El Departamento de Estado elevó al máximo la alerta de viaje y ordenó la salida inmediata de estadounidenses del país caribeño, en un comunicado que llega apenas una semana después de la intervención militar impulsada por Washington, que dejó decenas de muertos civiles y un escenario de extrema tensión interna.
Por Bruno A. Monteverde para NLI

El gobierno de los Estados Unidos volvió a colocarse en el centro de la escena venezolana, esta vez con un mensaje de alarma dirigido a sus propios ciudadanos. A través de un comunicado oficial, el Departamento de Estado pidió este sábado que todos los estadounidenses que se encuentren en Venezuela abandonen el país “inmediatamente”, al describir una situación de seguridad “inestable” y de alto riesgo.
La advertencia, firmada por la cartera que conduce Marco Rubio, menciona reportes sobre la presencia de grupos de milicias armadas, conocidos como colectivos, que habrían instalado retenes en distintas zonas y estarían revisando vehículos en busca de pruebas de ciudadanía estadounidense o de presunto apoyo a Washington. En ese marco, el gobierno norteamericano instó a sus ciudadanos a “tomar precauciones y mantenerse atentos a su entorno”.
Una advertencia que llega después de las bombas
El comunicado no puede leerse de manera aislada. La alerta se difundió exactamente una semana después de la intervención militar ordenada por Washington en territorio venezolano, una operación que dejó un saldo devastador. Según la información disponible, los bombardeos en Caracas provocaron al menos 40 muertes de civiles y la caída de 32 soldados cubanos que cumplían tareas de seguridad personal del presidente depuesto.
La ofensiva militar terminó además con la captura de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, un hecho que profundizó el vacío de poder y la incertidumbre política en el país. Lejos de estabilizar la situación, la acción bélica impulsada desde la Casa Blanca abrió un escenario de violencia, caos interno y descomposición institucional.
Nivel 4: no viajar, el máximo de la hipocresía
En su comunicado, el Departamento de Estado recordó que Venezuela se encuentra bajo el Nivel 4 de alerta de viaje, la categoría más alta utilizada por Estados Unidos. Según Washington, los riesgos para los ciudadanos estadounidenses incluyen detenciones arbitrarias, torturas durante la detención, terrorismo, secuestros, aplicación discrecional de las leyes locales, delincuencia, disturbios civiles y un sistema de salud colapsado.
Resulta llamativo —aunque no sorprendente— que el mismo gobierno que impulsó una intervención armada y contribuyó directamente al deterioro de la situación interna, ahora utilice ese caos como argumento para justificar su advertencia. La lógica imperial vuelve a repetirse: primero el bombardeo, después el comunicado humanitario.
Mientras Venezuela atraviesa horas críticas, la declaración del Departamento de Estado funciona también como una admisión tácita del desastre provocado. La retirada urgente de ciudadanos estadounidenses es, en los hechos, el reconocimiento de que el escenario que dejó la intervención está lejos de cualquier promesa de “orden” o “democracia” que Washington suele esgrimir como excusa.
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