EE.UU. e Israel atacan Irán y desatan una nueva escalada global

Estados Unidos e Israel lanzaron ataques coordinados contra Irán este 28 de febrero de 2026. Teherán respondió con misiles contra bases y aliados en Medio Oriente, elevando el riesgo de una guerra regional.

Por Bruno A. Monteverde para NLI

La madrugada del 28 de febrero marcó un punto de inflexión en la crisis global: Estados Unidos e Israel lanzaron ataques militares coordinados contra Irán, impactando objetivos en Teherán y otras ciudades estratégicas del país. La ofensiva, que incluyó bombardeos a instalaciones militares y zonas cercanas al poder político iraní, fue presentada por Washington como una acción destinada a eliminar “amenazas inminentes” del régimen iraní .

Las explosiones sacudieron la capital iraní, donde columnas de humo fueron visibles tras impactos en distintas áreas, incluyendo sectores cercanos a instalaciones de seguridad y liderazgo político . El operativo fue parte de una acción conjunta que, según funcionarios israelíes, llevaba meses de planificación y se ejecutó en coordinación directa con fuerzas estadounidenses .

Una operación con objetivos políticos y militares

La ofensiva —denominada con distintos nombres operativos por Washington y Tel Aviv— tuvo como blancos infraestructura militar, centros de inteligencia y figuras clave del sistema de poder iraní, incluyendo zonas cercanas al entorno del líder supremo Ali Khamenei .

Desde la Casa Blanca, Donald Trump justificó el ataque como parte de una estrategia para impedir el desarrollo nuclear iraní y debilitar su capacidad militar. En simultáneo, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu calificó la operación como necesaria para eliminar lo que describió como una “amenaza existencial” .

El trasfondo de la decisión fue el fracaso de las negociaciones nucleares recientes entre Washington y Teherán, que habían intentado limitar el programa iraní sin éxito en las últimas semanas .

La respuesta iraní no tardó

Horas después del ataque, Irán lanzó una contraofensiva con misiles y drones, que impactaron o fueron interceptados en Israel y en bases militares estadounidenses desplegadas en el Golfo .

Se registraron explosiones en países que albergan infraestructura militar norteamericana —como Bahréin, Qatar, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos—, en lo que Teherán presentó como una represalia directa contra la intervención extranjera .

Además, el territorio israelí activó sus sistemas de defensa aérea ante el ingreso de misiles balísticos, mientras se declaraba el estado de emergencia y se cerraba el espacio aéreo civil .

El conflicto ya dejó víctimas civiles: medios iraníes reportaron al menos 40 muertes tras un ataque contra una escuela en Minab, mientras que también se registraron fallecidos por impactos o restos de interceptaciones en otros países de la región .

Riesgo de guerra regional

La escalada actual no ocurre en el vacío. Desde enero, Estados Unidos había desplegado una de sus mayores acumulaciones militares en Medio Oriente desde 2003, preparando el terreno para una posible confrontación directa .

La operación del 28 de febrero representa la culminación de esa presión estratégica y abre un escenario incierto: Irán ya advirtió que su respuesta continuará y que “ningún objetivo está fuera de alcance” .

En paralelo, potencias como Rusia condenaron los ataques como un acto de agresión contra un Estado soberano, alertando sobre el riesgo de consecuencias humanitarias y económicas a escala global .

Con misiles cruzando el cielo de Medio Oriente y bases militares bajo amenaza, el mundo vuelve a quedar al borde de un conflicto mayor, cuyo impacto podría extenderse mucho más allá de la región.


Descubre más desde Noticias La Insuperable

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario