Gasly y Colapinto, otra vez al rojo vivo: rebufos, reclamos y pases de factura en Bakú

Franco Colapinto y Pierre Gasly protagonizaron un nuevo capítulo de tensión dentro de Alpine durante la clasificación del Gran Premio de Azerbaiyán. El argentino ayudó a su compañero a conseguir el rebufo que necesitaba para meterse en la Q3, pero cuando llegó el momento de devolver la gentileza, Gasly no hizo lo mismo. Después, el francés apuntó contra Colapinto por una situación ocurrida durante la última tanda y aseguró que había perdido la posibilidad de largar todavía más adelante.

Por Ignacio Elfratini para NLI

La clasificación terminó con Gasly séptimo y Colapinto décimo, aunque el argentino largará noveno debido a la sanción recibida por Carlos Sainz. Para Alpine, el resultado fue positivo porque consiguió colocar sus dos autos entre los diez mejores, pero detrás de esa fotografía aparece nuevamente una relación entre compañeros que viene acumulando capítulos calientes.

Colapinto le dio el rebufo y después pidió reciprocidad

En Bakú, donde las enormes rectas convierten al rebufo en una herramienta decisiva, Alpine diseñó una estrategia concreta durante la Q2: Colapinto debía marchar delante de Gasly para que el francés pudiera aprovechar la succión. La maniobra funcionó. Gasly consiguió avanzar a la Q3 y terminó finalmente séptimo.

El problema apareció cuando llegó el turno del argentino. Colapinto necesitaba también aprovechar el rebufo de su compañero para maximizar su velocidad en las largas rectas del circuito, pero eso no ocurrió. El propio piloto explicó después que la ausencia de succión le hizo perder aproximadamente cuatro o cinco décimas en una de las rectas.

La reacción llegó incluso por radio. Colapinto planteó la situación con una frase que rápidamente quedó expuesta en las redes y en las transmisiones: “¿No intercambiamos?”. El planteo resumía el malestar del argentino: había trabajado para que Gasly pudiera avanzar y esperaba una colaboración equivalente.

Pero Franco tuvo que arreglárselas solo.

Y casi queda afuera.

En el último intento de la Q2, el argentino consiguió una vuelta de 1m44s683, apenas 92 milésimas por delante de Oliver Bearman, para quedarse con el último lugar disponible en la Q3. La maniobra tuvo además el condimento de que la consiguió sin el rebufo que había recibido Gasly en el intento anterior.

Gasly también apuntó contra Colapinto

La historia no terminó ahí. Después de la clasificación, Gasly señaló a Colapinto como uno de los motivos por los que no pudo avanzar todavía más.

El francés terminó séptimo, pero consideró que Alpine tenía ritmo suficiente para pelear incluso por posiciones superiores. Según explicó, esperaba beneficiarse del rebufo de Colapinto en una de sus vueltas rápidas, pero una salida de pista del argentino terminó dejándolo sin esa posibilidad.

“La sexta posición estaba ahí”, fue la frase que resumió el análisis de Gasly. El francés entendió que el incidente le costó rendimiento y sostuvo que el Alpine tenía potencial para estar incluso por delante de Lewis Hamilton.

Así, la clasificación dejó una curiosa postal: Colapinto siente que ayudó a Gasly y no recibió la misma ayuda; Gasly considera que una maniobra de Colapinto le impidió aprovechar todo el potencial del auto.

Dos lecturas diferentes de una misma clasificación.

Y un nuevo capítulo para una pareja de compañeros que ya viene con antecedentes.

Madrid todavía está fresco

El episodio de Bakú llega apenas unos días después de otra situación que había generado tensión entre ambos durante el Gran Premio de Madrid.

En aquella carrera, Colapinto pidió por radio que Gasly le cediera la posición cuando el francés tenía neumáticos desgastados y el argentino estaba bajo presión de Oscar Piastri. Gasly decidió mantener su posición durante varias vueltas y recién ingresó a boxes en la penúltima vuelta, dejando finalmente que Colapinto terminara séptimo.

El episodio generó una fuerte reacción en redes sociales. Gasly denunció posteriormente haber recibido amenazas contra él, su pareja y su familia, y reclamó que las discusiones deportivas no derivaran en ataques personales. Alpine también había advertido sobre la posibilidad de restringir las declaraciones de sus pilotos ante medios argentinos si continuaban las agresiones.

Ahora, en Bakú, la discusión volvió al terreno estrictamente deportivo: rebufos, órdenes, cooperación entre compañeros y la pelea interna por sacar el máximo rendimiento del mismo auto.

Y en ese terreno, la clasificación dejó un dato interesante para Colapinto. El argentino volvió a meterse en Q3 y lo hizo en un circuito particularmente exigente, donde las largas rectas y las fuertes frenadas castigan cualquier error. En la última tanda no consiguió cerrar una vuelta limpia: sufrió un bloqueo en la curva 15 y terminó con vibraciones que condicionaron su último intento.

Gasly, en cambio, pudo aprovechar mejor la última tanda y quedó séptimo.

Pero el resultado deportivo no borra el episodio interno.

Alpine logró meter los dos autos entre los diez primeros, pero sus dos pilotos terminaron la clasificación con cuentas pendientes. Colapinto largará noveno y Gasly séptimo, en una carrera donde cualquier pelea rueda a rueda puede volver a poner bajo los reflectores una relación que, por ahora, está lejos de ser sencilla.

En Bakú, el rebufo duró apenas unos segundos. El pase de factura, en cambio, puede durar bastante más.


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