CIENCIA ARGENTINA: una vacuna terapéutica del CONICET logra 72,8% de eficacia contra el melanoma

El avance científico más importante de los últimos años llega desde los laboratorios públicos que Milei desprecia: investigadores del CONICET desarrollaron una vacuna terapéutica contra el melanoma —el cáncer de piel más letal— con una eficacia del 72,8%, superando ampliamente a los tratamientos convencionales y abriendo un horizonte real de esperanza para miles de pacientes.

Por Alina C. Galifante para Noticias La Insuperable

Un hito histórico de la ciencia pública argentina

Mientras el Gobierno insiste en desfinanciar la investigación local, el país vuelve a demostrar que su sistema científico-tecnológico es capaz de producir conocimiento de nivel mundial. Tras 35 años de trabajo ininterrumpido, un equipo encabezado por el Dr. José Mordoh, Investigador Superior del CONICET y director del Centro de Investigaciones Oncológicas de la Fundación Cáncer, logró desarrollar VACCIMEL, una vacuna terapéutica contra el melanoma cutáneo.

La ANMAT aprobó su uso luego de rigurosos ensayos clínicos que confirmaron una eficacia del 72,8%, muy por encima del Interferón Alfa 2, la terapia estándar hasta ahora. Se espera que esté disponible en el mercado en el corto plazo.

Para dimensionar la relevancia del avance: en Argentina se registran entre 1.200 y 1.500 casos anuales de melanoma, con alrededor de 600 muertes.


Una vacuna que no previene: combate el cáncer ya instalado

Mordoh lo explicó con claridad al presentar el desarrollo:
Su función no es evitar que aparezca el melanoma, sino frenar la progresión de la enfermedad en quienes ya lo padecen en etapas tempranas, apuntando a eliminar células remanentes que puedan generar metástasis.


El equipo científico: décadas de trabajo y formación de excelencia

En el proyecto trabajaron aproximadamente 60 investigadores, entre ellos la Dra. Marcela Barrio, bióloga e investigadora del CONICET, quien detalló cómo se involucró en el desarrollo:

  • Se integró formalmente al proyecto en 2002,
  • Desarrolló la producción de la vacuna en el Centro de Investigaciones Oncológicas FUCA,
  • Realizó estudios pre-clínicos en ratones,
  • Participó en los ensayos clínicos,
  • Estudió la respuesta inmune de los pacientes,
  • Y trabajó en la transferencia tecnológica al laboratorio Pablo Cassará, hoy licenciatario de VACCIMEL.

El Dr. Mordoh, discípulo de los premios Nobel Luis F. Leloir y François Jacob, es considerado un pionero mundial en inmunoterapia oncológica. Su trayectoria sostiene un desarrollo que hoy coloca a la Argentina en la frontera del conocimiento biomédico.


Cómo funciona VACCIMEL y por qué supera a los tratamientos convencionales

La vacuna fue aplicada en pacientes con melanoma en estadios tempranos y demostró:

  • Menor tasa de recaídas,
  • Recaídas más tardías,
  • Efectos secundarios significativamente menores,
  • Persistencia de los linfocitos antitumorales durante al menos cuatro años luego de la primera dosis.

Según explicó Barrio, el esquema de tratamiento prevé trece dosis en dos años, y los primeros signos de respuesta suelen verse a los seis meses.

Los estudios muestran que los linfocitos activados migran hacia el tumor y destruyen células malignas, un mecanismo clave para evitar la reaparición del melanoma luego de la cirugía.


Próximos pasos: más eficacia, más precisión, más vida

El equipo ya trabaja en:

  • Identificar biomarcadores que permitan determinar qué pacientes se beneficiarán más con la vacuna,
  • Aumentar la antigenicidad del inmunógeno,
  • Y evaluar combinaciones con otras inmunoterapias, especialmente anticuerpos monoclonales, para potenciar su efecto.

Para Barrio, comprender en detalle qué ocurre en el sistema inmunológico de los pacientes permitirá seguir mejorando la herramienta terapéutica y abrir la puerta al abordaje de otros tipos de cáncer.


Un cambio de paradigma en oncología

La revista Science definió a la inmunoterapia como uno de los hitos científicos más importantes del siglo. No es casual: se trata de tratamientos que aprovechan las defensas del propio organismo sin destruir tejidos sanos, algo que contrasta con la lógica tradicional de la quimioterapia y la radioterapia.

Mordoh lo sintetizó así:
La inmunoterapia será una de las herramientas principales para tratar el cáncer.

Argentina, con este avance, no sólo se sube al tren de la medicina del futuro: pone un pie en la locomotora.


Ciencia pública, esperanza real

En un contexto de ajuste y recorte presupuestario, la vacuna VACCIMEL demuestra que la inversión sostenida en el CONICET y en el sistema científico argentino salva vidas. No es retórica: es evidencia clínica.

Mientras Milei continúa atacando la ciencia nacional, el país que él intenta desmantelar produce uno de los desarrollos en inmunoterapia más prometedores de la región.

La investigación pública argentina vuelve a estar a la altura de los grandes institutos del mundo. El desafío ahora es que siga existiendo.


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