No hay razas, sólo racistas

Científicos de la Universidad de Jena, en el este de Alemania, quieren que el término ‘raza’ deje de utilizarse. Los investigadores aseguran que no existe una base biológica para la clasificación de la humanidad.

Por la Redacción de Noticias La Insuperable

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Jena es la ciudad alemana en la que el zoólogo Ernst Haeckel se convirtió en la figura clave de la teoría de la evolución en Alemania, al mismo tiempo, en pionero de la ideología nazi. Ahora, más de cien años después, es precisamente aquí donde se quiere poner fin al término “raza”.

Con este propópsito, cuatro científicos han unidos sus fuerzas. El mensaje central de su “Declaración de Jena”: no hay razas. Al menos no en los humanos. En la reunión anual de la Sociedad Zoológica Alemana (DZG), que se celebra actualmente en Jena, 500 investigadores respaldaron el texto.

La justificación primordialmente biológica para definir a los grupos humanos como razas, por ejemplo, basada en el color de su piel o de sus ojos o en la forma de sus cráneos, ha llevado a la persecución, la esclavitud y la matanza de millones de personas“, escribieron los científicos en la Declaración de Jena.

“Sin embargo, no existe una base biológica para las razas, y nunca ha existido. El concepto de raza es el resultado del racismo, no su requisito previo“, aseguran.

La declaración fue firmada por Martin S. Fischer, Uwe Hossfeld y Johannes Krause, de la Universidad Friedrich Schiller de Jena, y Stefan Richter, de la Universidad de Rostock, y presentada en la 112 reunión anual de la Sociedad Zoológica Alemana en Jena en un evento titulado Jena, Haeckel, y la cuestión de las razas humanas, o cómo el racismo crea razas.

Para los iniciadores de la declaración, la cuestión está clara: primero fue el racismo, es decir, la idea de los diferentes valores de los diferentes grupos de personas, y luego la ciencia siguió ese camino. “El concepto de raza es el resultado del racismo y no su premisa“.

Ernst Haeckel, científico cuyas premisas fueron tomadas por el nazismo, veía las cosas de otra manera. A finales del siglo XIX, dividió a la humanidad en 12 especies y 36 razas. Al mismo tiempo, determinó la clasificación de los diferentes grupos. Muy al fondo se encontraban los “papúes, los hotentotes, xosas y negros”, que según él estaban “más cerca” de los mamíferos que de los “europeos altamente civilizados”.

Para los biólogos de hoy en día, una simple mirada al ADN humano es suficiente para ver la evidencia: “No solo no hay un solo gen que cause diferencias entre supuestas razas, sino que ni siquiera hay un solo par de bases”. Estos últimos son las unidades más pequeñas del genoma.

Sin base biológica

Al igual que Ernst Haeckel, Uwe Hossfeld es profesor en la Universidad Friedrich Schiller de Jena. Califica a su predecesor de “racista naturalista”, pero también de “hijo de su tiempo”. Hossfeld es historiador de biología y uno de los autores de la Declaración de Jena. “Hoy en día, asumimos que no existe una base biológica para la clasificación en razas.”

Según los investigadores, el término “raza” ya no se debería usar en la ciencia. ¿Pero qué se hace ahora con la Constitución alemana? El artículo 3 define que “nadie debe sufrir una desventaja o ser preferido a causa de “su raza”.

El investigador aboga por que se suprima el término de la Constitución alemana. Pero esto no es tan fácil. En la ciencia, uno puede usar términos técnicos alternativos como etnicidad, población o comunidad de reproducción biológica, dice Hossfeld. Sin embargo, es difícil encontrar una palabra adecuada para el texto jurídico.

 

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