Las armas de Alfredo Coto

El supermercadista Alfredo Coto presenó una ampliación de indagatoria intentando despegar del arsenal hallado en uno de sus supermercados

Por la Redacción de Noticias La Insuperable

En estas épocas donde la agenda la marcan algún par de multimedios, noticias que deberían ser de primera plana se diluyen tanto que ni siquiera encuentran lugar en la página 32 de algún matutino.

Ya hace más de un año hallaron un arsenal de armas en la sucursal del barrio de Caballito de la cadena de supermercados Coto. Dato no menor, la sucursal linda con las oficinas principales del otrora carnicero Alfredo Coto. El arsenal encontrado sería la envidia de Patricia Bullrich; incluía 227 granadas, ubicadas dentro de tachos, 41 proyectiles de gases lacrimógenos, 27 armas de fuego, 2 de lanzamiento, 3886 municiones, 14 chalecos antibala, 22 cascos tácticos sin numeración, 9 escudos antitumulto, un gas pimienta y hasta un silenciador de armas. Algunas de ellas tenían pedido de secuestro, otras el número de serie limado.

Ebn este marco, en abril pasado Coto se presentó a prestar declaración indagatoria ante el juez federal Sebastián Ramos: le entregó un escrito de 36 páginas en las que pidió su sobreseimiento y optó por no responder preguntas. Según informó Pagina 12, En la presentación, Coto aseguró que tomó conocimiento del tema de las armas a través de un gerente. Advirtió que tenía autorización para tener armas y además la cadena de supermercados contaba con una licencia como “usuario colectivo” para su propia empresa de seguridad. Lo cierto es que esa licencia estaba vencida desde 2014. Culpó por los atrasos en el trámite de renovación a otro gerente. Sobre las armas sin autorización encontradas en el supermercado de Paysandú al 1800, sostuvo que eran de la Policía Federal, de la Gendarmería Nacional y de la Prefectura Naval. Afirmó que esas fuerzas habían dejado las armas allí desde hacía unos tres años, en una época en la que se temían saqueos.

Coto y su hijos son investigados en la causa por la supuesta comisión de los delitos de “tenencia y acopio de armas de fuego, armas de lanzamiento, granadas, municiones, gases lacrimógenos, chalecos antibalas, cascos tácticos, escudos anti tumulto, gas pimienta y un silenciador, (…) como así también, su presunta adquisición espuria, lo cual podría haber implicado un desvío de armamento adquirido por Fuerzas Federales de Seguridad”.

La semana pasada, tal cual relata Tiempo Argentino, el empresario presentó la semana pasada un nuevo descargo en el marco de una ampliación de indagatoria, ante el juez federal Sebastián Ramos quien quedó en condiciones de definir la situación procesal del Coto, de su hijo Germán, y de distintos funcionarios públicos acusados de haber incumplido sus deberes de control y de haber suministrado armas a la empresa.

En su ampliación de indagatoria, Coto aseguró que no cometió ningún ilícito, que por la forma piramidal de la estructura de la empresa él no estaba al tanto de cada uno de los movimientos y reiteró que las armas halladas en un local de su firma pertenecían a las fuerzas de seguridad y a la propia empresa de seguridad, aunque fueron encontradas armas a su nombre y al de su hijo.

“Carezco del control personal de los elementos que se encuentran ubicados o en custodia en algunos de los cientos de lugares donde desarrollas sus actividades la empresa”, dijo el empresario que explicó que las armas habían sido dejadas ahí por la Policía Federal (PFA), de la Gendarmería Nacional (GNA) y de la Prefectura Naval (PNA) para prevenir eventuales saqueos.

Alfredo Coto tenía autorización para tener armas y además la cadena de supermercados contaba con una licencia como “usuario colectivo” de armas para su propia empresa de seguridad, pero estaba vencida.

Por la licencia vencida desde 2014, Coto había asegurado en su primera indagatoria que hacía tiempo que él había firmado los papeles para actualizarla pero que un gerente de la cadena de supermercados atrasó el trámite.

Fuentes judiciales remarcaron que la información aportada por las fuerzas de seguridad en la investigación preliminar realizada por el fiscal federal Jorge Di Lello, tras recibir una denuncia anónima, no coincidía con la argumentación ofrecida por Coto.

Además resaltaron que en el predio de Coto se encontró, por ejemplo, un lanzagranadas con la numeración limada, algo que no fue explicado por el empresario.

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