El film dirigido y protagonizado por Dolores Fonzi se quedó con el premio a Mejor Película Iberoamericana en los Premios Goya 2026 y sumó un nuevo hito para la cinematografía nacional en el escenario internacional.
Por Lola Santacreta para NLI

El cine argentino volvió a brillar en Europa: Belén, la película dirigida por Dolores Fonzi, fue distinguida como Mejor Película Iberoamericana en los Premios Goya 2026, celebrados en Barcelona, consolidando un recorrido internacional que ya venía acumulando reconocimientos y reafirmando el peso cultural del audiovisual nacional.
El reconocimiento no fue menor. En una de las ceremonias más importantes del cine de habla hispana, Belén se impuso frente a producciones de Chile, Costa Rica, Brasil y Colombia, en una categoría que históricamente ha tenido una fuerte presencia argentina y que vuelve a confirmar la vigencia del país como potencia cultural en la región.
La película, dirigida y protagonizada por Fonzi, continúa así una tradición de triunfos que, en los 40 años de historia del premio, ya ha consagrado en numerosas oportunidades a producciones nacionales dentro de esta categoría.
Una historia con raíz real y política
Belén está basada en el caso real de una joven tucumana que fue condenada en 2014 tras sufrir un aborto espontáneo, en un contexto en el que la interrupción del embarazo aún era ilegal en Argentina. La historia expone con crudeza las tensiones entre justicia, género y derechos reproductivos, y se inscribe en una tradición de cine político que interpela tanto a la sociedad como a las instituciones.
Ese contenido social también atravesó el momento de la premiación. Durante su discurso, Fonzi aprovechó el escenario internacional para alertar sobre el avance de la ultraderecha y sus consecuencias sobre los derechos sociales y culturales, reforzando el carácter político de la obra y del propio evento.
En su discurso al recibir el premio, Dolores Fonzi no se limitó al agradecimiento protocolar y utilizó el escenario de los Goya para lanzar una advertencia política: señaló que los derechos conquistados no son irreversibles y que el avance de proyectos de ultraderecha en distintas partes del mundo pone en riesgo logros sociales que parecían consolidados. Con un tono firme, vinculó el espíritu de Belén con la necesidad de defender las libertades y sostuvo que todavía hay tiempo para evitar retrocesos, remarcando que el arte —y en particular el cine— tiene un rol fundamental en la construcción de conciencia colectiva frente a esos procesos.
Un recorrido internacional sólido
El Goya llega como coronación de un trayecto que ya incluía presencia en festivales de prestigio y premios internacionales, consolidando a Belén como una de las producciones argentinas más destacadas del último tiempo.
El triunfo no solo reconoce el valor artístico del film sino también la persistencia de un modelo de cine comprometido con los debates sociales contemporáneos. En una gala atravesada por discursos políticos y reivindicaciones de derechos, la victoria de la película argentina se inscribió dentro de un clima donde el arte volvió a presentarse como herramienta de intervención cultural.
Un nuevo hito para el cine nacional
La consagración de Belén en los Goya reafirma el lugar del cine argentino en el mapa internacional. Más allá del premio, el film se posiciona como parte de una tradición de producciones que logran trascender fronteras sin renunciar a su identidad política y social.
En tiempos de crisis para la industria audiovisual, el reconocimiento europeo funciona también como un mensaje: el cine argentino sigue siendo una voz potente en el debate cultural global.
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