El detrás de escena de la operación de urgencia de Alperovich

José Alperovich terminó en el Hospital Italiano luego de sufrir una apendicitis fulminante que obligó a una cirugía urgente. Pero la noticia no estalló solo por la salud del exgobernador: el detrás de escena —su flamante casamiento con Marianela Mirra, los presuntos privilegios en su atención médica y las irregularidades en su condición de preso domiciliario— disparó un nuevo vendaval político y mediático.

Por Lola Santacreta – Noticias La Insuperable

La mañana empezó con un temblor que corrió primero por los pasillos del Hospital Italiano y enseguida se expandió por todas las redacciones. José Alperovich, condenado a 16 años por abuso sexual reiterado contra su sobrina y actualmente preso domiciliario, había sido internado de urgencia y operado sin demora. La intervención, confirmada minutos después por el propio Ángel de Brito, se debió a una apendicitis fulminante que no admitía espera.

Las imágenes que circularon en redes hicieron el resto. Seguidores del conductor de LAM le enviaron fotos del hospital: pasillos blancos, puertas cerradas y, en el medio, Marianela Mirra caminando seria, con gesto tenso, en el cuarto piso del Italiano. De Brito mostró todo: pantalla mediante, una usuaria le avisaba que la ex Gran Hermano estaba allí mismo, custodiando la internación de su marido recién operado.

Pero el periodista fue más allá y soltó la frase que desató el escándalo en redes:
“Fue internado en el Hospital Italiano porque Alperovich es amigo del vicedirector.”
Una línea que alcanzó para encender debates sobre privilegios, contactos, accesos VIP y decisiones médicas que, para cualquier persona privada de su libertad, no son tan inmediatas ni tan cómodas.

Como si eso no alcanzara, De Brito recordó una obligación legal que no pasó inadvertida:
“Al ser un preso domiciliario, cada movimiento debe ser informado a la causa para que la víctima tome conocimiento. Esto todavía no ocurrió.”
Ese detalle procesal abrió otra discusión: el posible incumplimiento de los protocolos que debe respetar alguien condenado por delitos sexuales, incluso en contextos de urgencia.

La internación irrumpió apenas días después de la boda secreta —y explosiva— entre Mirra y Alperovich, un casamiento que se anunció, se desmintió, se filtró y finalmente se confirmó entre contradicciones. Mientras versiones mediáticas hablaban de una celebración para veinte personas con catering, fue la propia Marianela quien salió a bajar el tono en una entrevista con Pamela David:
No hay ostentación. Esto estaba planeado hace tiempo. Solo estuvieron los testigos. No hubo nada más.

Lo cierto es que la pareja dio el “sí” en el departamento de Puerto Madero donde conviven y donde Alperovich cumple su condena. Y ahí aparece otro punto que alimenta la controversia: el edificio de lujo en el que reside el exmandatario, con piscina climatizada, spa, gimnasio, microcine, SUM y seguridad privada, detalles que reavivan la discusión sobre las desigualdades en el cumplimiento de penas.

La internación en un hospital de elite, los vínculos personales con autoridades médicas, la falta de notificación judicial, el casamiento hermético y un contexto de privilegios que contrasta con la brutalidad de los delitos por los que fue condenado conforman una escena que vuelve a ubicar a Alperovich en el centro del debate público.
Un debate que, lejos de apagarse con su operación, promete seguir escalando.


Descubre más desde Noticias La Insuperable

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario