Un campeón mundial distraído

Dio la vuelta con la Argentina en el 78, pero se fue sin festejar.

Por Silvestre Antonio Caramendi para Noticias La Insuperable

La “rana” Valencia y su hijo Daniel

El hijo de la “rana” Valencia estuvo contando anécdotas de su padre en Twitter y todos quedaron encantados con las épocas de gloria y el despiste de su padre. Para los que no tuvieron la dicha de verlo jugar, sepan que José Daniel Valencia, un jujeño mediocampista con llegada, fue una pieza fundamental en el esquema menottista que dio la vuelta del mundo en el Monumental, ídolo de Talleres de Córdoba, y que supo llevar su juego en las canchas ecuatorianas y bolivianas.

Daniel Jr, tal vez aburrido por la cuarentena, nos advierte primero: “El es un tipo muy despistado (Nivel: me juraba que nunca había jugado una copa América, y en realidad quedó demostrado, con pruebas, que si) o entre otras cosas, en una gira cambió la camiseta con Cruyff y LA PERDIÓ”.

Luego, contó que el 25 de junio de 1978, tras el triunfo 3 a 1 frente a Holanda, el plantel regresó al hotel en el que se concentraban para continuar con los festejos y prepararse para la cena con que serían agasajados. Pero su padre no estaba junto a sus compañeros y nadie sabía de él. “Un preocupado Profe (Ricardo) Pizzarotti lo buscaba. El recepcionista del hotel decidió acercarse al profe y le dio un papel (que decía): ‘Profe, gracias por todo. ¡Somos campeones del mundo! Vine rápido al hotel antes de que se llenara de gente, ya me voy a casa a ver a mamá. Despídame de todos. Abrazo enorme‘”, tuitió Valencia hijo.

Así fue que mi viejo, apenas salió campeón del mundo, decidió irse a festejarlo con mi abuela. Ya es material suficiente para finalizar este hilo, pero como trata de una persona particular, aún no les he contado todo. En el camino a Jujuy, los gendarmes que lo veían pasar se sacaban fotos y festejaban con uno de sus próceres. Así fue que, desde Tucumán, salió la noticia de que el primer (al día de hoy, único) jujeño campeón del mundo estaba volviendo a su tierra natal. El gobierno jujeño tomó nota de la situación y, decidió declarar asueto para que el pueblo jujeño pueda ir a recibir a su héroe. Obviamente una persona en medio de la ruta, no tenía forma de enterarse de esta noticia, pero no pasaba nada porque iban a copar la entrada principal.”.

El hijo continúa con el relato: “Para llegar a la casa de mi abuela, tenías 2 posibilidades: Agarrar la avenida principal (que es lo que hace todo el mundo) o una calle de tierra que mi viejo transitaba cuando tenía 13 años. ¿Adivinen que camino eligió? Exactamente, se fue por el camino de tierra. Una vez llegado, más sonriente que nunca, esperando, finalmente, reencontrarse con su madre. Toca el timbre, abre la señora que trabajaba ahí.

¡¿Daniel, que está haciendo acá?!

Me hubiese gustado que me reciban mejor

¡ESTÁ TODA LA PROVINCIA ESPERÁNDOLO EN LA AVENIDA PPAL!”.

Valencia y su madre

Y luego concluye: “Ustedes dirán que lo importante era poder ver a mi abuela, y tienen razón. ¿Saben cuál fue el problema? QUE MI ABUELA TAMBIÉN SE HABÍA IDO A LA AVENIDA A RECIBIRLO. Es así que la historia del tipo más despistado del mundo, concluye. Personalmente siempre me pregunté ¿cómo puede haberse ido sin quedarse a los festejos? pero cuando me dijo “La abracé a la abuela como 2 horas, y eso fue mejor que todo” no tuve más objeciones a sus decisiones”.

Valencia en Talleres de Córdoba

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