UN MATE PARA EL ANDROIDE: Haaland cayó en las redes de la infusión argentina y agradeció a tres futbolistas de la Selección

El goleador noruego del Manchester City sorprendió con una foto junto a un mate y reconoció a Julián Álvarez, Enzo Fernández y Gerónimo Rulli por acercarlo a una de las costumbres más arraigadas de nuestra cultura. La Embajada de Noruega también se sumó al fenómeno con una respuesta que resume el sentimiento de cualquier matero: «Es un viaje de ida».

Por Lola Santacreta para NLI

Joven sosteniendo un mate con yerba en un ambiente interior, mirando a la cámara.

Hay costumbres que no necesitan traducción, pasaporte ni presentación formal. Alcanza con un termo, un poco de yerba, agua caliente y alguien dispuesto a compartir. Y si todavía quedaban dudas sobre la capacidad del mate para conquistar fronteras, Erling Haaland, uno de los goleadores más temidos del fútbol mundial, acaba de aportar una nueva prueba: el delantero noruego apareció en las redes sociales con un mate en la mano y agradeció a tres futbolistas argentinos por haberle presentado esta particular «encantadora bebida».

La escena tiene su gracia. El hombre que acostumbra a aterrorizar defensas en las canchas europeas, con su potencia física, sus goles y esa apariencia de personaje salido de una saga vikinga, se mostró disfrutando de una de las tradiciones más cotidianas del Río de la Plata. Esta vez no hubo festejos frente a una tribuna ni récords goleadores: el protagonista fue el mate, ese compañero inseparable de tantas mañanas argentinas, reuniones familiares, jornadas de trabajo y charlas que empiezan con un «¿querés uno?» y pueden extenderse durante horas.

Julián, Enzo y Rulli: los culpables de la mateada internacional

El delantero del Manchester City publicó una fotografía en la que aparece sosteniendo un mate y acompañó la imagen con un mensaje dedicado a Julián Álvarez, Enzo Fernández y Gerónimo Rulli. «Gracias Julián Álvarez, Enzo Fernández y Gerónimo Rulli por presentarme esta encantadora bebida», escribió el noruego, reconociendo a los tres futbolistas argentinos como parte de su acercamiento a la tradición.

La mención tiene una historia detrás. Haaland compartió vestuario con Julián Álvarez en el Manchester City, durante las temporadas 2022-2023 y 2023-2024, una convivencia que permitió que el cordobés acercara al goleador a distintas costumbres argentinas. En el fútbol profesional, donde los jugadores pasan buena parte de sus días entre entrenamientos, concentraciones, viajes y vestuarios, las pequeñas rutinas también construyen vínculos. Y el mate suele ocupar un lugar privilegiado en esa vida compartida.

La publicación también incluyó a Enzo Fernández y Gerónimo Rulli, dos integrantes de la familia futbolística argentina que contribuyeron a que el noruego conociera la infusión. La reacción no tardó en llegar: los intercambios entre los protagonistas sumaron simpatía a una postal que rápidamente circuló entre los hinchas.

La pregunta que quedó flotando, de todos modos, es inevitable: ¿Haaland ya aprendió a cebar o todavía está en la etapa en la que uno recibe el mate, toma y espera que alguien le explique por qué no debe mover la bombilla? Son los misterios que acompañan a todo extranjero que se aproxima por primera vez a esta ceremonia nacional.

La Embajada de Noruega dio su veredicto: «Es un viaje de ida»

La repercusión llegó incluso al terreno diplomático. La cuenta oficial de la Embajada de Noruega en Argentina se sumó a la conversación con un mensaje que celebró la incorporación del goleador a la cultura matera: «¡Bienvenido al mate, @ErlingHaaland! Es un viaje de ida».

La respuesta fue mucho más que una ocurrencia simpática. En la Argentina, el mate es una bebida, pero también es una forma de encuentro. Se comparte entre amigos, compañeros de trabajo, familiares y desconocidos que encuentran en la ronda una excusa para conversar. No hace falta organizar una ceremonia ni reservar una mesa: alcanza con que alguien lleve el equipo y otro ponga el agua.

Esa dimensión explica por qué la imagen de una estrella internacional con un mate puede despertar tanto entusiasmo. No se trata solamente de que un deportista famoso pruebe algo diferente, sino de ver cómo una costumbre profundamente arraigada en nuestra vida cotidiana consigue hacerse un lugar en otros países y entre figuras que parecen vivir en un universo completamente distinto.

Mientras las marcas internacionales compiten por instalar productos y las grandes ligas exportan su espectáculo a todo el planeta, el mate avanza por una vía mucho más sencilla: la transmisión de una costumbre de persona a persona. Un argentino se lo ofrece a un compañero extranjero, el compañero se acostumbra, la foto aparece en redes y miles de personas descubren que detrás de esa calabaza con bombilla hay toda una manera de compartir el tiempo.

Haaland no está solo: el mate también conquistó otros vestuarios

El noruego se suma a una lista de futbolistas internacionales que adoptaron la infusión sudamericana. Uno de los casos más conocidos es el del francés Antoine Griezmann, quien incorporó el mate a su rutina y lo convirtió en una imagen habitual durante su carrera. También el francés Paul Pogba se acercó a la costumbre durante su etapa en el Manchester United, en contacto con los argentinos Marcos Rojo y Sergio Romero.

Otro nombre que aparece en esta historia es el del inglés Eric Dier, quien conoció el hábito durante su convivencia con Erik Lamela. Los ejemplos demuestran que el mate no necesita campañas publicitarias para hacerse conocer: muchas veces viaja dentro de un vestuario, pasa de mano en mano y termina instalado en la rutina de futbolistas de distintas nacionalidades.

Y hay algo que el fútbol entiende muy bien: las mejores conexiones no siempre se construyen hablando el mismo idioma. Un pase, una celebración compartida o una ronda de mate pueden generar complicidades que atraviesan las diferencias culturales.

Por ahora, la foto de Haaland no permite asegurar cuánto mate toma ni si ya se convirtió en un experto cebador. Pero sí dejó una imagen que los hinchas argentinos recibieron con una sonrisa y que vuelve a poner en escena el alcance internacional de una de nuestras tradiciones más queridas.

Porque podrán cambiar los idiomas, los países, los estadios y hasta los horarios de entrenamiento. Pero cuando aparece un mate, siempre hay una pregunta que funciona en cualquier lugar del mundo: «¿Querés uno?».

Y cuidado, Erling: en la Argentina tenemos una advertencia para los recién llegados. La primera ronda es una invitación; después, conseguir que te devuelvan el mate puede ser bastante más difícil.


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