Otro síntoma del derrumbe fronterizo bajo Bullrich: un femicida condenado saltó un muro, se fugó sin resistencia y recién cayó en Paraguay

Estaba condenado por asesinar a su madrastra

Por Ignacio Álvarez Alcorta para Noticias La Insuperable

La fuga de Yonatan Ariel Da Silva, condenado por asesinar a su madrastra en Misiones, volvió a dejar al descubierto la fragilidad de los controles y la desarticulación del sistema fronterizo que depende del ministerio comandado por Patricia Bullrich. El preso aprovechó un corte de luz, saltó un muro y salió del país sin que nadie lo advirtiera. Lo detuvieron recién en Paraguay, tras un operativo iniciado por fuerzas provinciales.


Un escape que expone fallas estructurales

La historia arranca con una escena que parece calcada de otras fugas ocurridas en este último año: un corte de energía, un muro sin vigilancia reforzada y un preso peligroso que simplemente salta hacia el lado libre. Eso hizo Yonatan Ariel Da Silva, condenado por asesinar a su madrastra, en la Unidad Penal VII de Puerto Rico, Misiones. Y lo peor: abandonó el país con una facilidad que desnuda la precariedad del control fronterizo nacional.

Mientras Milei sigue entregado a su show de redes y Bullrich se aferra a un discurso de mano dura para la tribuna, en la vida real un femicida condenado cruzó la frontera sin que Migraciones, Gendarmería o ningún organismo nacional lo advirtiera.


Las fuerzas provinciales hicieron el trabajo que Nación no hizo

Según informaron fuentes de la Policía de Misiones, fue la investigación local —no el sistema federal— la que permitió reconstruir el recorrido del prófugo. Las tareas encubiertas e informes de inteligencia apuntaron rápidamente hacia una hipótesis que se volvió inevitable: Da Silva había logrado ingresar a territorio paraguayo.

Con esa información, la fuerza provincial activó lo que debía activar Nación: alerta, aviso formal y el envío del legajo identificatorio completo a las autoridades del país vecino. Es decir, Misiones terminó gestionando por su cuenta lo que debería ser un procedimiento aceitado bajo la órbita del ministerio de Bullrich.


El operativo internacional que salvó un bochorno mayor

A partir de esos aportes, se puso en marcha un esquema de cooperación interinstitucional que involucró a la Policía Militar paraguaya. Fueron ellos quienes localizaron al prófugo en la zona de Yatytay Bonanza y concretaron la detención.

La comunicación directa entre un agente encubierto misionero y el personal paraguayo permitió confirmar la identidad de Da Silva. La imagen remitida desde Paraguay ya fue incorporada al legajo, y ahora se esperan las directivas superiores para iniciar los trámites formales de extradición o traslado.


Un caso que derriba el relato de “seguridad total”

El episodio deja planteadas varias preguntas que Bullrich evita contestar:

  • ¿Cómo puede un preso de alta peligrosidad cruzar la frontera sin ser detectado?
  • ¿Dónde estaba el despliegue de control, scanners, anillos de vigilancia y “frontera inteligente” que la ministra promociona en medios afines?
  • ¿Por qué un gobierno obsesionado con militarizar la calle deja agujeros gigantes en los pasos fronterizos?

Mientras desde el poder se multiplican discursos sobre orden y vigilancia, la realidad marca otra cosa: las fronteras están vulnerables, las fuerzas nacionales no coordinan entre sí y la responsabilidad cae, otra vez, sobre provincias que hacen lo que pueden.


La postal que explica la época

Un asesino condenado se fuga saltando un muro durante un apagón, cruza la frontera como si nada y lo terminan capturando en otro país. No es solo un caso policial: es la radiografía del derrumbe del sistema de control fronterizo bajo la gestión Bullrich, donde cada fuga parece más un síntoma que una excepción.


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