El Departamento de Estado elevó la advertencia de viaje en medio de protestas masivas, represión y un apagón total de internet. Mientras crece el número de muertos, Donald Trump endurece el cerco económico y vuelve a agitar el fantasma de una intervención militar directa.
Por Bruno A. Monteverde para NLI

El Departamento de Estado de los Estados Unidos actualizó este lunes una advertencia de viaje en la que insta a sus ciudadanos a abandonar Irán de inmediato, en un contexto de fuertes disturbios sociales, represión estatal y creciente tensión internacional.
Según el comunicado oficial, las protestas en Irán se intensifican y podrían tornarse violentas, con riesgos concretos de arrestos masivos y heridos. La advertencia se conoce cuando el país atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años.
Un estallido social con raíz económica
Las protestas comenzaron el 28 de diciembre en el Gran Bazar de Teherán, impulsadas por el deterioro de las condiciones de vida, la alta inflación y la brusca devaluación del rial, la moneda nacional. Con el correr de los días, las manifestaciones se extendieron a más de 100 provincias.
Desde hace más de 96 horas, Irán permanece prácticamente incomunicado: no hay internet ni cobertura telefónica, una medida que busca impedir la organización social y el flujo de información hacia el exterior.
Organizaciones de derechos humanos denunciaron un saldo trágico. La Human Rights Activists News Agency (HRANA) informó al menos 544 personas asesinadas, mientras que la Organización Iraní de Derechos Humanos, con sede en Oslo, elevó la cifra a 648 manifestantes muertos, entre ellos nueve menores de edad.
Trump endurece el bloqueo económico
En paralelo al agravamiento del conflicto interno, el presidente estadounidense Donald Trump anunció la imposición de un gravamen del 25% a cualquier país que haga negocios con Irán, una medida de alcance global que busca asfixiar económicamente al régimen de los ayatolás.
“Esta orden es inmediata y final”, escribió Trump en su cuenta oficial de Truth Social. El mandatario precisó que cualquier país que mantenga relaciones comerciales con la República Islámica de Irán deberá pagar un arancel del 25% en todas sus transacciones con Estados Unidos.
La decisión implica una escalada directa del bloqueo económico y coloca bajo presión a terceros países, en una lógica de sanciones extraterritoriales ya utilizada por Washington en otros escenarios.
Contactos secretos y amenaza militar
La advertencia estadounidense llega luego de que el medio digital Axios revelara que el canciller iraní Abás Araqchi habría contactado al enviado especial de Trump para Medio Oriente y Ucrania, Steve Witkoff, con el objetivo de rebajar la tensión diplomática.
Esos contactos se produjeron tras las amenazas explícitas de Trump de atacar a Irán, en respuesta a la represión desatada contra las manifestaciones multitudinarias. Lejos de desescalar, el presidente norteamericano fue un paso más allá.
En declaraciones recientes, Trump aseguró que las Fuerzas Armadas de Estados Unidos analizan seriamente una invasión a la nación persa, reeditando una retórica intervencionista que vuelve a poner a Medio Oriente al borde de un conflicto de gran escala.
Mientras crecen las víctimas y se profundiza el aislamiento, Irán enfrenta una doble presión: un estallido social interno y el cerco político, económico y militar de Washington, que vuelve a exhibir su disposición a imponer su agenda por la fuerza.
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