Inflación se dispara en la primera semana de febrero y evidencia el descontrol de precios

Se confirma la aceleración de la inflación en medio del escándalo del Indec.

Por Celina Fraticiangi para NLI

La economía argentina vuelve a mostrar señales de que la lucha contra la inflación está lejos de resolverse para la población trabajadora: en la primera semana de febrero los precios de alimentos y bebidas se dispararon un 2,5% en promedio, según el último informe de la consultora LCG, marcando la suba semanal más alta desde que asumió el gobierno de Milei. Este dato no sólo supera con creces las variaciones semanales de meses anteriores —que habían estado por debajo del 1% durante más de diez semanas— sino que además pone en evidencia un fenómeno de aceleración que golpea con fuerza el bolsillo popular.

Aumentos que golpean fuerte la mesa de los argentinos

Los incrementos no se distribuyen de forma pareja en todos los productos: según el relevamiento, las bebidas e infusiones aumentaron un 7,3%, y los productos de panificación, cereales y pastas se encarecieron cerca de un 6%, cifras que reflejan un salto abrupto respecto a registros recientes. Otros rubros como lácteos y huevos también registraron aumentos significativos, aunque de menor magnitud (2,3%), y las comidas listas para llevar subieron casi 2%.

Este comportamiento de los precios se traduce en que más del 75% del alza semanal se explicó por estos sensibles aumentos en bebidas y panificados, un fenómeno que no sólo se siente en la canasta básica de consumo, sino que presiona al alza el índice general de precios al consumidor en un contexto donde los salarios siguen perdiendo poder adquisitivo frente al avance de precios.

Indicadores de inflación mensuales que preocupan

Más allá de la foto semanal, el informe de LCG también indica que la inflación promedio de las últimas cuatro semanas se duplicó hasta 1,6% mensual, una aceleración preocupante si se considera que gran parte del primer mes del año había mostrado tasas más moderadas. Esto sugiere que la desaceleración inflacionaria había sido frágil y temporal y que factores estructurales siguen empujando hacia arriba el costo de vida.

Analistas privados y consultoras han advertido además que estos saltos de precio se observan en un marco de tensión económica y política, especialmente luego del escándalo por las trabas para actualizar la medición oficial de inflación en el INDEC, que generó críticas por posibles distorsiones en los datos estadísticos y pérdida de confianza en las cifras oficiales.

Impacto real en la economía y la sociedad

La fuerte suba de precios no sólo deteriora el poder de compra de los salarios más bajos, sino que también tiene efectos en los mercados financieros, en la negociación paritaria y en la credibilidad de las estadísticas públicas. Las consultoras señalan que estos movimientos pueden complicar la negociación de salarios y afectar elementos indexados como jubilaciones y plazos fijos ajustados por inflación, profundizando el malestar social.

En síntesis, aunque el gobierno insiste en señales de moderación inflacionaria en algunos meses del año pasado, los datos de alta frecuencia muestran que la crisis de precios sigue sin resolverse y que, para las familias argentinas, el descontrol de los alimentos y productos de consumo básico se traduce en una presión constante sobre su economía cotidiana.


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