Daniel Devita: “La patria nunca te deja a gamba”

Entrevista a Daniel Devita: El rapero que le canta a la “yegua”

Por Conrado Geiger para Agencia Timón

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Daniel Devita hace rap. Un género muy alejado de mi mundo de señor cincuentón defensor de la cultura nacional. Sin embargo, ha logrado cautivarme con sus letras y no sólo lo vengo siguiendo desde hace algunos años, sino que nos hemos hecho amigos.

De su producción es notable no sólo la calidad, sino también la cantidad. En 2017 publicó dos discos “Patria en la mira” y “Anomalías del sistema”, en 2018 “La Madre de Todas las Batallas”, además de un sinfín de temas sueltos, artística para radio y televisión. Sin duda, un letrista inspirado y prolífico que en dupla con el también talentoso músico y productor Javier Arroyo vienen produciendo un alud de canciones.

El viernes 31 de mayo publicó el tema “YEGUA”, un tema, como podrá deducir el menos avispado, está dedicado a la figura de Cristina Fernández de Kirchner, que se viralizó en las redes. Nos juntamos en un barcito en el fondo de una galería del barrio de Belgrano y tuvimos, más o menos, esta conversación.

Empecemos por las definiciones: ¿Es hip hop lo que vos hacés o es rap?

Es las dos cosas, el hip hop es el movimiento cultural ampliado que tiene el graffiti, el breakdance, el DJ, hacer ruiditos con la boca que se llama beatbox, y el rap es uno de los elementos dentro de la cultura del hip hop que es la música, la manera de cantar, hablando arriba de un ritmo con cadencias.

¿Cuándo fue que vos empezaste?

Arrancamos a los 12 o 13 años que empecé a escribir y a interpretar mis primeras letras con un grupete de amigos y a medida que fueron pasando los años nos fuimos creyendo de que era verdad. Incluso llegado un momento, ya habíamos tocado, no sé, diez, veinte, treinta veces y todavía no sabíamos si era un juego o si estábamos encarando una carrera… bueno, se fue dando de a poco.

¿De qué trataban las primeras letras?

El rap lo que tiene es que es muy de diván… por lo menos una rama del rap, donde muchos utilizan la música para hacer catarsis, para hablar de sus traumas, para hablar de sus problemas… es como ir a psicólogo gratis y que no te escuche nadie… (risas)

Y las primeras letras eran un poco introspectivas, hablando de las problemáticas de un adolescente de doce o trece años que te imaginarás. Me acuerdo que me llamaba mucho la atención del género, que mientras la tendencia era ocultar todos tus complejos y mostrar todas tus virtudes o mostrarte superado, el rap, al contrario, era una invitación para que cuentes todo eso que no querías que nadie sepa y para los pendejos complicados eso era muy atractivo.

¿Y cuándo tus letras empezaron a vincularse con lo político?

Y, la verdad, es que fue de a poco, en lo político explícito… partidario si querés con nombres, apellidos y partidos pero siempre, desde un principio, tuvo un contenido político, una postura política, que se fue modelando con y evolucionando con el tiempo, con los años y con el crecimiento personal de uno.

Me acuerdo que en la primeras letras ya intentábamos una critica social, que contábamos las cosas que quizás nos molestaban, que no nos gustaban. Los derechos humanos fueron el nexo más directo, el puente con lo que hacíamos nosotros, que tenía si quizás un contenido social, pero que no llegaba a lo político.

Fueron los derechos humanos, esto lo conté muchas veces, que fue de ver a Juan Cabandié, yo tenía, no sé, quince años calculo, de ver a Juan cuando Néstor recupera la ESMA hablando de eso que nos habían contado tan poquito y que teníamos una vaga idea de lo que había sucedido, y como se despertó ese hambre de saber más, de comprender, de entender, de hablar con gente y ver que una persona te decía una cosa y otra te decía otra cosa totalmente distinta… eso de la búsqueda de la verdad y de la propia postura que fue fundamental a la hora de encuadrarse dentro de una ideología, de un movimiento, e incluso creo que la pertenencia al movimiento nacional y popular es la coronación de esa búsqueda de conocer la historia, de entenderla y tomar una postura propia.

¿Vos en que año naciste?

1991…

Claro, o sea que toda tu conciencia política nace, y se desarrolla dentro del kirchnerismo…

Exactamente. Y además que veníamos de…, yo hoy por hoy lo veo con mis hijas, la educación en el menemismo estaba totalmente licuada de historia contemporánea y, hoy por hoy, a mi nena más chiquita le hacían hacer la bandera whipala y les hablaban de las Madres, por ejemplo… hoy por hoy mi nena tiene siete ya y va al colegio y le hablan de las Madres de Plaza de Mayo. Yo me entré quienes eran las Madres de Plaza de Mayo por la tele, y teníamos una vaga idea. Cuando más nos hablaron de las Madres fue para defenestrarlas allá en la etapa del Clarín…enemigo…no sé que nombre ponerle…

¿Diario de Guerra?

Exactamente… Así que hoy por hoy veo esa evolución en los medios educativos. Nosotros tuvimos que enterarnos por voluntad propia y a partir de la adolescencia. Creo que hoy por hoy, los pibes más chicos tienen una ventaja para tener un contexto histórico, tener una conciencia de donde están parados que nosotros no tuvimos.

¿Cómo son vistas tus letras dentro del mundo del hip hop argentino? (si es que lo podemos llamar así)

Bien…creo que mi proceso personal artístico y el proceso de la cultura del hip hop en la Argentina fueron sufriendo muchas modificaciones a la par…

Y en sentidos opuestos (risas)

Si, si, si… para que te des una idea en el 2002, 2003, 2004 cuando empieza a sonar más fuerte el rap con contenido social y algún contenido político veníamos de la crisis del 2001 y el rap argentino tenia una impronta muy combativa, muy nacionalista, los discos tenían nombres muy criollos. Eso es lo que a mi me sedujo y lo que mi me metió en esta cultura.

Me acuerdo había un tema emblemático del rap de los 2000: “Guerra Gaucha” se llamaba. Y con referencias a algunas cuestiones medio gringas del hip hop mas que nada de los modismos, que se yo del graffiti. Los estilos del graffiti tienen todos nombres en inglés, con una referencia del Martín Fierro y del Santos Vega. Entonces la mixtura esa era muy interesante. Y ahí nos metimos nosotros. Y lo que pasó es que cuando yo empecé a rapear fueron pasando, no sé, 4,5 ó 6 años y el rap se fue para un lugar que… se fue haciendo mucho mas masivo, mucho mas grande, mucha más convocatoria, mucho mas público y ese nuevo público empezó a demandar otras cosas más similares a la tendencia de lo que podía ser el contenido de cualquier radio.

Y pasamos de putear a Ricky Martin a transformarnos en Ricky Martin, de alguna manera… (risas) ¡Claro! Para escuchar música de mierda ahora somos nosotros, digo… que es muy triste, por lo menos desde mi punto de vista… Y bueno, nosotros nos mantuvimos en esa postura. Y jugamos mucho con eso. Hay uno de los demos o maquetas que sacamos en su momento que se llamaba “El último bastión del hardcore” así, muy jactancioso, como “Bueno, se fueron todos a hacer cualquier mierda, nosotros estamos en el mismo lugar”.

Así que, hoy por hoy, después de todo este proceso, me parece que hay un sector minoritario de la cultura del rap que se siente muy identificado y que incluso entendió porqué era tan importante al contenido social sumarle contenido político, porqué sino pasan estas cosas y terminan estos muchachos en el gobierno haciendo lo que hacen, y no alcanzaba solamente con pararse en una postura progre, y decir “bueno, apoyo esto que está bueno y esto que no me gusta me corro” esa postura tibiona y ver todo desde el pedestal “A ver… esto me gusta, esto no” termina que no nos involucremos, no somos parte del proceso y terminan estos muchachos haciendo un festín con nosotros.

Entonces me parece que hay un sector minoritario que entendió, y que apoya, y la verdad que a mi me genera mucha satisfacción, suelen ser los mas viejos, los que vienen con nosotros desde ese momento, y una camada nueva, que le parece una cosa rarísima, incluso promiscua, mezclar el rap con la política. Que es muy loco, porque se mezcla -siempre hago énfasis en esto- que la ultra derecha y la ultra izquierda son como las vías del tren: Van siempre juntitas y apuntan al mismo lugar.

Y es como una critica desde una postura izquierdosa que lleva a la ultra derecha, por ejemplo: “Este rapea y es kirchnerista, y se robaron todo, y la gente se cagaba de hambre, por eso tenemos que escuchar a este chabón que habla de la ostentación y de que lo mejor es ser millonario y que los pobres se caguen”… Una contradicción absoluta que tiene mucho sentido dentro del a visión liberal de la vida que es con la que nos criamos y es con la que nos infectan los medios de comunicación todo los días.

Así de contradictorio como suena, así es el sentido común, me parece.

La charla se va hacia la dominación cultural, la imposición del pensamiento demoliberal e iluminista cómo única alternativa “sensata” y el problema de la adopción de géneros y pensamientos del mundo anglosajón de modo acrítico. Mientras se enciende su tercer cigarrillo, Daniel dice:

Lo hablábamos que pasa mucho con las letras y los géneros, que el punk argento de los 90 trataba de emular las criticas de punk yanqui y muchas veces no tenia ningún asidero con lo que estaba pasando acá. Con el rap olvidate. Francisco me parece una caso emblemático. Eso de putear a la iglesia cuando tenés un Papa que está hablando contra la concentración del capital quedo viejo… eso ya está… Siguen puteando al Papa… Vos no podés en una carrera de 40 años opinar lo mismo de Ratzinger, de Juan Pablo II y de Francisco y hacer la misma critica…

Hablemos de Yegua.  ¿Cómo surge el tema? Y que pensás vos de esta explosión que está habiendo. Porque ya hubo otros temas tuyos que sacaron el spam de oro (risas) pero nunca como con este. Yo lo recibo varias veces en los grupos de whatsapp y encuentro opiniones de gente incluso mayor que yo que dice cosas como: “Lo escuché. Es un poco largo, pero me emocionó mucho”. Lo cual quiere decir que lo escucharon. Y eso que dura ocho minutos.

A ver… “Yegua” surge, la idea, hace rato, y creo que todo artista que se siente interpelado por la figura de Néstor y Cristina, en algún momento sintió ganas de dedicarle unos versos, en primer lugar.

La idea concreta, puntual, fue hace más de dos años, en una charla con Javier Monje, que es mi jefe de prensa, y un amigo y un hermano, en una charla con él salio la idea de hacer algo para Cristina, y mi respuesta siempre fue la misma “Si me encantaría pero…”, uno tiene que estar a la altura para hacer determinadas cosas. Que no quita que uno no pueda hacer algo bueno, o medianamente interesante, a la fuerza.

Pero la inspiración es caprichosa y la llega cuando tiene ganas, cuando vos estás bien, el contexto también tiene que ver. Por ejemplo: hacer una canción para Cristina en el desasosiego del principio del 2016, no era lo mismo que hacerla en el 2017, ni que hacerla ahora.

Así que fue algo que fuimos madurando, hay muchos bocetos, muchas ideas que escribí durante esos dos años, lanzamos dos discos durante esos dos años, mientras esto seguía en carpeta. Y yo no sirvo para agarrar una idea y al mes volver a retomarla. Yo lo escribí, no me gustó, lo tiré y arranqué de vuelta. Y además la frustración propia. Yo me enojo mucho cuando quiero escribir sobre algo y no me sale.

Empezás a tener una relación medio de rencor con la producción. Decís ¿Porqué no sale? Y después te dicen quizás de algo que no te apasiona tanto, como por ejemplo, hemos hecho canciones sobre cuestiones que… que sé yo… el ajuste. A uno le duele el ajuste y todo eso, pero quizás a uno no le despierta una pasión terrible escribir sobre el ajuste. Pero, hay que escribir sobre el tarifazo, hay que escribir sobre el ataque judicial, por ejemplo, y salían de un tirón, y me encantaban. Y esto de Cristina¿viste? No salía, no salía… Nunca me convencía, nunca me gustaba, así que era hacer bollitos de papel… y durante dos años fue eso: una vez por mes, cada dos meses encontrarse con la frustración de que no salga…

Y bueno… después llegó “Sinceramente” que fue un boom demoledor, además la sorpresa fue excelente… que salga sin previo aviso, un libraco “¿Querían escucharme? Acá tienen

Cuando llego “Sinceramente”, creo que a todos nos paso lo mismo ¿qué va a decir? Porque era un libro, no era ni un discurso, ni un spot, ni una entrevista. Era un libraco ¿Viste? y lo leí en una semanita, ponele, y lo que más me gustó del libro fue que cumple con la consigna del título, absolutamente.

Incluso, yo creo, que el que no la quiere, se imaginaba algo ultra endulcorado, corregido, con todos los exabruptos tachados… y no. Es un libro que cumple con la consigna a la perfección. Y lo lees y sentís que ella que te está hablando: las expresiones “la pucha”, “Ay Dios mío” ¿Viste que tiene todas esas expresiones de charla, coloquiales? Excelente. Incluso un montón de sorpresas que uno quizás no se imaginaba.

Y bueno… me acuerdo que terminé de leer la última página del libro y dije “Bueno. Ya está. Hoy es mi día. Llegó.” Y nos sentamos a escribirla y salió…

Previo a escribir la letra me puse a charlar con Javier Monje. Terminé el libro y le dije “hoy sale” y sí con él tuvimos un intercambio… la idea de arrancar el tema hablando de Eva es de Javier. Me dice “Muere Eva y a los meses nace Cristina, ese tiene que ser el comienzo del tema” y lo tomé, me encantó, además de que era un punto de partida hermoso, eso de que la Patria nunca te deja a gamba: “Está bien, te saco una, pero ahí viene la otra”. Me pareció genial. Y el título también es de Javier.

A partir de ahí fue la construcción de la historia. Salió de un tirón. Y estaba muy contento, muy emocionado, imagínate ¡Después de tanto tiempo de tratar, tratar y que no salga! Eso está bueno cuando uno llega al punto de darse cuenta de si lo que uno hizo está bueno o no, que al principio es difícil, creo que a todos nos pasa, decir “bueno”. Puedo identificar cuando algo está listo y está bueno para presentarlo.

Y me acuerdo que se lo mando, grabado, así, en un audio de whatsapp Javi, y me contesta llorando. No paró de llorar. Y trataba de no llorar en el audio. Me dice “No la verdad que…” Y se quiebra, se terminan las palabras. Y dije “Listo, está listo. Es esta”.  Terminamos llorando los dos, como unos boludos frente al celular ¿Viste? Pero bueno… Vimos que se venía algo fuerte, de que esos sentimientos, esas emociones que uno le plasmó, el otro las sentía de la misma manera… que a veces no pasa.

Y después vino la edición del video, que para nosotros era muy importante que cada cosa que decíamos, estuviera la imagen histórica, no sólo por una cuestión emotiva y estética, sino también porque los paladines de los medios hegemónicos juegan mucho con eso de “la construcción del relato”, de negar el pasado reciente. Parece mentira de que a una persona le puedas mentir sobre algo que pasó hace cinco años. Hay gente que ya no se acuerda que el domingo podía prender la tele y ver un partido de fútbol. Parece que fue hace miles de años y en menos de cuatro años… para nosotros era muy importante que esté.

Cuando bajó los cuadros, mirá como los bajó. Cuando se paró frente a los militares para decirles “no les tengo miedo”, hablando de Néstor, pasó, acá está la imagen. Que el ARSAT esté despegando, que los jubilados vayan masivamente a abrazarla y agradecerle… todo eso que te dicen que es mentira, pasó. Y pasó hace muy poco. Y si te lo olvidaste, acá lo tenés, para nosotros era fundamental que esté el testimonio que respalde todas las cosas que dicen la canción.

Muchas veces nos tildan de fanáticos. “No” nos dicen “Ustedes son fanáticos”. Bueno: “Nuestro amor y nuestra devoción por una líder popular es por esto. Y acá tienen los hechos concretos.  Te pueden gustar o no. Podés estar de acuerdo o no. Pero no me podés discutir, porque te lo estoy mostrando y lo estás viendo con tus propios ojos.” Eso me parecía que era fundamental para terminar de completarlo.

Nos lloramos todo con la edición. Yo, en lo personal, me quebré mucho cuando vimos la primer cadena nacional de Cristina después de la muerte de Néstor. Donde le agradece al pueblo por el acompañamiento, y dice “ser humilde es para los grandes, yo no soy grande, Néstor fue una gran hombre – no me acuerdo bien el textual – y verla a ella quebrada, emocionada, y acordarme de mi mismo en el 2010 llorando con ella, fue refrescar un montón de cuestiones, ver a los obreros entregándole el casco a Néstor, que Cristina lo deposita después sobre el ataúd … impresionante, la verdad… digo, lo vivimos con tanta emoción, y nos emocionamos, y lloramos, y lo disfrutamos, y ver que después, por estos comentarios que vos mencionabas, que le sucede lo mismo al receptor, es maravilloso.

¿Tenés idea si Cristina lo vio?

Sí. Hablamos con Gregorio Dalbón. Conseguí el teléfono. Se lo mandé y no le pedí nada.

Le dije “Tomá, te lo comparto
Me dice “Muchas gracias, ahora lo veo
Al ratito me pone “Muy bueno. ¿Querés que se lo mande?”
Sería un honor” le pongo.
Y me pone “Bueno, si me contesta te aviso”.
Y, ponele que pasó una hora, y me puso “Le encantó. Un abrazo

Estaba en el cumpleaños de mi hija cuando me llega. Lágrimas. Hermoso. Hermoso.

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