Las listas del oficialismo apenas sacaron un 5% de los votos.

Las elecciones de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) dejaron en evidencia la fragilidad del proyecto libertario en la política estudiantil. Durante tres jornadas de votación, se enfrentaron 101 listas en las 17 facultades, con un panorama que reafirmó el liderazgo de Franja Morada, la agrupación radical, que retuvo la mayoría de los centros de estudiantes y se mantuvo como la fuerza más votada. En contraposición, el debut electoral de los representantes de La Libertad Avanza terminó en un fracaso, dejando a la alianza de Javier Milei relegada a posiciones marginales en su intento por irrumpir en el ámbito universitario.
La apuesta de los libertarios para hacerse con el respaldo estudiantil en una institución tan emblemática como la UNLP, señalan desde EnOrsai, fracasó principalmente debido a la división interna entre dos agrupaciones: Universitarios de La Libertad Avanza (ULLA), apoyada por el diputado Agustín Romo y respaldada por Santiago Caputo, y Crear + Libertad, promovida por Karina Milei y representada en la región por Sebastián Pareja. Ambas listas quedaron relegadas a los últimos lugares en la Facultad de Ciencias Económicas, donde lograron un magro 5% de los votos en conjunto. Este resultado pone en duda la fuerza del movimiento en su intento por expandir la ideología libertaria entre los jóvenes, demostrando la escasa capacidad de organización y cohesión en su estructura interna.
Previo a los comicios, los universitarios libertarios protagonizaron un enfrentamiento que expondría las luchas de poder y rivalidades personales. En una muestra de las divisiones, la intervención de Caputo para apoyar a ULLA recrudeció las tensiones con Pareja, quien intentó impedir el uso del sello de La Libertad Avanza en la lista de Romo, forzando una disputa pública por el control del símbolo político. En redes sociales y en un audio filtrado, uno de los asesores más cercanos a Pareja, Matías de Urraza, lanzó acusaciones directas contra Caputo, deslegitimando su autoridad en la universidad al señalar que no cuenta con título académico. Este cruce mostró el nivel de hostilidad entre ambos grupos, un enfrentamiento que terminó por sabotear sus posibilidades de éxito y que fue bien aprovechado por sus competidores, quienes no dudaron en remarcar esta falta de unidad como un síntoma de debilidad.
El resultado fue claro: Franja Morada reafirmó su dominio en Ciencias Económicas, con más del 44% de los votos, mientras que ULLA y Crear + Libertad apenas alcanzaron un 5% y 3.5%, respectivamente. La agrupación radical mantuvo sus centros de estudiantes en otras facultades claves como Informática, Arquitectura y Ciencias Jurídicas, y se consolidó como la primera fuerza en la UNLP. Los libertarios, por otro lado, no lograron obtener ni una sola conducción, relegando su ambición de convertirse en un actor relevante de la política universitaria.
Incluso en las facultades donde se anticipaba un leve avance de la derecha libertaria, el desempeño fue decepcionante. La lista ULLA, con el apoyo expreso de Caputo, fue incapaz de superar a Franja Morada y a otras fuerzas de izquierda y peronistas que también presentaron candidatos en las elecciones. A pesar de la expectativa que algunos sectores tenían en cuanto a la irrupción de la juventud libertaria, la realidad de los resultados refleja un panorama más adverso de lo que sus líderes esperaban. La desorganización y las divisiones internas se presentaron como factores determinantes en la derrota, un antecedente que posiblemente repercutirá en la percepción pública de La Libertad Avanza como fuerza política juvenil.
La crisis de los libertarios en la UNLP tiene además una dimensión simbólica. Los resultados cuestionan la narrativa de Milei y sus allegados, quienes han intentado proyectarse como una alternativa disruptiva capaz de captar el descontento de los jóvenes frente a la política tradicional. Sin embargo, su fracaso en un ámbito históricamente dinámico como la universidad revela las limitaciones de su discurso en contextos donde se requiere de una estructura organizativa sólida y una coherencia ideológica que, hasta ahora, los libertarios no han demostrado poseer.
Franja Morada, en cambio, sigue consolidando su hegemonía en las facultades más grandes, una hegemonía que ha sabido sostener a lo largo de los años y que fue legitimada una vez más por los resultados de estas elecciones. La alianza radical no solo mantuvo sus centros de estudiantes en diez de las facultades más importantes, sino que además ganó un importante impulso de cara a futuros desafíos. La agrupación universitaria de la UCR se muestra como un espacio que, a diferencia de sus competidores libertarios, goza de estabilidad y cohesión, lo que le permite conservar su influencia sin grandes sobresaltos y proyectarse con fuerza en la UNLP.
Ante estos resultados, La Libertad Avanza enfrenta un futuro incierto en el ámbito universitario. La derrota en la UNLP pone en evidencia que la construcción de un espacio sólido entre los estudiantes requerirá más que un discurso provocador; necesitará una estructura organizativa que, por ahora, parece ausente. La ausencia de cohesión y de un mensaje unificado socava sus intentos de desafiar la hegemonía de las fuerzas tradicionales, convirtiendo a este debut universitario en un recordatorio de las limitaciones del proyecto libertario. En un contexto donde la política estudiantil se ha convertido en un terreno de disputa clave, el desempeño de La Libertad Avanza demuestra que sus aspiraciones de irrupción encuentran un límite en la realidad de los votos.
Descubre más desde Noticias La Insuperable
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

«La Libertad Avanza demuestra que sus aspiraciones de irrupción encuentran un límite en la realidad de los votos.»
Así será. El daño provocado tendrá su verdadero límite…
Me gustaMe gusta