
TEATRO | Tercera temporada de la obra de Alfredo Martín en el Payró y Gris de ausencia / Irse para volver en Andamio 90. Imperdibles.
Por Alfonsina Madry para NLI
«Ciruelo de mi puerta, si no volviese yo,
la primavera siempre volverá. Tú, florece»
– Poema anónimo japonés, epígrafe elegido por H. Conti
para su célebre cuento La balada del álamo Carolina
A partir del 16 de este mes, cinco funciones de Huellas de Haroldo en el Teatro Payró. Un regreso esperado; una oportunidad para no perder, habría que subrayar. A la diestra de Alfredo Martín, autor y director, estarán nuevamente Marcelo Bucossi, Lara Olgiati, Ariel Haal y Pablo Mingrino. El paso de este elenco por las ciudades de Chacabuco y Buenos Aires mereció tan unánime como justo elogio.
A cincuenta años de aquel fatídico 5 de mayo de 1976 en el que secuestraron a Conti, el aporte visual de Gustavo Reverdito a través de las maquetas y los objetos será otra vez clave, seguramente, para recrear la atmósfera de los textos de Haroldo sobre el escenario.
«Perfumada noche» y «A la diestra», el cuento que estaba por concluir el escritor –que por milagro no destruyeron los represores que devastaron la vivienda- cobran vida en virtud de un esfuerzo actoral encabezado por Bucossi, que es Haroldo, en el que nadie desentona. El año pasado Jorgelina Áster estuvo en el Payró y nos dejó su mirada en “Seguir la huella”.

Los talentos de Lara Olgiati y Gustavo Reverdito –aquí sobre las tablas- también brillan en Andamio 90. Junto a Natalia Chiesi, Jorge Noguera y Juan Trzenko, con dirección de Celina Yañez, en una puesta que amalgama pasado y presente del desarraigo, la identidad y el exilio, reconfiguran Gris de ausencia en virtud del sobrio lirismo de Irse para volver.
Gris de ausencia / Irse para volver fusiona la obra de Roberto «Tito» Cossa con el preámbulo de su hijo, Mariano Cossa. Celina Yañez logra que esta combinación no se sienta fragmentada, sino como una evolución natural que actualiza el concepto del desarraigo. Así el emblemático texto dramático de 1981, concebido para Teatro Abierto, dialoga con la sensibilidad de las migraciones del presente.

Dolor, pérdidas irreparables, duelos sin final y nostalgia nos atraviesan, quiérase o no, porque han silenciado las voces que oxigenaban la tantas veces áspera realidad, porque se han desdibujado sin remedio nuestras geografías o porque el exilio nos invade interiormente o nos desarraiga sin más. O porque los excesos de desengaño se han hecho carne. La escena exorciza este nudo de angustias. Si no cura, al menos reconforta, si es que miramos hacia el «Carrusel del Furo».
Huellas de Haroldo e Irse para volver hacia Gris de ausencia –Tito siempre volverá–, comparten virtudes de dirección y actuación, de revalorizaciones de la memoria y el lirismo que impactan en justa medida en el acontecimiento teatral. Y simbólicamente perfuman con la impronta de nuestras añoradas plumas de la narrativa y el drama.

Párrafo exclusivo precisa Marcelo Bucossi: elogiarlo sería un lugar común, por eso nos limitamos a volver a subrayar la oportunidad que se avecina para disfrutar su talento y compromiso escénico. Y agradecerle tantas emociones que ha sabido despertar con ese profesionalismo sensible que es rasgo de identidad teatral en su trayectoria.

Huellas de Haroldo: se presentará a partir del viernes 16 de octubre a las 20:30 en el Teatro Payró (San Martín 766, CABA) con 5 únicas funciones previstas. Gris de ausencia / Irse para volver: la temporada en el Teatro Andamio ’90 (Paraná 660, CABA) comenzó el 6 de septiembre y tiene habilitadas sus funciones de los domingos a las 20:00 hasta el 25 de octubre.
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