Pícaros chapuceros

REINCIDENCIA | La organización del Campeonato Argentino de Menores 2026 (CAM 26) volvió a ser una vergüenza para el ajedrez nacional y un medio espurio para esquilmar a padres incautos.

Por Carolina Príncipe para NLI ·

Quousque tandem abutere, Petrucinus, patientia nostra?

El ajedrez argentino cuenta con árbitros y organizadores certificados cuya idoneidad y rectitud avala, al menos en teoría e institucionalmente, la Federación Internacional (FIDE). La nuestra, FADA, como es lógico, también, dado que los instruye y certifica a título oneroso en primer término.

Nada de esto, sin embargo, parece influir en pro de que alguna vez los Campeonatos de Menores cuenten con una organización al menos aceptable. Aunque la avidez recaudatoria de FADA sea proverbial,  igual que la de la organización de los CAM, la avaricia e indolencia con las que se monta el mega-torneo no disminuyen; más bien todo lo contrario.

FADA fue la institución responsable de la organización del torneo CAM 26 que, con 379 participantes, se disputó del 2 al 5 de abril en el Círculo de Ajedrez de Villa Martelli. Las autoridades de FADA son: Director Ejecutivo, Ing. Mario Petrucci (Ajedrez Martelli); JUNTA DIRECTIVA: Presidente, Alejandro Sass (Federación Metropolitana de Ajedrez); Vicepresidente, Javier Curilen (Federación Marplatense de Ajedrez), y Secretario, Héctor Fiori (Federación Metropolitana de Ajedrez).

El Director del torneo, Héctor Fiori, árbitro titulado y Secretario de FADA, también integra la Comisión de Ajedrez Infantil de la institución. El árbitro principal, Juan Durán, es, además, Organizador Internacional. De los árbitros adjuntos, Giuliana Bosco es Vocal titular de la Junta Directiva de FADA.

Como se ve,  dirigencia y organización confluyen en gran medida en el negocio CAM. Todos, supuestamente idóneos y expertos, están “en el ajo” de la chapuza. Solamente quedan afuera de la tropelía dos de los árbitros principales adjuntos: Iván Kiszkiewicz, posiblemente el mejor, más recto e imparcial árbitro internacional con el que cuenta Argentina, y Sebastián Mira Castets.

AI Iván Kiszkiewicz

El escándalo de 2024 solamente cebó a los expertos en esquilme de padres: quedaron impunes y redoblaron la apuesta para perpetuar el pingüe negocio del «calvario organizado». Este año, bajo el título “¡Basta de maltrato en el ajedrez infantil! Exigimos condiciones dignas”, algunos padres publicaron en Change.org la siguiente petición:

Los abajo firmantes —padres, entrenadores, jugadores, miembros de la comunidad ajedrecística nacional y público en general— manifestamos nuestro profundo hartazgo ante la deplorable organización del Campeonato Argentino de Menores 2026 (CAM 26). Lo ocurrido no es solo una falta de profesionalismo; es una falta de respeto sistemática hacia las familias que realizan un enorme esfuerzo económico para que sus hijos compitan al más alto nivel nacional.

Un antecedente que no olvidamos: CAM 24

Resulta inadmisible que, tras la traumática experiencia del CAM 24 —donde el calor extremo provocó desmayos de niños, la suspensión del evento y la pérdida total de los gastos de inscripción y logística para las  familias—, la organización reincida en negligencias similares. Este historial de desconsideración demuestra que el bienestar de los jugadores ha sido postergado en favor de un interés meramente recaudatorio.

Denunciamos las siguientes irregularidades críticas en el CAM 26:

Violación del Reglamento FIDE (C.02): Se utilizaron tableros de papel con escaques minúsculos donde las piezas no cabían, incumpliendo las medidas reglamentarias exigidas para un torneo oficial. Es obligación de la FADA fiscalizar que el material de juego sea el adecuado.

Hacinamiento y condiciones infrahumanas: Salas de juego sin ventilación ni espacio físico para anotar partidas, sumado a un «espacio para acompañantes» (separado de la sala de juego, a la que los acompañantes no tenían ni siquiera acceso visual) que apenas cubría al 5% de los familiares. Cientos de padres y niños debieron esperar en la calle, bajo temperaturas y humedad agobiantes, sin acceso a sanitarios dignos.

Incertidumbre Logística: Se cobraron inscripciones costosas antes de definir la sede, impidiendo a las delegaciones del interior planificar su estadía. A esto se sumaron retrasos injustificables en las rondas que obligaron a familias enteras a esperar horas en la vía pública.

Entrega de premios deficiente: Un cierre caótico, sin audio claro ni visibilidad, que opacó el esfuerzo deportivo de los jóvenes.

Por lo expuesto, SOLICITAMOS a la FADA:

Que deje de ser un espectador pasivo y ejerza su autoridad para EXIGIR Y CONTROLAR que las sedes designadas cumplan con:

Metros cuadrados mínimos por jugador y climatización adecuada.

Infraestructura real para los acompañantes (baños, asientos y sombra).

Material de juego (tableros y piezas) que respete la norma FIDE vigente.

No vamos a permitir que el ajedrez argentino de menores siga siendo un «calvario» organizado. Exigimos transparencia, respeto y seguridad para nuestros hijos.

https://www.change.org/p/basta-de-maltrato-en-el-ajedrez-infantil-exigimos-condiciones-dignas



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