Cervecería y Maltería Quilmes recorta dos tercios del personal en su planta de Zárate tras la caída del consumo y el avance de importaciones. Impacto en empleo industrial, comercio y mercado cervecero argentino.
Por la Redacción de NLI

La crisis del consumo ya no es una estadística abstracta: se traduce en puestos de trabajo concretos. La Cervecería y Maltería Quilmes decidió reducir drásticamente su dotación en la planta de Zárate, pasando de unos 260 trabajadores a aproximadamente 80 mediante un esquema de retiros voluntarios. La medida implica una contracción operativa superior al 65% de la nómina original, con impacto directo en el empleo industrial bonaerense.
La fábrica, inaugurada en 2020 como una de las apuestas productivas más importantes del grupo para elaborar en el país la marca Corona, funcionaba con tres turnos. Ahora quedará operando con uno solo, concentrado en la línea de vidrio no retornable. El dato no es menor: menos turnos significan menor producción, menor logística y menor movimiento comercial en toda la cadena.
Caída del consumo y mercado cervecero en retracción
El principal argumento empresarial es la fuerte contracción del mercado interno. Según datos sectoriales citados por representantes gremiales, las ventas de cerveza registraron una caída interanual cercana al 45% en 2025. En un rubro directamente vinculado al consumo masivo, esto genera un efecto dominó: menos ventas en supermercados, autoservicios y bares implica menor rotación de stock y menor necesidad de producción.
Para el comercio minorista, la reducción de volumen impacta en promociones, acuerdos de distribución y márgenes. Para la industria, significa sobrecapacidad instalada y costos fijos difíciles de sostener. La planta de Zárate fue concebida para abastecer el mercado local y reducir importaciones; hoy enfrenta un escenario inverso.
Importaciones en alza y presión sobre la producción local
Otro factor estructural es el crecimiento acelerado de las importaciones de cerveza. En el primer trimestre del año, las compras externas del sector se dispararon, presionando precios y participación de mercado. Esto coloca a la producción nacional en una posición compleja: competir con productos importados en un contexto de consumo deprimido.
Desde la lógica empresarial, el ajuste aparece como una decisión defensiva para sostener la operación. Desde el punto de vista industrial, la señal es preocupante: una planta moderna, con inversión reciente y tecnología de punta, reduce su escala apenas cinco años después de haber sido presentada como emblema de expansión productiva.
Impacto en empleo industrial y cadena comercial
El efecto no se limita a los trabajadores directos. La industria cervecera arrastra una red de proveedores de malta, envases, transporte, logística y servicios tercerizados. Cada turno que se elimina implica menos movimiento en la economía regional.
En términos de comercio, la reducción de capacidad productiva podría modificar la estrategia de abastecimiento en grandes superficies y mayoristas, aumentando la presencia de productos importados o redistribuyendo volúmenes hacia otras plantas del grupo.
Para el lector que trabaja en comercio, industria o logística, el dato clave es este: la retracción del consumo está impactando en estructuras productivas consolidadas, no solo en pymes o emprendimientos pequeños.
Ajuste preventivo o síntoma de un problema mayor
Desde el sindicato se explicó que el acuerdo de retiros voluntarios se alcanzó para evitar escenarios más drásticos, como suspensiones masivas o cierre parcial. La empresa sostiene que la decisión apunta a “preservar la operación” en un contexto adverso.
Sin embargo, la magnitud del recorte abre interrogantes de fondo:
- ¿Se trata de un ajuste transitorio o de una redefinición estructural del negocio?
- ¿Puede el mercado interno recuperar volumen en el corto plazo?
- ¿Qué sucede con las inversiones industriales cuando el consumo se contrae de forma sostenida?
Lo ocurrido en Zárate funciona como termómetro de un fenómeno más amplio. Cuando una compañía líder del consumo masivo reduce dos tercios de su personal en una planta moderna, el problema excede a una sola empresa.
Una señal para todo el sector comercio
El caso de Cervecería y Maltería Quilmes no es aislado: refleja la tensión entre caída de demanda, competencia importada y costos industriales locales. Para el sector comercio, la pregunta central es cómo sostener volumen y rentabilidad en un escenario de menor poder adquisitivo.
El ajuste en Zárate deja una advertencia concreta: sin recuperación del consumo, la industria ajusta; y cuando la industria ajusta, el empleo y el comercio sienten el impacto inmediato.
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