Van por el petróleo.
Por Celina Fraticiangi para NLI

El desembarco directo de Estados Unidos sobre los recursos energéticos de Venezuela ya no se disimula. En las últimas horas se confirmó que la petrolera Chevron envió al menos once buques cisterna hacia puertos venezolanos controlados por el Gobierno, en un contexto político completamente alterado tras el secuestro del presidente Nicolás Maduro por parte de Washington.
Los barcos fletados por Chevron —la única petrolera estadounidense que conserva una licencia especial para operar pese a las sanciones— tienen previsto arribar a los puertos de José y Bajo Grande para cargar crudo. Se trata de dos buques más que en diciembre, un dato que expone que, mientras se habla de bloqueos y sanciones, el negocio petrolero estadounidense no solo continúa sino que se profundiza.
Chevron, sanciones para unos y negocios para otros
Chevron opera como una excepción privilegiada dentro del esquema de castigo impuesto por EE.UU. a Venezuela. Mientras el país caribeño sufre bloqueos financieros, presiones militares y aislamiento diplomático, la multinacional norteamericana sigue extrayendo y exportando petróleo con aval de Washington.
Consultada por el envío de los buques, la empresa se limitó a declarar que continúa enfocada en la seguridad de su personal y en la integridad de sus activos, asegurando que actúa en cumplimiento de las leyes estadounidenses. Ninguna referencia a la situación política venezolana, al secuestro de su presidente ni al impacto soberano de estas operaciones.
Control militar y petróleo bajo vigilancia
Según información conocida en las últimas horas, al menos doce buques cisterna que se dirigían a Venezuela debieron dar media vuelta por la presencia militar de Estados Unidos en el mar Caribe. Es decir: Washington decide quién entra, quién sale y quién puede comerciar el petróleo venezolano.
Este cerco coincide con un dato clave: las exportaciones de crudo venezolano cayeron en diciembre a su nivel más bajo en 17 meses, producto del bloqueo impuesto por el gobierno de Donald Trump a los petroleros que transporten crudo fuera del circuito autorizado por EE.UU.
Trump lo dijo sin rodeos: petróleo para empresas estadounidenses
Lejos de cualquier eufemismo diplomático, Trump afirmó que Estados Unidos “controlará” Venezuela hasta que haya una “transición segura”, y fue todavía más explícito al señalar que los activos petroleros deberán ser recuperados para las empresas estadounidenses.
Además, lanzó amenazas directas al nuevo Gobierno encabezado por Delcy Rodríguez, advirtiendo que podría haber nuevos ataques si “no se porta bien”. Un mensaje que confirma que el petróleo es el eje real de la intervención y que la democracia es apenas una excusa discursiva.
Del bloqueo al saqueo abierto
Lo que se presenta como sanciones, licencias especiales y operaciones comerciales es, en los hechos, un esquema de saqueo organizado. Venezuela es bloqueada para decidir sobre su propio destino, pero habilitada a entregar su crudo a una petrolera estadounidense bajo supervisión militar extranjera.
Once buques petroleros no son un detalle técnico: son la imagen concreta de una ocupación económica, donde el crudo venezolano vuelve a fluir, pero ya no para el pueblo venezolano, sino para alimentar los intereses de las corporaciones y la geopolítica de Washington.
Descubre más desde Noticias La Insuperable
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

1 comentario