Escocia, con un gol de mitad de cancha, vuelve a un Mundial después de 28 años

En un Hampden Park desbordado de emoción, Escocia derrotó 4-2 a Dinamarca con una remontada inolvidable y selló la clasificación directa al Mundial 2026. El equipo de Steve Clarke rompió una sequía de casi tres décadas y dejó al conjunto danés condenado al repechaje.

Por Ignacio Elfratini para Noticias La Insuperable

Una noche que Escocia jamás olvidará

El fútbol europeo vivió una de esas noches que quedan grabadas para siempre. Escocia, que venía de una campaña sólida pero aún con fantasmas de frustraciones pasadas, salió desde el minuto uno a demostrar que su lugar en el Mundial no era un sueño, sino una decisión. Y lo hizo con una contundencia emocional que convirtió a Hampden Park en una caldera.

Apenas había empezado el partido cuando Scott McTominay conectó una chilena impecable que puso el 1-0 y desató un rugido que tembló hasta en los pubs de Edimburgo. Ese gol marcó el tono: intensidad, coraje y una sensación creciente de que esta vez no se escaparía.


Cuando el partido cambió de manos

Dinamarca, un equipo acostumbrado a pelear en la élite europea, no tardó en equilibrar el duelo. Un penal en el complemento puso el 1-1 y obligó a Escocia a repensar todo. La tensión se multiplicó cuando la visita sufrió una expulsión que parecía allanar el camino local, pero el fútbol no entiende de caminos sencillos.

Con un jugador más, Escocia volvió a golpear con un cabezazo de Lawrence Shankland para ponerse 2-1. Sin embargo, el alivio duró poco: Patrick Dorgu silenció el estadio con un empate inesperado a falta de menos de diez minutos, dejando al borde del colapso a un equipo que llevaba 28 años deseando este momento.


El final épico que merecía la historia

Y ahí, cuando todo parecía destinado al sufrimiento eterno, llegó la explosión definitiva. En tiempo adicionado, Kieran Tierney tomó la pelota en el borde del área y lanzó un disparo perfecto al segundo palo para el 3-2. Hampden Park directamente implosionó.

Pero todavía faltaba el broche de oro: con Dinamarca completamente volcada al ataque, Kenny McLean interceptó un rechazo y, desde casi la mitad de la cancha, la colgó por encima del arquero adelantado para el 4-2 final. Un desenlace mitológico para un país que venía acumulando frustraciones mundialistas desde Francia 98.


El regreso al Mundial: un sueño que se volvió realidad

El triunfo dejó a Escocia como líder de su grupo y le otorgó la clasificación directa al Mundial 2026, algo que no conseguía desde hace 28 años. Para Steve Clarke, el entrenador que se propuso cambiar la cultura futbolística del país, la noche fue también una reivindicación absoluta de su proceso.

La Tartan Army, esa hinchada que nunca dejó de creer aun en los años más oscuros, celebró en las tribunas como si hubieran ganado el torneo entero. Y, sinceramente, ¿cómo no hacerlo? Escocia volverá a la Copa del Mundo y lo hará con un equipo que demostró carácter, temple y una identidad que la devuelve al mapa grande del fútbol.


Dinamarca al repechaje: un golpe inesperado

Mientras tanto, Dinamarca tendrá que conformarse con el repechaje. El equipo nórdico llegó con aspiraciones de clasificación directa, pero los errores defensivos y la expulsión terminaron hundiendo sus posibilidades. Llegan golpeados, y ahora deberán remar desde atrás para no perderse su Mundial.


Lo que viene

Escocia ya piensa en Estados Unidos, Canadá y México. Su clasificación se suma a un proceso de crecimiento sostenido que, de seguir así, podría transformar al equipo en una de las sorpresas del certamen. El pueblo escocés está eufórico. Su selección, también. Y el Mundial 2026 ya comienza a sentir un nuevo protagonista.


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