La policía detuvo a un camarógrafo de A24 en el Congreso: nuevo ataque a la prensa en medio del ajuste

La detención de un camarógrafo de A24 durante la cobertura de protestas en el Congreso vuelve a encender alarmas sobre la represión y el avance contra la libertad de prensa bajo el gobierno de Milei.

Por Ignacio Álvarez Alcorta para NLI

La represión volvió a cruzar un límite preocupante: la policía atacó y detuvo a un camarógrafo del canal A24 mientras cubría una protesta frente al Congreso, en un episodio que reabre el debate sobre el clima de hostilidad contra trabajadores de prensa en la Argentina actual.

El hecho ocurrió durante una jornada de tensión en las inmediaciones del Parlamento, donde fuerzas de seguridad desplegaron un operativo para contener las manifestaciones contra las reformas impulsadas por el gobierno. En ese contexto, el trabajador audiovisual fue interceptado por efectivos policiales mientras realizaba su tarea profesional.

La situación no es aislada. En las últimas semanas, distintos equipos periodísticos ya habían sufrido agresiones durante coberturas similares: un camarógrafo y una cronista de A24 fueron alcanzados por gases lacrimógenos y balas de goma mientras informaban desde el lugar de los hechos.


Represión que alcanza a quienes informan

Lo ocurrido en el Congreso marca un nuevo escalón en la escalada represiva. Ya no se trata sólo de la violencia contra manifestantes: ahora también se registran detenciones directas a trabajadores de prensa identificados.

La detención del camarógrafo, de nombre Facundo, se produjo pese a que cumplía funciones informativas y se encontraba debidamente acreditado. El procedimiento generó inmediata preocupación entre colegas y organizaciones del sector, que advierten sobre un patrón creciente de intimidación.

En lugar de garantizar el derecho a la información, el operativo terminó obstaculizando el trabajo periodístico.


Un clima cada vez más hostil

El episodio se suma a una seguidilla de situaciones en las que periodistas resultaron heridos durante coberturas en la zona del Congreso.

Como informó el propio medio, recientemente un camarógrafo tuvo que recibir asistencia médica tras la exposición a gases lacrimógenos en medio de los enfrentamientos, mientras que también se registraron impactos de balas de goma contra equipos de prensa.

La reiteración de estos hechos refuerza la percepción de que el accionar policial no distingue entre manifestantes y trabajadores de medios.


Libertad de prensa bajo presión

El arresto de un camarógrafo en ejercicio de su tarea profesional no es un hecho menor. En cualquier democracia, la cobertura de protestas forma parte del funcionamiento normal del sistema informativo.

Sin embargo, en el actual contexto político, la presencia de la prensa en la calle parece haberse convertido en un problema para los operativos de seguridad.

La pregunta que queda flotando es evidente: cuando la represión alcanza también a quienes registran lo que ocurre, ¿qué margen queda para el derecho ciudadano a saber?


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