La carne in vitro se perfila como una alternativa más ecológica y respetuosa con los animales.
Por la Redacción de Noticias La Insuperable

Aunque resulte extraño, ya existe la carne cultivada en laboratorios que se perfila como una alternativa más ecológica, más respetuosa con los animales, con sentido económico y con implicaciones positivas para la salud pública. La primera hamburguesa con estas características fue presentada en el 2013 en Londres y fue elaborada a partir de 10.000 tiras de músculo, cada una cultivada individualmente por la compañía Mosa Meat, en la Universidad de Maastricht, en Holanda.
En Buenos Aires, la técnica de «cultivo», que permite crear carne por multiplicación celular in vitro a partir de una muestra animal, ya fue experiomentada por Laboratorios Craveri. Todo comienza con la toma de una muestra de músculo animal, de «unos cinco o seis gramos», de la que se extraen estas células, llamadas mioblastos, y se siembran en un «biomaterial» -un líquido de color rosa rico en medios nutritivos como ácidos grasos, vitaminas e hidratos de carbono- que sirve de alimento para que las células puedan «crecer y dividirse», explica la coordinadora el área de bioingeniería, María Laura Correa.
El cultivo se hace empleando una estructura circular para que las células «empiecen a sentir la tensión superficial y empiecen a diferenciarse las fibras musculares», que finalmente tendrán forma de anillo, de color blanquecino, debido a la falta de sangre que da el característico color rojo a la carne, aunque la científica afirma que el siguiente paso es dotar a esta fibra muscular de un aspecto más apetecible.
«Se trabaja también en el diseño de biomateriales para combinar el tejido muscular con el tejido adiposo (grasa), con componentes sanguíneos para que el aspecto sea similar al de la carne«, agregó Correa, quien afirma que le gustaría ver el producto convertido en un «churrasquito» de esos que tanto se consumen en Argentina, el país del asado y la carne.
Si bien el aspecto presenta diferencias con la carne tradicional, el valor nutritivo es muy parecido e incluso podría ser superior.
«Si nosotros comemos estos anillitos, nos estamos nutriendo de la misma manera que comiendo la carne tradicional y hasta de manera más ventajosa, porque estamos dejando de lado el tejido adiposo que si lo consumimos de manera desbalanceada nos puede generar enfermedades metabólicas», aseveró.
Contaminación
Los expertos defienden la tesis de cultivar carne en un laboratorio diciendo que, al hacerlo de esta forma, se reduce la contaminación, y no se requiere el uso de antibióticos, lo que representa un cambio de paradigma que podría ayudar a frenar los problemas de salud derivados de las súper bacterias.
Una vaca libera 100 kilogramos de metano al año y el mundo dispone de unas 1.000 millones, que se crían únicamente con objetivos alimenticios. Mientras eso ocurre, además, alimentar al ganado destruye los bosques, ya que se utiliza la tierra para el pastoreo o para alimentar.
Varios grupos apoyan y financian estos proyectos: los veganos, vegetarianos y quienes se oponen a la explotación y matanza de animales para comer; también hay gobiernos e instituciones privadas que otorgan ayuda para estas investigaciones.
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