El libertario consiguió una contundente victoria que se replicó a lo largo y ancho del país.
Por Tomás Palazzo para Noticias La Insuperable

Los monstruos verdaderos nunca mueren; parece que sí, pero siempre están ahí, acechando, transformando sus ropajes para que no los reconozcan, buscando siempre volver, y volver indefinidamente. Y cuando los vemos, ya es tarde. Para ese entonces ya triunfaron nuevamente.
Javier Milei representa a ese monstruo que pensamos que habíamos dejado atrás; pero se maquilló, se puso «peluca» y se disfrazó de algo que no era. Pero enfrente, lo que tuvimos para enfrentarlo, tambaleaba tanto que nunca pudo lastimarlo realmente. Sergio Massa no estuvo a la altura; su gestión al mando de la economía del país fue, sinceramente, de mala a peor. Solo le quedaba el aura de una patria que ya parece muy lejana, a la que decía representar. Y con tragada de saliva mediante, lo acompañamos. Pero fue en vano.
Tan fácil la tuvieron esta vez que, ya en la recta final, el monstruo se mostró sin problemas, con toda su compañía negacionista, individualista, antiderechos y nada le hizo mella. Hasta a la sombra de Macri, y abrazado a Patricia Bullrich, su ciego séquito vociferaba contra la casta que tenía frente a sus ojos.
El monstruo ha vuelto.
Asustense; porque no elige: viene por todos.
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