La Cajita Milei: Jubilados a combo y café para sobrevivir en la Argentina del ajuste

La postal se repite en cada McDonald’s, Mostaza o Burger King del país: jubilados, con la dignidad ajustada, estiran el café y las medialunas del combo más barato para no renunciar a su salida diaria. Milei convirtió el ritual social del cafecito en una estrategia de supervivencia. El Estado ausente, los derechos vulnerados, y la jubilación transformada en un ticket de menú económico.

Por Tomás Palazzo para Noticias La Insuperable


🧓 Del café de barrio al combo resignado

Donde antes había barcitos de barrio con mozos conocidos y clientela estable, hoy florecen combos descartables, bandejas de plástico y ofertas a $2.899. Ese es el precio del nuevo desayuno “popular” que ofrecen algunas cadenas de comida rápida, como McDonald’s: café americano y tres medialunas.
Pero no es solo un desayuno: para muchos, es toda la comida del día.


🍽️ “Me como una y las otras las guardo para la cena”

El caso de Mabel, jubilada, 74 años, vive sola en Balvanera, sintetiza esta nueva normalidad. “Con la jubilación no me alcanza para nada, apenas puedo pagar expensas, luz y los remedios. Mis hijos me mandan lo que pueden desde afuera. Todos los días vengo al McDonald’s, me siento, me tomo el café despacio, me como una medialuna y las otras dos las guardo para la noche. Les pongo un poco de queso, las caliento y eso ceno”.

Esa es la nueva rutina de miles. La clase media venida a menos que, para sostener el hábito de “salir a tomar un cafecito”, se vuelca a las cadenas de fast food como último refugio social. No por gusto, sino por precio.


💸 Una jubilación que no alcanza ni para tres combos

En julio de 2025, el haber mínimo para jubilados en Argentina es de $379.294,78, incluyendo el bono de $70.000. Si se lo divide entre desayunos de $2.899, apenas alcanza para 131 “Cajitas Milei” al mes.
Pero claro, de esa cifra también deben salir los medicamentos, las tarifas, el alquiler, el supermercado… y el gobierno ni se inmuta.


🪓 Miércoles de hambre y represión

A la penuria económica, Milei le suma la represión institucional. Cada miércoles, en las calles, las fuerzas de seguridad despliegan violencia contra jubilados y organizaciones que reclaman por comida o aumentos reales. La postal se repite: balas de goma contra quienes dieron su vida trabajando.
Y mientras tanto, los libertarios celebran “el fin del déficit” desde algún set de televisión.


🍟 De la Cajita Feliz a la Cajita Milei

Lo que antes fue un ícono infantil —la “Cajita Feliz”— ahora se transforma, irónicamente, en símbolo de la decadencia. La Cajita Milei, con su carita triste, ya no trae juguetitos, sino resignación.
Una bandejita con tres medialunas, un café barato y el consuelo de no sentirse del todo solo. Eso es lo que el gobierno ofrece a nuestros mayores, mientras sigue transfiriendo recursos a los grandes grupos económicos y al Fondo Monetario Internacional.

En contraste el sector de cafeterías tradicionales en Argentina enfrenta una caída del consumo de entre el 20 % y el 30 % en lo que va del año, un descenso que se profundiza desde 2024 y supera la inflación sin que los locales logren trasladar esos costos a precios más altos.


🧠 Un menú de ajuste, sin postre

La política del ajuste tiene consecuencias reales: una vejez de hambre, una sociedad sin futuro. No se trata solo de economía, sino de dignidad. Y la dignidad no se mide en puntos de inflación ni en bonos circunstanciales. Se mide en cómo cuidamos a quienes nos precedieron. Milei, en cambio, les ofrece una Cajita Milei y una fila larga frente a los descuentos de PAMI


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