Justo le tocó al Juez que propuso Milei para la Corte Suprema.
Por Tomás Palazzo para NLI

La causa por el escándalo de corrupción en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) dio un giro que, en términos políticos, favorece al oficialismo en el momento más delicado de la investigación. Después de que el juez Sebastián Casanello dictara procesamientos que sacudieron el tablero, el expediente cambió de manos. Ariel Lijo quedó al frente del Juzgado Federal Nº 11 y será quien defina el futuro de una causa que ya rozaba al entorno más cercano de Milei.
El movimiento no es menor. Ocurre inmediatamente después de los procesamientos contra el ex titular de ANDIS, Diego Spagnuolo, y otros implicados por presunta asociación ilícita, fraude al Estado y cohecho. Y ocurre, además, cuando los audios que detonaron el caso mencionan a Karina Milei como supuesta beneficiaria de retornos ilegales. En política —y más aún en Comodoro Py— los tiempos nunca son ingenuos.
El procesamiento que encendió alarmas
Casanello había avanzado con una resolución contundente: procesamientos, embargos millonarios y una descripción detallada de un esquema de contrataciones irregulares dentro de la ANDIS. Según la investigación, el organismo habría sido utilizado para direccionar contratos y exigir pagos indebidos.
El expediente tomó mayor volumen cuando se conocieron audios atribuidos a Diego Spagnuolo, que fueron incorporados como prueba clave. En esas grabaciones se hacía referencia a supuestos retornos que, siempre según la investigación, podían escalar políticamente. La causa ANDIS dejaba de ser un expediente administrativo para transformarse en un problema político de primer orden.
Pero casi en simultáneo, la Cámara Federal dispuso que se investigue el origen de esos audios. Esa decisión abrió la puerta a futuros planteos de nulidad. Y en ese contexto, Casanello dejó la subrogancia del juzgado. Por sorteo, Ariel Lijo quedó a cargo.
Lijo, el nuevo árbitro
Ariel Lijo no es un juez cualquiera en el mapa judicial argentino. Fue propuesto por Milei para integrar la Corte Suprema, candidatura que finalmente no prosperó. Ahora, por azar formal del sistema de sorteos, será quien deba decidir si los procesamientos se sostienen, si se profundiza la investigación o si prosperan los planteos de nulidad.
El fiscal Franco Picardi continúa en la causa, pero el pulso del expediente lo marcará Lijo. Revisar la validez de los audios, ratificar o morigerar procesamientos y definir nuevas medidas probatorias serán decisiones centrales. En otras palabras: el futuro judicial del caso ANDIS depende ahora de un magistrado cuya relación institucional con el oficialismo fue pública y reciente.
Un respiro para Karina
En política, los cambios de juez no son neutros cuando se producen en el momento exacto en que una causa empieza a incomodar al poder. El expediente ANDIS, que ya tenía procesados y un relato judicial consolidado, entra ahora en una etapa de redefinición.
¿Puede seguir avanzando? Sí. ¿Puede diluirse entre nulidades, revisiones y tiempos judiciales extensos? También.
Lo concreto es que tras los procesamientos que pusieron en el centro del escenario a Diego Spagnuolo y salpicaron al entorno de Karina Milei, la causa cambió de juez. Y en los pasillos políticos la lectura es clara: cuando el tablero se reacomoda justo después de un golpe judicial fuerte, alguien respira más tranquilo.
La historia todavía no terminó. Pero el mensaje que recibe la sociedad es peligroso: cuando la Justicia empieza a apretar, el sistema se reordena. Y mientras tanto, la sensación de impunidad vuelve a flotar.
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