¡A deskirchnerizar!

De la Fusiladora y su prohibición de decir “Perón” a la Segunda Alianza y su campaña contra la letra K.

Por Carlos Ulanovsky para El Cohete a la Luna

Hace poco y en un operativo de lifting veloz, inconsulto y perverso, la imagen del perfil de Evita fue borrada de los billetes de 100 pesos. En los valores de edición futura la ilustración principal de la muy devaluada “gamba” será la de un cuadrúpedo: un ciervo en extinción del noroeste argentino, llamado taruca. Parafraseando a Perón: ¿alguien vió una taruca? Se ve tan poco como la tarasca. No es la primera vez que el poder devalúa a Eva Perón, suponiendo que de ese modo la borra para siempre. Ocurrió después del golpe de 1955 en los billetes de cinco pesos, donde la cara de Evita reemplazaba al rostro de la República. Alguno podría decir: Ojo que a Sarmiento también lo sustituyeron con un cóndor y a Rosas con un guanaco. Y uno responderá que sí, que es cierto, pero que esto es diferente. En especial porque la decisión oficial del 2012 fue reemplazar el rostro del general Roca, acusado de genocidio a pueblos originarios y homenajear a Evita a 60 años de su fallecimiento.

Hace siete años la aparición del nuevo billete —que llegó al mercado luego de algunos tropiezos de edición— despertó una ola de imbécil grieta monetaria: comerciantes y particulares se negaban a recibirlos, lo que exigió la intervención del Banco Central que prometió sanciones a quienes no los aceptaran.

Esta estúpida e inútil manía de borrar todo vestigio peronista viene de lejos. El 5 de marzo de 1956 el gobierno de facto presidido por Pedro Eugenio Aramburu prohibió mediante el decreto 4161 mencionar a Perón y a Evita, pronunciar expresiones como peronismo, justicialismo, tercera posición y mandó a guardar (con la ilusión que fuera para siempre) expresiones, doctrinas, artículos y obras artísticas representativas del peronismo. El disparatado veto llegó incluso hasta un objeto que si bien no hablaba tenía lenguaje propio y reconocible: el bombo. Fue entonces que la prensa del momento, uniformemente alineada a favor de los golpistas, comenzó a nombrar a Perón con eufemismos formidables, como “El presidente depuesto” o “El tirano prófugo”. Quienes no cumplían con la medida podían recibir prisión de 30 días a 6 años. A los militares prohibidores les salió el tiro por la culata de sus fusiles. La medida de nada sirvió, porque Perón y Evita permanecieron, y permanecen, frescos en la memoria colectiva y en 1973 el peronismo volvió a ser gobierno, democráticamente elegido por tercera vez, igual que en 1946 y que en 1952. En octubre de 1981, durante otra dictadura que persiguió y mató a seguidores de Perón y Evita, se recuerda el hecho de que 49 integrantes de la hinchada de Nueva Chicago fueron detenidos por cantar en la cancha la marchita, en ese entonces todavía inhibida. En los últimos tres años se registraron otros episodios de este intento de vandalizar la historia y suprimir los sentimientos.

  • Miles de chicos jugaron a ser Zamba, pidieron para su cumpleaños que les regalaran algunos de sus atuendos y aprendieron con sus viajes fantásticos cantidad de tópicos que luego podían corroborar en libros y en la escuela. Entre fines de 2015 y comienzos del año siguiente, ya con el macrismo en el poder, su figura pasó de estar nominado a los premios Emmy, de prestigio internacional, a ser protagonista de una de las más claras postales del revanchismo: luego de haberse desmontado su parque de juegos en Tecnópolis, el 29 de abril de 2016 apareció tirado como basura, con las piernas cortadas, definitivamente dañado. Con sadismo convirtieron al muñeco en espantapájaros. Esa fecha debe ser considerada el kilómetro cero de la decisión de enjuiciar y destruir mucho de lo que el kirchnerismo había podido armar en los medios públicos.
  • A esa altura ya el oficialismo había dado los pasos iniciales para desarticular la Ley de Servicios Audiovisuales, objetivo que logró más adelante, así como cancelar la actividad de Radio y Televisión Argentina. La desfinanciación de señales como Encuentro, Paka Paka, TDA, la Televisión Pública, Deport TV, Radio Nacional y Nacional Rock trajo como consecuencia casi inmediata una dramática reducción de las producciones, feroz descenso de la audiencia, persecución sistemática a periodistas que trabajaron en los años del kirchnerismo, penoso agrandamiento de la grieta y enorme cantidad de puestos de trabajo perdidos, cuya manifestación más brutal fueron los más de 350 compañeros despedidos de la agencia oficial de noticias Télam.
  • Muchos de los que, en el momento de su inauguración y por todos los medios a su alcance, descalificaron con argumentos banales la fabulosa recuperación del edificio del ex Correo Central, convertido en el Centro Cultural Kirchner, apenas fueron gobierno se adueñaron del lugar convirtiéndolo en sede de distintas áreas oficiales. Esos que, con intencionalidad política, desestimaron su puesta en valor, elogiada en el mundo por sus características únicas, lo terminaron utilizando más que Cristina y sus funcionarios. Empezando por el actual Presidente, que pudo darse dique frente a visitantes extranjeros. El majestuoso Kirchner –con sus enormes y confortables seis auditorios como La Argentina y La Cúpula— sirvió en numerosas ocasiones (para las humildes pretensiones culturales del oficialismo, claro) como una especie de teatro Colón sustituto. De un acto para el otro dejaron de escucharse los comentarios agoreros que le adjudicaban: desde serios detalles de terminación hasta graves fallas estructurales, problemas insalvables con el sistema eléctrico y un sinfín de chicanas que, se infería de esos pronósticos catastróficos, ponían al edificio en serios riesgos de ser utilizado.El Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos lo convirtió en su principal sede laboral.

Desde el inicio de la gestión de Cambiemos estuvo el propósito de cambiarle el nombre, pero por alguna razón o no se animaron o no se les ocurrió y solo lo rebautizaron con sus siglas: CCK. A lo que sí se atrevieron fue a discontinuar una sala en homenaje al ex presidente Kirchner. “Buscamos contenidos más universales”, quiso justificar el titular del sistema de medios, Hernán Lombardi. De inmediato en su lugar instalaron una muestra sobre Borges.

Son muchos los que lo llaman por las siglas, modo al que imaginan más aséptico. Tengo unos amigos extranjeros, radicados aquí desde hace tiempo, que se divierten llamando por teléfono al 6841-6400 y cuando los atienden (habitualmente, me cuentan, da ocupado) preguntan:

—Hola, ¿Centro Cultural Kirchner?

—CCK , buenos días— responden del otro lado, perfectamente instruídos.

Asi como en museos como el del Bicentenario (ahora de la Casa Rosada), el de Malvinas en la ex Esma y en Tecnópolis las nuevas autoridades reescribieron sus contenidos, en el edificio de Sarmiento y Leandro N. Alem su nombre original pesa más que la Ballena Azul, sector clave del centro cultural. En Change.org entró una iniciativa de reemplazarlo por el nombre del músico Gustavo Cerati. Otras propuestas que aún tienen asidero son Centro Cultural del Bicentenario o Centro Cultural de la Independencia. Será triste si ese día llega, pero, ¿por qué no pensarlo, si hace poco el gobierno (como si no tuviera cosas más trascendentes de las que ocuparse) le cambió el nombre a dos represas en construcción en la provincia de Santa Cruz?. Se ve que las viejas denominaciones —Néstor Kirchner y Jorge Cepernic— les resultaban intolerables porque ahora se llaman La Barrancosa y Condor Cliff.

En el frente, logrados detalles de iluminación realzan la riqueza arquitectónica del lugar, aunque la parte del nombre original siempre permanece en un sospechoso cono de sombra. Algo similar ocurre con las imágenes de Evita aplicadas a ambos costados del Ministerio de Acción Social sobre la Nueve de Julio, que desde hace meses permanecen apagadas. Ahora el frente del Kirchner ostenta un neón con una frase atribuída a Jorge Luis Borges: ‘Nadie es la patria, pero todos lo somos’. No hay que ser semiólogo, y mucho menos mal pensado, para afirmar que intenta mojarle la oreja a una de las sentencias preferidas de Cristina Fernández: “La patria es el otro”.

  • El 8 de diciembre del 2018 ocurrió un hecho que retrasó el reloj hasta los momentos más oscuros posteriores al derrocamiento de Perón en 1955. Fue en la escuela Normal Superior de Profesorado, en la localidad de Moreno. Se desarrollaba la fiesta de fin de año y era costumbre de la institución que cada alumno podía acompañar su graduación con un tema musical a elección. El alumno Matías Tedesco, presidente del Centro de Estudiantes, decidió sumar a su diploma, medalla y beso un tema inefable, muy caro a sus convicciones: la Marcha Peronista. Por lo que puede apreciarse en varios videos que circularon en las redes, se cantó completa y en tono entusiasta. Tedesco recibió su título pero el director de la escuela y el resto del equipo directivo fueron desplazados “preventivamente”. En alguna parte del estatuto educativo provincial se prohíben expresiones partidarias y establece que la escuela debe ser “un espacio de pensamiento apolítico”. Prácticamente a diario se conocen reacciones como las que originaron las represalias a los docentes de Moreno. Al actual gobierno le molesta todo aquello que remita a la memoria, a los conceptos de verdad y justicia que respaldan el edificio de los Derechos Humanos que costó tanto levantar como el Centro Kirchner y, en general, a todo aquello que tenga que ver con lo popular, universo satanizado con el término populismo.
  • En 2016, saliendo de una de sus habituales excursiones a los juzgados ubicados en la calle Comodoro Py, la ex Presidenta, algo hastiada, declaró: “Estoy segura de que si pudieran, borrarían la letra K del diccionario”. La undécima letra del abecedario y octava consonante del idioma español parece ser otra más de los malos de la película. Por eso, exhibiendo suspicacias entendibles, no pocos televidentes y algunos medios denunciaron que en el programa Pasapalabras que emite Canal 13 no figura la letra K. De inmediato, desde la producción justificaron: “Tampoco están la LL y la W porque no tienen suficientes opciones como para cubrir los requerimientos de cada programa”. Lo que sigue siendo difícil de justificar en los medios oficialistas son los títulos estigmatizantes como La ruta del dinero K, Diputado K, Marcha K, Periodista K, Empresario K, Cuadernos K.

Por suerte, mientras la letra K sigue fastidiando muchos empiezan a poner mucha atención en la letra M.

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