Una investigación publicada en una revista científica del grupo Nature reveló un posible efecto celular del tratamiento más utilizado contra la enfermedad de Parkinson. El estudio fue realizado por un equipo internacional integrado por científicos del CONICET en Córdoba y un laboratorio francés, y vuelve a poner en primer plano el valor estratégico de la ciencia pública argentina.
Por Alina C. Galifante para NLI

Un trabajo científico de alto impacto internacional volvió a ubicar a la ciencia argentina en la primera línea de la investigación en neurociencias. El estudio, publicado en npj Parkinson’s Disease, fue desarrollado por un equipo conjunto de investigadores del CONICET, con base en el Centro de Investigaciones en Química Biológica de Córdoba (CIQUIBIC, CONICET-UNC), y por científicos de un laboratorio de la Universidad Grenoble Alpes, en Francia.
La investigación se enfocó en analizar los efectos celulares de la L-Dopa, el fármaco más utilizado desde hace décadas para tratar los síntomas motores del Parkinson, una enfermedad neurodegenerativa que afecta a millones de personas en todo el mundo.
Un equipo argentino-francés en ciencia de frontera
El trabajo fue suscripto por un equipo interdisciplinario integrado, entre otros, por Yanina Ditamo, C. Gastón Bisig y Leticia Peris, investigadores argentinos que se desempeñan en el CIQUIBIC (CONICET-UNC), junto a colegas internacionales que desarrollan sus tareas en la Universidad Grenoble Alpes, una de las instituciones europeas de referencia en biología celular y neurociencias.
La articulación entre el CONICET y centros de investigación europeos permitió abordar el problema desde una perspectiva molecular y celular avanzada, demostrando la capacidad del sistema científico argentino para integrarse a redes internacionales de excelencia.
Qué descubrieron sobre el Parkinson
El estudio analizó cómo la L-Dopa puede incorporarse en los microtúbulos neuronales, estructuras esenciales del citoesqueleto que sostienen la forma de las neuronas y permiten el transporte interno de moléculas.
Los resultados mostraron que esta modificación altera la dinámica normal de los microtúbulos y provoca una reducción en la estabilidad de las sinapsis, los puntos de contacto a través de los cuales las neuronas se comunican entre sí. En neuronas cultivadas en laboratorio, esto se tradujo en una disminución de la densidad de sinapsis excitadoras, un hallazgo de gran relevancia para comprender procesos cognitivos y motores.
Si bien los propios investigadores aclaran que se trata de resultados experimentales y que aún se requieren más estudios para evaluar su impacto clínico directo, el trabajo abre nuevas preguntas sobre los efectos a largo plazo del tratamiento estándar del Parkinson.
Ciencia básica, la base de la medicina del futuro
Este tipo de avances no surge de la nada. Son el resultado de años de investigación básica, una etapa fundamental del conocimiento científico que muchas veces es atacada por sectores que exigen resultados inmediatos o rentabilidad económica.
Sin investigación básica no hay innovación terapéutica posible. Comprender qué ocurre dentro de una neurona es lo que permite, a largo plazo, mejorar tratamientos, reducir efectos adversos y pensar nuevas estrategias médicas.
El CONICET como motor del conocimiento
La participación de científicos del CONICET en un estudio de estas características no es una excepción, sino una muestra del potencial del sistema científico nacional. A pesar de los ajustes presupuestarios y del discurso de desprestigio que enfrenta la ciencia pública, los investigadores argentinos continúan produciendo conocimiento reconocido a nivel mundial.
El CIQUIBIC, dependiente del CONICET y de la Universidad Nacional de Córdoba, es uno de los centros donde se desarrollan investigaciones de frontera en biología molecular, química biológica y neurociencias, formando recursos humanos altamente calificados y generando aportes concretos a la salud global.
Ciencia, salud y soberanía
Que científicos argentinos participen activamente en estudios publicados en revistas del máximo nivel internacional no es un dato menor. Es una demostración clara de que invertir en ciencia no es un gasto, sino una política de soberanía.
En un contexto donde se intenta minimizar el rol del CONICET, este hallazgo sobre el Parkinson vuelve a dejar un mensaje contundente: sin ciencia pública no hay futuro, y sin el CONICET la Argentina queda afuera del conocimiento que define el mundo que viene.
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