Debajo de un centro comercial construido en terreno público se encuentran caños de alta presión que proveen de agua a medio millón de porteños, que deberán pagar la obra de su bolsillo para salvarle las papas al ministro de Economía.

El emprendimiento inmobiliario privado Paseo Gigena le costará miles de millones a los porteños. Debajo de este edificio de oficinas y locales gastronómicos construido entre las avenidas Dorrego y Libertador, existe un “error de cálculo”, un “error técnico” o simplemente negligencia. Para salvar el multimillonario proyecto privado, el gobierno porteño financiará con $3.019 millones una obra hídrica que puede comprometer la provisión de agua potable a gran parte de la población de la Ciudad, cuenta la periodista Emilia Delfino para elDiarioAR.
Paseo Gigena es, además, el mismo emprendimiento inmobiliario en cuya financiación participaron el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, y el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, a través de su consultora Anker Latinoamérica. Entonces, los ahora funcionarios habían recaudado unos US$46 millones para la construcción de este edificio. El problema de infraestructura, sin embargo, había sido advertido por Aysa en 2021 pero, al parecer no hicieron caso total la cosa «se iba a arreglar».
El predio fue construido sobre un terreno público de la Ciudad. Para que eso fuera posible, el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta realizó una licitación y otorgó el uso del predio en concesión por 20 años. El ganador fue Fideicomiso Dorrego, un grupo de desarrolladores privados encabezados por BSD Grupo Asesor SA y Coinsa. El proyecto ocupa un viejo estacionamiento frente al Hipódromo de Palermo.
El canon mensual que pagará este Fideicomiso es de apenas el 2% de lo que van a tener que poner los porteños para que el negocio de unos privados funcione. Con Larreta aún en el gobierno, en octubre de 2022, la Ciudad firmó un convenio con Aysa y Fideicomiso Dorrego en el que se hace cargo de las obras para la remoción y reubicación de los caños de alta presión. El gobierno porteño debió presentar un anteproyecto de obra para el corrimiento de las cañerías y licitar la megaobra. Aysa lo aprobó y la Ciudad ahora debe ejecutarlo.
Estos dos caños, que datan de 1913, abastecen de agua potable a unos 500.000 usuarios de la Ciudad en las zonas centro y sur. Atraviesan en forma transversal un sector del predio donde se edificó Paseo Gigena. Los riesgos de continuar con el escenario actual son altos y si llegara a existir un eventual problema con las cañerías, el edificio podría sufrir daños importantes y por consecuencia también las personas.
En caso de rotura de uno de los caños dentro del predio la consecuencia sería una inundación casi inmediata, con potenciales daños estructurales y edilicios, que pondrían en grave riesgo a personas allí presentes.
La rotura de uno de estos caños ya sucedió en julio de 2017, cuando Paseo Gigena no existía. Entonces, la zona quedó totalmente inundada sobre la avenida Dorrego, frente al Hipódromo. El acceso a las cañerías es de por sí complejo, pero el nuevo edificio agrava la situación.
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