Por Guillermo Carlos Delgado Jordan para Nuestras Voces
Amado Boudou es culpable, no importa lo que falle la justicia. Por las pruebas “irrefutables” aportadas por Elisa Carrió o Jorge Lanata o por los testigos que temían por su vida y hoy fueron recompensados con un cargo por el gobierno nacional. La Justicia todavía no se expidió pero la memoria colectiva social ha dictado su sentencia.
Sindicado como “testaferro de Vandenbroele”; o como “ladrón de gallinas”. O con las pruebas “irrefutables” aportadas por Elisa Carrió o por el “periodista independiente” Jorge Lanata a la Justicia. Con aristas inconcebibles en una democracia como el testigo que debió autoexiliarse para proteger su vida para, según sus dichos, no terminar como Julio López.
¿Qué más condimentos podrían sumarse para probar su culpabilidad? Por eso, la condena social al ex vicepresidente.
Ya han pasado unos años y Boudou sigue siendo un objeto incuestionable de las municiones de la grieta. Indefendible. La Justicia todavía no se expidió. Pero la memoria colectiva social ha dictado su sentencia.
Podríamos ahora observar algunas cosas con más claridad. Podríamos ver que quién lo sindicó como “testaferro de Vandenbroele” fue la ex mujer de éste, la señora Laura Muñoz. Y que dicha señora es la cuñada de un tal Ignacio Arenaza, quien figura con nombre y apellido en la causa del Juzgado Federal N.º 4, cuando se examinan los registros de llamadas de los teléfonos de los implicados: “1154248900, activada el 18 de marzo de 2003 -activa-, perteneciente a Nehuennet SRL, figurando como responsable Nicolás Arenaza”
Y no importa que este Nicolás Arenaza sea el hijo de dos activos afiliados del partido político de Elisa Carrió. Y que hayan sido candidatos en sus listas. “Testaferro de Vandenbroele” es un mote que acompañará a Buodou por siempre.
Quien llamó públicamente al ex vice como “ladrón de gallinas” fue el actual Legislador del PRO Juan Pablo Arenaza. Hizo un raid en los medios a costa de Boudou. Y a cambio recibió una excelente ubicación en las listas de candidatos de su partido. Y no importa que Juan Pablo Arenaza sea el hermano del mencionado Nicolás Arenaza, cuñado de la denunciante de Boudou. El mote de “Ladrón de gallinas” acompañará por siempre a Amado Boudou.
Y ni hablar de las “pruebas” aportadas por los incorruptibles adalides de la justicia. ¿Quién no recuerda a Carrió, Laura Alonso, Lanata y tantos otros anticipando en los medios su presentaciones? Pruebas irrefutables y de una seriedad que comprometen seriamente a Boudou. Eso quedó grabado a fuego en la sociedad.
Veamos algunos ejemplos, el 9 de febrero de 2012 Ricardo Monner Sans se presentó en la Procuración General de la Nación y denunció que en medios radiales y escritos, tres periodistas se ocuparon de lo que podía implicar un quehacer impropio del vicepresidente de la Nación; aquél surgiría vinculado con una empresa que mantenía relación comercial con el Estado Nacional (cfr. fs. 1bis/2bis).
Sin embargo, las constancias que obran en las fojas del expediente dicen : “III.L.76.i. Con fecha 9 de febrero de 2012 presentó un escrito en el que hizo alusión a la denuncia realizada por los periodistas Jorge Lanata, Nicolás Wiñazki y Hugo Alconada Mon con relación al “quehacer impropio” del vicepresidente de la nación, específicamente su aparente vínculo con una empresa que mantenía relación comercial con el Estado Nacional. En esa línea dijo que podría tratarse de un error todo lo que se estaba difundiendo hasta ese momento por cuanto no pudo recabar alguna denuncia impulsada por algún fiscal. (fojas 1bis/2bis).”
¿Todo un error? No importa. En nuestra memoria quedó que Lanata presentó aquellas pruebas que condenaron a Boudou.
Y también podemos observar la seriedad de la denuncia aportada por la intachable Laura Alonso: “III.L.85. Presentación de Laura Alonso –vicepresidenta de la Comisión de Juicio Político de la Cámara de Diputados- de fecha 28 de septiembre de 2012, mediante la cual informó que durante un programa televisivo llamado “Animales Sueltos” transmitido por America TV, Luis Ventura le manifestó a Alejandro Fantino, conductor del programa, que tenía en su poder la prueba de que Boudou y Valderbroele se conocían. Asimismo, informó que la documentación se encontraba en tres escribanías y que las llaves estaban depositadas en manos de tres amigos de su máxima confianza (fs. 240).”
¿Quién no la recuerda a Laura Alonso en varios programas televisivos haciendo gala de su colaboración con la causa Boudou? Ir a la Justicia a comentar los incomprobables dichos de Luis Ventura en un programa de Fantino es un claro aporte a la Justicia. Este accionar de una incuestionable profesionalidad será el que seguramente la terminó catapultando a dirigir la Oficina Anticorrupción.
Y ni que hablar de los aportes de la Diputada Carrió. ¿Alguien duda que fue ella misma la que se puso la causa al hombro para en nuestro nombre poder llevar al ex vice tras las rejas como se lo merece? ¿Alguien dudaría acaso de lo inmensurable de sus profundas investigaciones que devinieron en sendos escritos imprescindibles para que la Justicia llegue de una vez por todas a buen puerto. Nadie. Los cientos de micrófonos que replicaron su voz en cuanto medio existe nos convencieron de ello. ¿Pero en que consistió su aporte a la causa en realidad? Leamos que dice en la causa del Juzgado: “III.L.100. escrito presentado por la Diputada de la Nación Elisa M. Carrió el 11 de junio de 2014, quien puso en conocimiento de que Amado Boudou, José María Nuñez Carmona y Alejandro Vandenbroele comían habitualmente en un anexo del restaurante “La Stampa” ubicado en la calle Posadas al 1100 de esta ciudad (fs. 5733).”
Concluyente. Sin más miramientos, prueba irrefutable que condena definitivamente a Boudou.
Y para terminar no debemos olvidarnos de José Guillermo Capdevila. El testigo que tuvo que autoexiliarse temiendo por su vida y que nos dejó en ese entonces (2014) una carta en los medios explicando sus razones:
“[…] Basta decir que los medios de comunicación manifiestan que soy un TESTIGO CLAVE en una emblemática causa que esta involucrando el Vicepresidente de la Nación AMADO BOUDOU el cual se halla en ejercicio de sus funciones, incluso a cargo del Ejecutivo en diferentes y a veces prolongadas circunstancias, como el caso de la etapa de recuperación de la salud de la Señora Presidente de la Nación.
Lo que quiero que se sepa es que nadie del Gobierno, ni de la Justicia, ni de las fuerzas de Seguridad, ni de la oposición se ha puesto en contacto conmigo para darme apoyo y mucho menos protección alguna (a los que les corresponde), como se le debería dar a un testigo (llamado clave) amenazado en una causa de tanta relevancia institucional.
Por todo esto es que he decidido con gran tristeza pero por mi propia seguridad y arreglándomelas por mi mismo y con la sola ayuda de mi familia irme de la Argentina (de mi país) porque temo por mi vida y nadie de los que tienen la responsabilidad institucional y moral fueron capaces de cuidarme. […]”
¿Quién acaso no podría apiadarse de este hombre? No importa que nunca pudo aportar más datos sobre las dos personas que lo amenazaron más que decir que “una era más alta que la otra”. O que lo que declaró a la Justicia iba en línea con lo afirmado por Boudou. En la memoria colectiva solo sobrevivió el hecho de que tuvo que marcharse para no morir.
Por suerte algunos no se callaron ante esto. Como la mencionada Laura Alonso o Patricia Bullrich, que así se lo hicieron saber a la Justicia: “III.L.89. Presentación de Patricia Bulrrich y Laura Alonso, del día 26 de mayo del corriente, en la cual se solicita que se garantice la seguridad de todos los testigos involucrados en la causa y en especial de José Capdevila (fojas 5473/4).”
Capdevilla terminaba su “Carta a los Argentinos” del 2014 diciéndonos: “Supongo que cuando las condiciones de seguridad estén dadas podré venir, volver a mi país a declarar como testigo y podré seguir desde el lugar que me toque tratando de hacer lo mejor por nuestra ARGENTINA.”
Y parece que esos tiempos por fin han llegado. En el Boletín oficial del 24 de octubre último, por Decisión Administrativa 1168/2016 firmada por Marcos Peña, Capdevilla fue designado como Director Nacional de Registro y Delegaciones de la ANMAC.
Por eso. Por todo lo aquí reseñado, Amado Boudou es culpable. En algún momento la justicia dará su versión de los hechos. Pero eso es lo menos importante.
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