Un nuevo descubrimiento nos pone frente a frente con un enigma cautivante.
Por Alcides Blanco para Noticias La Insuperable

De tanto en tanto los incansables científicos nos sorprenden con nuevos descubrimientos que vienen a responder preguntas que llevan siglos de interrogantes. Una de ellas, sin dudas, es lo que podríamos denominar «el eslabón perdido» de la escritura, ese punto exacto en que alguien transformó un sonido en un texto, capaz de ser leído y comprendido por otros.
Fuera de discusión está que ese gigantesco paso en la civilización se produjo en la antigua Mesopotamia, donde nació la escritura cuneiforme, empleada por personas de varias lenguas, y que permitió contabilizar bienes y registrar transacciones durante la Edad Antigua marcando el paso de la prehistoria a la historia hace ya más de 5.000 años.
Ahora, un equipo de investigadores de la Universidad de Bolonia (Italia) descubrió varias correlaciones entre una serie de cilindros, de hace unos 6 mil años, con algunos de los primeros signos de la escritura protocuneiforme, el que se considera uno de los antecedentes más antiguos de esta actividad en Mesopotamia.

Vale decir que la protoescritura se distingue por su ausencia de reglas gramaticales. Lo mismo pasa con lo protocuneiforme, que es lo anterior a la escritura cuneiforme, surgida hace milenios en la ciudad de Uruk, situada en el actual sur de Irak.
En su estudio, publicado en la prestigiosa Antiquity, los investigadores señalan que los sellos eran ricos en iconografía, pero pocas investigaciones se han centrado en la influencia potencial de motivos específicos en el desarrollo de la escritura protocuneiforme basada en signos.
Kathryn Kelley, Mattia Cartolano y Silvia Ferrara, autores del estudio, aseguran que identificaron precursores simbólicos de signos protocuneiformes fundamentales entre los motivos de sellos de la época prealfabetizada tardía que describen el transporte de vasijas y textiles, destacando la sinergia de los primeros sistemas de comunicación impresos en arcilla.

Las correlaciones que vieron los investigadores se basan en los símbolos grabados en esos cilindros. Resulta que muchos de estos se convirtieron en elementos que se usaron después en el sistema protocuneiforme que surgió al sur de Mesopotamia.
«El salto conceptual del simbolismo preescrito a la escritura es un avance significativo en las tecnologías cognitivas humanas», explica Silvia Ferrara, profesora del Departamento de Filología Clásica y Estudios Italianos de la Universidad de Bolonia.
Para Ferrara, el estudio demuestra «cómo algunas imágenes de la prehistoria tardía se incorporaron a uno de los primeros sistemas de escritura inventados».
Descubre más desde Noticias La Insuperable
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
