Una carrera dura y cargada de emociones.
Por Ignacio Elfrantini para NLI

Una atleta argentina protagonizó este fin de semana una escena cargada de deporte, emoción y memoria histórica en las Islas Malvinas. La corredora Candela Cerrone, oriunda de Pinamar, se quedó con el primer puesto en la maratón de 42 kilómetros disputada en Puerto Argentino y dedicó su victoria a los soldados argentinos que combatieron en la guerra de 1982.
La deportista completó el exigente recorrido en 3 horas, 15 minutos y 30 segundos, imponiéndose en la 15ª edición de la Stanley Marathon, una competencia internacional que se desarrolla en el archipiélago del Atlántico Sur.
Un triunfo con fuerte carga simbólica
Cuando se acercaba a la línea de llegada, Cerrone dejó una frase que rápidamente se viralizó y que resumió el sentido de su participación: “Por los caídos, por los veteranos, por los tenientes, por todos los que estuvieron acá”.
La atleta explicó luego que corrió movilizada por la historia de las islas y por el significado que tiene ese territorio para los argentinos. “Vine con el objetivo de dar lo mejor para representar a nuestro país en nuestras islas”, señaló tras finalizar la carrera, visiblemente emocionada.
Detrás de la argentina terminaron la británica Rebecca Gilbert, con un tiempo de 3:42:54, y Chloe Tyler, que completó el podio con 3:58:20.
Una carrera dura y cargada de emociones
La maratón que se disputa en el archipiélago es conocida por su dificultad. El circuito atraviesa zonas abiertas, con vientos intensos, clima cambiante y un terreno irregular que suele exigir mucho más que otras carreras de la misma distancia.
Cerrone explicó que la preparación demandó varios meses y que la competencia resultó especialmente exigente no solo desde lo físico, sino también desde lo emocional. Según relató, correr en un territorio marcado por la memoria de la guerra vuelve la experiencia muy particular para los atletas argentinos.
Deporte, memoria y soberanía
La participación de argentinos en esta competencia suele tener un significado especial. En muchos casos, los corredores viajan acompañados por excombatientes o familiares de soldados caídos, que aprovechan la visita para rendir homenaje en el cementerio argentino de Darwin.
En ese contexto, la victoria de Cerrone no fue solo un logro deportivo. También se transformó en un gesto simbólico que volvió a poner en primer plano, en estos tiempos de entrega soberana, el recuerdo de quienes combatieron en 1982 y la permanente reivindicación argentina sobre las islas.
La corredora lo sintetizó con una frase sencilla pero contundente: la medalla no era solo suya, sino de todos los que quedaron ligados para siempre a la historia de Malvinas.
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