Convivencia con perros y gatos durante la pandemia

Durante la pandemia y la cuarentena muchas personas se sintieron solas, necesitaron compañía y se decidieron por la adopción de ciertos animales domésticos. Conversamos con Florencia de los Santos, veterinaria de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBA, sobre la convivencia con perros y gatos, cómo interpretar su comportamiento y qué cuidados debemos tener.

Por UBAhoy

Durante los meses de aislamiento social debido a la pandemia de Covid-19, las adopciones de animales como perros y gatos aumentaron considerablemente en la Ciudad de Buenos Aires, pero la convivencia, el estrés por el contexto social y las costumbres animales y humanas no son fáciles y en algunos casos, trajeron ciertos roces.

Para conocer más acerca de esta realidad, conversamos con la coordinadora de la Secretaría de Extensión y del Programa Comunidad de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBA, Florencia de los Santos, veterinaria, especialista en etología, rama de la biología que estudia el comportamiento animal.

“Cuando uno elige convivir con otra especie, debe comenzar por el asesoramiento previo con el veterinario de confianza, entender qué implica esta elección, es decir, conocer la especie con la que voy a convivir, conocer sus necesidades fisiológicas y comportamentales. Sin embargo, muchas de las adopciones se dieron pensando en el contexto inmediato de lo que estaba sucediendo”.

¿Qué otras cuestiones hay que tener en cuenta al momento de adoptar un animal en una ciudad como Buenos Aires?

Perros

En cuanto a los perros, hay que saber que en la ciudad de Buenos Aires suele haber espacios pequeños de vivienda y esto provoca que muchas veces no sea respetada una determinada densidad necesaria en los espacios de convivencia. Esta falta de espacio, generalmente no se tiene en cuenta al momento de adoptar.   

Es así que los paseos se transforman en espacios fundamentales. Durante los paseos, es importante, entre otras cosas, estimular la exploración, que es una necesidad comportamental en los perros. Esto lleva tiempo y estructura.

Tanto sea con un cachorro, como con un perro adulto, y luego del asesoramiento previo, es recomendable trabajar con el veterinario de cabecera los pasos para producir la adaptación más armónica, tanto para ellos como para nosotros.

Gatos

Los gatos no son perros pequeños. Tienen necesidades comportamentales propias de la especie. Es aconsejable compartir espacios, juegos en conjunto. Para esto no se requiere de gran infraestructura. Un hilo y una caja pueden volverse grandes herramientas de interacción.

A veces la gente gasta dinero en comprar cosas sofisticadas y se pierde de usar herramientas más sencillas.  Armar juguetes caseros para dispensar comida, generar alternativas de interacción en diferentes espacios y, sobre todo, tener las ganas y la posibilidad de generar estos momentos, aprender no solo sobre la especie, sino en lo particular del gato con el que decidimos convivir son cuestiones básicas, así como aprender el respeto al espacio y los tiempos.  

A veces lo que nos cuesta a los humanos es mantener eso en el tiempo, entender que el otro tiene una necesidad, que esta necesidad debe ser acompañada en su expresión, no solamente hoy, sino todos los días o la mayor parte de los días es algo que necesitamos entender.

-¿Por qué creés que se dieron más adopciones el año pasado durante el aislamiento?

El año pasado, el acercamiento a otros seres humanos estaba complicado, entonces, hubo un reemplazo o una especie de tornar ciertas cuestiones sociales humanas hacia los animales, porque no nos podíamos estar con otros humanos.

Las decisiones muchas veces fueron porque la gente tenía tiempo y muchas veces la necesidad de contactar con un otro. A veces no tomamos en cuenta que la decisión la tenemos que tomar pensando también en el futuro, cuáles son los cambios que nos generan los animales, no solo hoy, sino en general en nuestras vidas, porque cuando adquirimos un compromiso con ellos es a largo plazo y en ese compromiso, uno tiene una responsabilidad. Por ejemplo, si surge algún problema de salud, tanto físico como comportamental, tenemos que actuar con los profesionales que corresponden en cada caso para poder solucionar esos problemas. Un perro o gato en casa implican un compromiso y responsabilidad de muchos años.

La cantidad de años de pandemia seguro será más corta que la vida del animal y si uno por ahí viajaba mucho y ahora no, en algún momento se volverá a ese ritmo de viaje, de vida, y ¿qué va a pasar con el animal en ese caso? Porque la vida de un perro o gato puede promediar 13 o 15 años y la pandemia no va a durar tanto. ¿Qué pasa, entonces con el integrante adoptado?

En los casos en que se adoptó y pueden aparecer problemas de convivencia, ¿qué se puede hacer?

Lo más importantes es entender y conocer las vías de comunicación de esa otra especie. Una de las cosas que podemos que preguntarnos es qué más nos está queriendo comunicar ese otro. Hay un mensaje, quizás algo que no estoy entendiendo. Tenemos formas comunicativas diferentes y eso siempre es un desafío.

Por el otro lado, si hay un problema, debemos buscar ayuda para su resolución. Recurrir a los veterinarios especialistas, los etólogos que pueden acompañarnos en estos procesos para poder entender estas situaciones y así poder evitar problemas futuros.

¿Ustedes, como profesionales, están teniendo más consultas?

Hoy por hoy hay problemas convivenciales, vemos desde el año pasado varias problemáticas que tienen que ver con el confinamiento propiamente y con el no entendimiento, fallas en la comunicación con los animales.

Deberíamos no perder de vista que la elección de la convivencia, fue nuestra, y eso conlleva responsabilidad. La gente adopta con una idealización de relación, con lo que ve en publicidades o en la televisión de lo que puede llegar a ser una convivencia con otro, y lo que sucede puertas adentro es muy diferente.

Entonces siempre hay que preguntarse: ¿estoy preparado para asumir la responsabilidad de vivir con otra especie? ¿Qué implica? ¿qué me lleva a tomar esta decision? Una vez tomada la decisión, conviviendo con ese otro, ¿cómo hago para transformar, para que la vivencia de las dos especies sea positiva y para todos los que forman parte de esa convivencia?

¿Qué les pasa a los animales durante la pandemia? ¿Sienten el cambio?

Una de las cosas más importantes que sucedieron durante la pandemia fueron las pérdidas de rutinas. Perdimos las rutinas en estos momentos, ellos también.  Empezar a generar estructuras, tiempos, momentos de paseo, de encuentro.

Ordenarse, ordenarnos es clave para  generar un ambiente en el cual haya cierta previsibilidad de los estímulos. Es sumamente importante para prevenir problemas a la hora de la convivencia y así lograr cierto entendimiento de lo que va a venir.

Todo esto, habría que lograrlo, más allá de que nosotros también tengamos cambios con los chicos, con el colegio, con un montón de cuestiones, pero debemos tratar de mantener horarios lo más posible.  Mantener lo más homogéneo posible las rutinas de paseo, juego y comida, que son tres cosas que uno puede estructurar en gran medida, más allá de los cambios aleatorios que nos sucedan.

¿Qué consejos le darías a quienes conviven con animales y sobre todo a los que lo hacen desde hace poco tiempo y en estas circunstancias?

Una de las cosas que creo importantes es que al decidir convivir con otra especie debemos preguntarnos: ¿cómo vamos a convivir?; y si ya adoptamos, ¿cómo queremos que sea esta convivencia?

Como consejo, les diría que escriban tres reglas de convivencia y las peguen en la heladera, en algún lugar que esté a la vista de todos. Leerlas de vez en cuando, porque eso también nos va a dar un orden y un norte de a dónde vamos y cuando notemos cosas raras o que nos hacen sentir incómodos, podemos ver si estamos cumpliendo con esas reglas, si estamos siendo ordenados y coherentes con esas reglas que nos propusimos y que iban a regir la convivencia. Ponernos a pensar en cómo queremos convivir ya es una estrategia y eso es un montón; bajarlo a un papel e intentar cumplirla lo más posible, es un lindo ejercicio y, justamente, tiene que ver con el pensar al otro, en integrar al otro

Quererlos implica conocerlos y tenerlos en cuenta en lo que es la estrategia diaria de cómo queremos vivir y darles la posibilidad de que vivan de la mejor manera posible. Acercarnos a que vivan una vida que valga la pena.

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