la guita de las jubilaciones!»

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