SAN LUIS, CENSURA Y NEGACIONISMO: el ataque a la libertad de cátedra que expone la avanzada reaccionaria en las universidades

La ofensiva negacionista que Milei impulsa desde Casa Rosada ya empezó a infiltrarse en las aulas. En la Universidad Nacional de San Luis, un docente denunció que fue censurado por intentar explicar uno de los aportes científicos más reconocidos del país: el “índice de abuelidad”, herramienta clave para recuperar la identidad de los nietos apropiados durante el terrorismo de Estado.

Por Roque Pérez para Noticias La Insuperable

La chispa que encendió la alarma

Darío C. Ramírez

Aunque el conflicto estalló en septiembre, recién esta semana se hizo público en San Luis: el bioquímico Leonardo Seguín, Jefe de Trabajos Prácticos de la UNSL, denunció que dentro de la materia Biología Molecular e Ingeniería Genética fue directamente censurado por el titular de la cátedra, Darío Ramírez.

¿La “falta”? Haber usado el índice de abuelidad como ejemplo en los trabajos prácticos, el mismo método que permitió identificar a los nietos robados por la dictadura, desarrollado por la científica Mary-Claire King junto a las Abuelas de Plaza de Mayo.


El argumento del censor: “adoctrinamiento”

Seguín elevó un escrito al decano, Sebastián Andujar, donde detalla que Ramírez le cuestionó el uso de la fórmula porque, según él, constituía una forma de “adoctrinar”.
El docente explicó que había pedido a los estudiantes investigar papers y funcionamiento del Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG), tal como se hace en cualquier carrera de biotecnología del mundo.

Pero la respuesta del titular fue tajante: borró del classroom el material sobre el BNDG y luego prohibió que Seguín subiera nuevos contenidos sin su autorización previa. Para justificarlo, insistió en que incluían un supuesto “sesgo ideológico de izquierda”.

El conflicto escaló: Seguín advirtió que estaba en juego su libertad de cátedra, un principio elemental tanto en el plano académico como en el democrático.


El negacionismo detrás de la censura

Mientras denunciaba “adoctrinamiento” por enseñar una fórmula estadística internacionalmente reconocida, Ramírez, también investigador del CONICET, publicaba en sus redes sociales posteos reivindicatorios de Videla y la última dictadura. En paralelo, llama a afiliarse a La Libertad Avanza.
Fotos, elogios y mensajes donde habla de “orden”, “vagos mantenidos”, “feminazis” y otras expresiones propias de la retórica reaccionaria que Milei alimenta desde el poder.

La contradicción es brutal: censura una herramienta científica por ser “ideológica” mientras él difunde contenido político explícito, cargado de odio y nostalgia autoritaria.


Una historia personal que vuelve más grave el ataque

Seguín también reveló algo que vuelve aún más simbólica la censura: él mismo es adoptado, y en 2017 recibió una notificación de Abuelas de Plaza de Mayo para hacerse un estudio de filiación tras una denuncia anónima por inconsistencias en su documentación.
Finalmente no se encontró correlación genética, pero la experiencia lo marcó y lo llevó a impulsar el curso Genética y Derechos Humanos.

Por eso, insistió, incorporar el índice de abuelidad no era un gesto político partidario, sino una forma de unir ciencia y derechos humanos, como lo hace cualquier universidad con estándares modernos.


Qué es el índice de abuelidad y por qué es un orgullo científico argentino

El índice de abuelidad es un método estadístico que permite determinar, con más del 99,99% de precisión, el parentesco biológico entre una abuela y un nieto o nieta.
Fue desarrollado en los años 80 por investigadores como Mary-Claire King, Víctor Penchaszadeh, Eric Stover y Cristian Orrego, a pedido de las Abuelas de Plaza de Mayo, cuando la democracia recién se recuperaba y miles de familias buscaban respuestas.

El método se aplicó por primera vez en 1984 con la restitución de identidad de Paula Logares.
En 1987, gracias al impulso de las Abuelas, se creó por ley el Banco Nacional de Datos Genéticos, institución modelo en el mundo.

Gracias a ese desarrollo científico, ya se recuperó la identidad de 140 nietos y nietas.
Una política de Estado y un logro científico reconocido internacionalmente… salvo por quienes hoy, desde el negacionismo, pretenden borrarlo de las aulas.


Una Universidad bajo presión en tiempos de retroceso

Aunque las autoridades de la facultad intentaron transmitir tranquilidad, Seguín dejó en claro que el clima nacional de persecución ideológica, habilitado por Milei y amplificado por sus funcionarios y voceros, condiciona cada una de estas situaciones.

La censura no es un caso aislado: es parte de un contexto más amplio donde el gobierno promueve discursos que niegan crímenes de lesa humanidad, atacan a organismos de derechos humanos y celebran políticas represivas del pasado.


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