El Gobierno oficializó que el bono previsional de $70.000 continuará sin aumentos en noviembre, a pesar de la inflación acumulada que pulveriza el poder adquisitivo. Con una suba de apenas 2,1% en los haberes, los jubilados vuelven a quedar muy por detrás del costo de vida.
Por Celina Fraticiangi para Noticias La Insuperable

El Gobierno de Milei volvió a golpear el bolsillo de los adultos mayores. Este martes se publicó en el Boletín Oficial el Decreto 771/2025, que mantiene congelado el Bono Extraordinario Previsional de hasta $70.000 para jubilados y pensionados que perciben la mínima, una cifra que permanece inalterada desde marzo de 2024.
La norma lleva las firmas de Milei, del jefe de Gabinete Guillermo Francos y de la ministra de Capital Humano Sandra Pettovello, y fue presentada —según el texto oficial— con el objetivo de “mantener el poder adquisitivo de las prestaciones previsionales”. Sin embargo, la realidad económica muestra exactamente lo contrario: con una inflación acumulada superior al 230% en el último año, el monto del bono quedó completamente desactualizado.
El ajuste previsional, en cifras
La ANSES confirmó que, en noviembre, los haberes previsionales se incrementarán apenas un 2,1%, en línea con la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de septiembre, según el Indec. En consecuencia, la jubilación mínima será de $333.150,64, que con el bono de $70.000 alcanzará los $403.150,64.
Las cifras continúan muy lejos de la canasta básica del jubilado, que supera ampliamente los $800.000 mensuales según mediciones privadas. En tanto, la Prestación Universal para el Adulto Mayor (PUAM) se ubicará en $266.520,51, y con el bono alcanzará los $336.520,51. Por su parte, las Pensiones No Contributivas (PNC) quedarán en $233.205,45, más el bono, totalizando $303.205,45.
Mientras tanto, la jubilación máxima será de $2.241.568,43, un monto que, aunque elevado en términos nominales, también perdió gran parte de su valor real frente a la inflación.
Una “movilidad” que no alcanza
El Ejecutivo recordó que, a partir del Decreto 274/2024, la fórmula de movilidad se actualiza mensualmente según el IPC. Sin embargo, las demoras en la publicación de los datos y la decisión de congelar el bono por más de un año hacen que el ajuste llegue siempre tarde.
Lejos de “mantener el poder adquisitivo”, como promete el texto oficial, la política previsional de Milei profundiza la pérdida de ingresos de los jubilados. Los gremios y organizaciones de adultos mayores vienen denunciando desde hace meses que el bono funciona como un parche insuficiente, y que el gobierno utiliza esa suma fija para “maquillar” haberes de indigencia.
“Bono eterno” y salarios licuados
En marzo de 2024, cuando el bono se fijó por última vez en $70.000, ese monto representaba cerca del 40% de una jubilación mínima. Hoy, equivale a menos del 21%, una caída que expone la magnitud del deterioro.
Pese a las promesas de recomposición “real” del sistema, el Gobierno continúa aplicando un ajuste encubierto sobre los sectores más vulnerables, mientras los aumentos de tarifas y alimentos no dan tregua.
El resultado: más de 6 millones de jubilados y pensionados seguirán cobrando cifras que no alcanzan ni para cubrir la mitad de una canasta básica, mientras Milei y su equipo insisten en hablar de “equilibrio fiscal” y “responsabilidad monetaria”.
Descubre más desde Noticias La Insuperable
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
