Jorge Macri elimina la repitencia y pone en marcha en las escuelas secundarias una reforma inconsulta que redefine la escuela media

Análisis crítico pedagógico del plan Secundaria Aprende en la Ciudad de Buenos Aires. Debilitamiento disciplinar, riesgo de superficialidad, sobrecarga docente y reforma sin consenso.

Por Tomás Palazzo para NLI

La implementación de Secundaria Aprende, oficializada hoy mediante la Resolución 223-26 del Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires, introduce una transformación profunda en la organización de la escuela secundaria. El gobierno porteño la presenta como una modernización necesaria. Sin embargo, desde una mirada pedagógica rigurosa, la reforma exhibe debilidades estructurales, epistemológicas y organizativas que abren interrogantes serios sobre el futuro del aprendizaje en el nivel medio.

El punto más controvertido no es la innovación en sí misma, sino la ausencia de construcción colectiva con docentes y comunidades educativas, sumada a cambios curriculares que alteran la identidad disciplinar histórica de la secundaria argentina.


Debilitamiento de las disciplinas y riesgo de superficialidad conceptual

El eje más sensible del plan es la reorganización curricular en torno a laboratorios, talleres y espacios integrados que reemplazan la estructura clásica de materias como Historia, Geografía, Biología o Física.

Aunque formalmente no se eliminan campos de conocimiento, la pérdida de asignaturas autónomas con carga horaria definida sensiblemente menor produce un efecto pedagógico concreto: disminuye el espesor conceptual sistemático de cada disciplina.

La enseñanza disciplinar no es un capricho tradicional. La Historia, por ejemplo, requiere:

  • Trabajo con fuentes
  • Construcción de periodización
  • Análisis de procesos estructurales
  • Comprensión de categorías como Estado, capitalismo o imperialismo

Cuando estos contenidos se diluyen en proyectos transversales, existe el riesgo de que se aborden de manera episódica o fragmentaria. La interdisciplinariedad es valiosa, pero sin una base disciplinar sólida se convierte en transversalidad superficial.

En Ciencias Naturales ocurre algo similar: la Biología no es simplemente “trabajo por proyectos”, sino comprensión acumulativa de sistemas complejos. Si la integración curricular reduce la progresión conceptual, el aprendizaje pierde profundidad.


Eliminación de la repitencia tradicional sin sistema robusto de acompañamiento

Otro punto crítico es la sustitución del modelo de repitencia anual por un esquema de avance por niveles.

Desde una perspectiva pedagógica progresista, la repitencia masiva no mejora aprendizajes. Sin embargo, su eliminación exige:

  • Evaluaciones diagnósticas rigurosas
  • Seguimiento personalizado real
  • Recursos humanos suficientes
  • Formación docente específica

El problema es que el plan no garantiza que el sistema tenga la estructura material necesaria para sostener ese acompañamiento intensivo.

Sin esos recursos, el avance continuo puede transformarse en promoción fragmentada sin consolidación cognitiva.


Sobrecarga y redefinición del rol docente sin condiciones estructurales claras

La personalización de trayectorias y los planes individuales de aprendizaje suponen:

  • Más planificación
  • Más evaluación continua
  • Más reuniones interdisciplinarias
  • Más seguimiento individual

Esto redefine el trabajo docente, pero no se explicitan con claridad:

  • Nuevos tiempos institucionales pagos
  • Reducción de carga administrativa
  • Formación específica masiva
  • Recursos adicionales

Una reforma pedagógica ambiciosa sin inversión estructural termina recayendo en la voluntad individual del docente. Y eso no es política educativa: es delegación de responsabilidad.

Y con menos plata…

A este rediseño estructural se le suma un dato imposible de ignorar: la inversión educativa en la Ciudad viene perdiendo peso dentro del presupuesto desde hace casi dos décadas. Mientras en 2007 el área de Educación representaba alrededor del 27–29 % del presupuesto total porteño y en 2010 todavía alcanzaba el 26,6 %, la participación cayó de manera sostenida hasta tocar un piso cercano al 17,8 % en 2021. Recién en los presupuestos 2024–2026 se observa una leve recuperación hasta la zona del 20 %, aunque aún muy por debajo de los niveles de la década anterior. Es decir, la reforma “Secundaria Aprende” no llega en un contexto de expansión presupuestaria robusta sino después de una pérdida de casi nueve puntos porcentuales del esfuerzo relativo en educación, lo que vuelve legítima la pregunta pedagógica de fondo: ¿cómo se sostiene una transformación estructural ambiciosa cuando el sistema viene funcionando con menor prioridad presupuestaria dentro del esquema general de la Ciudad?


Falta de evidencia empírica local que respalde la transformación

El discurso oficial apela a modelos internacionales de flexibilidad curricular. Sin embargo:

  • No existe evaluación pública de pilotos locales sostenidos en el tiempo.
  • No se presentan estudios longitudinales que demuestren mejora de aprendizajes en contextos similares al sistema porteño.
  • Los resultados nacionales en matemática y lengua muestran déficits estructurales que requieren fortalecimiento disciplinar, no dilución.

La pregunta pedagógica es incómoda pero necesaria:

¿Es prudente flexibilizar la estructura curricular cuando los aprendizajes básicos ya muestran fragilidad?


Ambigüedad en la definición de contenidos mínimos y estándares

En el modelo tradicional, los programas disciplinares fijaban contenidos claros por año. En el nuevo esquema:

  • Se priorizan capacidades
  • Se habla de saberes fundamentales
  • Se promueve evaluación formativa

Pero la falta de explicitación pública detallada de contenidos mínimos por nivel puede generar:

  • Desigualdades entre escuelas
  • Interpretaciones heterogéneas
  • Brechas internas según capacidad institucional

La autonomía sin estándares claros profundiza desigualdades.


Riesgo de aumento de inequidad educativa

Paradójicamente, una reforma que dice buscar inclusión puede generar el efecto contrario.

Las escuelas con:

  • Mayor estabilidad docente
  • Equipos directivos consolidados
  • Recursos tecnológicos

Podrán implementar mejor la personalización.

Las escuelas con mayor vulnerabilidad social podrían enfrentar:

  • Dificultades de seguimiento
  • Fragmentación organizativa
  • Mayor desorientación pedagógica

Sin políticas compensatorias explícitas, la flexibilidad tiende a amplificar desigualdades preexistentes.


Reforma inconsulta y debilitamiento de la legitimidad pedagógica

Uno de los aspectos más cuestionados es el procedimiento.

Una transformación de esta magnitud debería incluir:

  • Debate público amplio
  • Participación de docentes
  • Consulta a institutos de formación
  • Espacios reales de construcción curricular colectiva

La pedagogía no se impone por resolución administrativa. La escuela secundaria tiene una tradición histórica que no puede rediseñarse unilateralmente sin generar resistencia y desconfianza.


El debate de fondo: modernización o desestructuración

La discusión no es entre innovación y conservadurismo.

La pregunta central es otra:

¿La secundaria necesita más flexibilidad o más profundidad disciplinar para enfrentar la crisis de aprendizaje?

Si la reorganización curricular:

  • Reduce horas disciplinares explícitas
  • Debilita identidad de materias
  • Aumenta carga docente
  • No garantiza inversión

entonces la reforma puede convertirse en una modernización formal sin fortalecimiento cognitivo real.


Conclusión: cambio estructural con riesgos pedagógicos concretos

Secundaria Aprende propone una transformación ambiciosa. Pero desde un análisis pedagógico crítico emergen debilidades claras:

  • Posible superficialización de contenidos.
  • Dilución disciplinar.
  • Sobrecarga docente.
  • Falta de evidencia local robusta.
  • Riesgo de inequidad.
  • Ausencia de consenso amplio.

La innovación educativa requiere más que rediseño curricular: exige planificación estructural, financiamiento y legitimidad colectiva.

Sin esos pilares, la reforma puede alterar la arquitectura histórica de la secundaria sin garantizar mejores aprendizajes.


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