Europa evacúa y se repliega: Reino Unido cierra su embajada en Teherán y crece la tensión diplomática con Irán

El gobierno británico anunció el cierre temporal de su embajada en la capital iraní y la evacuación total de su personal, mientras España e Italia recomiendan a sus ciudadanos abandonar el país. El episodio vuelve a exponer el clima de presión política y diplomática que atraviesa la región.

Por Bruno A. Monteverde para NLI

El Reino Unido anunció este miércoles el cierre temporal de su embajada en Teherán, capital de Irán, que a partir de ahora funcionará de manera remota. La decisión incluyó la evacuación completa del personal diplomático y consular, en un contexto de creciente tensión y preocupación por la seguridad en el país islámico.

Desde Londres, un portavoz del primer ministro Keir Starmer confirmó la medida y señaló que las recomendaciones de viaje fueron actualizadas para reflejar el cambio en la operatividad consular. El mensaje oficial habló de “precaución”, aunque el trasfondo político resulta imposible de disimular.

Un conflicto diplomático que escala

La decisión británica se produjo tras una llamada entre el canciller iraní Abbas Araqchi y su par británica Yvette Cooper, luego de un incidente ocurrido en Londres, donde un manifestante retiró la bandera de la República Islámica de la delegación diplomática iraní. A raíz de ese hecho, Irán convocó al embajador británico en Teherán, Hugo Shorter, como señal formal de protesta.

Lejos de descomprimir la situación, Cooper endureció el discurso y afirmó que le transmitió directamente a Araqchi que el gobierno iraní “debe poner fin de inmediato a la violencia, defender los derechos y libertades fundamentales y garantizar la seguridad de los ciudadanos británicos”. El tono confrontativo volvió a poner en evidencia la fragilidad del vínculo bilateral.

España e Italia llaman a abandonar Irán

En paralelo, España e Italia se sumaron a los países europeos que recomiendan a sus ciudadanos abandonar Irán. El Ministerio de Asuntos Exteriores español emitió un comunicado en el que desaconseja completamente viajar al país y aconseja a los españoles que ya se encuentren allí salir utilizando los medios disponibles.

La advertencia española subraya que la mayoría de las aerolíneas suspendieron sus operaciones, por lo que se recomienda verificar rutas alternativas. También recuerda que las fronteras con Armenia, Turquía, Azerbaiyán y Turkmenistán permanecen abiertas para ciudadanos extranjeros.

Por su parte, la Cancillería italiana ratificó la recomendación de salida durante una reunión de crisis encabezada por el ministro de Exteriores Antonio Tajani, con participación de funcionarios de Defensa y Seguridad. El mensaje fue claro: quienes puedan irse, deberían hacerlo cuanto antes.

Presión occidental y doble estándar

El repliegue diplomático europeo se inscribe en un clima regional atravesado por sanciones, amenazas veladas y discursos de seguridad selectiva, donde Irán vuelve a ser señalado como foco de inestabilidad mientras se omiten otras responsabilidades geopolíticas.

Más allá de los comunicados oficiales, el cierre de embajadas y las evacuaciones funcionan como señales políticas, que profundizan el aislamiento y refuerzan una lógica de presión occidental ya conocida. En ese tablero, la diplomacia parece ceder terreno frente a decisiones que privilegian el alineamiento y el mensaje hacia terceros actores internacionales.


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