Irán endurece su respuesta a Estados Unidos que retira personal de su base en Catar

En medio de una escalada política y militar cada vez más delicada, Irán advirtió a Donald Trump que está en condiciones de responder a cualquier ataque de Estados Unidos, mientras Washington ordenó retirar parte de su personal de la base militar de Al Udeid, en Catar. En paralelo, el régimen iraní enfrenta una crisis interna sin precedentes, con miles de muertos, detenciones masivas y denuncias de represión extrema contra manifestantes.

Por Bruno A. Monteverde para NLI

Advertencias cruzadas y memoria reciente de los misiles

La tensión entre Teherán y Washington volvió a ocupar el centro de la escena internacional esta semana. Ali Shamjani, asesor del líder supremo Alí Jamenei, recordó que el ataque con misiles lanzado por Irán contra la base estadounidense de Al Udeid en junio de 2025 demostró “la voluntad y la capacidad de Irán para responder a cualquier agresión”. Aquella ofensiva fue una represalia directa a los bombardeos ordenados por Estados Unidos contra instalaciones nucleares iraníes.

En ese marco, y “en respuesta a las tensiones regionales”, parte del personal estadounidense destacado en Catar recibió la orden de abandonar la base militar, ubicada a unos 190 kilómetros al sur de Irán. La decisión fue presentada como una medida preventiva, pero confirma que el escenario regional vuelve a ingresar en una fase de alto riesgo.

Trump endurece el discurso y Teherán sube el tono

El martes, Donald Trump advirtió públicamente que Estados Unidos actuará “de manera muy firme” si las autoridades iraníes avanzan con ejecuciones de personas detenidas durante las protestas. La respuesta no tardó en llegar. El comandante de los Guardianes de la Revolución, Mohammad Pakpour, aseguró que sus fuerzas se encuentran “en el punto máximo de preparación” y acusó tanto a Trump como al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu de ser los “asesinos de la juventud de Irán”.

El intercambio verbal deja en evidencia que la crisis interna iraní ya desbordó las fronteras del país y se convirtió en un factor central de la disputa geopolítica en Medio Oriente.

Protestas sociales que derivaron en un desafío al régimen

Las manifestaciones comenzaron como reclamos contra el costo de vida, pero rápidamente se transformaron en un movimiento de mayor alcance contra el régimen teocrático que gobierna Irán desde la revolución de 1979 y que, desde 1989, está encabezado por el líder supremo Alí Jamenei. El descontento social, alimentado por la crisis económica y el aislamiento internacional, expuso fisuras profundas en el entramado político del país.

Según organizaciones de derechos humanos, las autoridades aprovecharon un corte de internet que ya supera los siete días consecutivos para desplegar la represión más severa de los últimos años.

Un saldo trágico y cifras que siguen creciendo

La oenegé Iran Human Rights, con sede en Noruega, denunció que las fuerzas de seguridad iraníes mataron al menos 3.428 manifestantes y detuvieron a más de 10.000 personas, aunque advirtió que el número real de víctimas podría ser mucho mayor. La falta de conectividad dificulta la verificación de datos, pero imágenes que logran filtrarse muestran decenas de cuerpos en una morgue del sur de Teherán.

El Instituto para el Estudio de la Guerra, con sede en Estados Unidos, afirmó que las autoridades están aplicando “un nivel de brutalidad sin precedentes” para sofocar las protestas, lo que explicaría la caída drástica de la actividad en las calles durante los últimos días.

Justicia exprés y cargos capitales

El jefe del poder judicial, Gholamhosein Mohseni Ejei, visitó durante cinco horas una prisión de Teherán donde permanecen detenidos manifestantes, a quienes el gobierno califica de “alborotadores”. Tras la recorrida, prometió juicios “rápidos” y “públicos”, con declaraciones que encendieron aún más las alarmas: sostuvo que, ante delitos graves, el sistema judicial debe actuar sin demoras.

La fiscalía de Teherán anunció además que algunos detenidos enfrentarán cargos de “moharebeh”, una figura penal que implica la acusación de “guerra contra Dios” y que puede derivar en la pena de muerte. Amnistía Internacional alertó sobre el riesgo de juicios sumarios y ejecuciones arbitrarias como método para aplastar la disidencia.

Funeral, propaganda y consignas antiestadounidenses

Mientras tanto, frente a la Universidad de Teherán, miles de personas participaron de funerales de más de cien miembros de las fuerzas de seguridad y otros “mártires” caídos durante los disturbios. Las imágenes transmitidas por la televisión estatal mostraron pancartas con consignas como “¡Muerte a Estados Unidos!”, banderas de la República Islámica y retratos de Jamenei, en una puesta en escena que buscó reforzar la cohesión interna frente a la presión externa.

Un escenario explosivo

Con represión interna, amenazas cruzadas y movimientos militares en la región, Irán y Estados Unidos vuelven a ubicarse al borde de una escalada mayor. En este tablero, la crisis social iraní ya no es solo un asunto doméstico: se convirtió en una pieza clave de la disputa geopolítica que atraviesa Medio Oriente y que mantiene en vilo a la comunidad internacional.


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