Barack Obama y la triste ironía de un presidente de EEUU que recibió el Premio Nobel de la Paz y no pasó un solo día sin guerra

En estos tiempos donde desde la OTAN quieren decirte cómo debes pensar, es bueno refrescar la memoria.

Por Tomás Palazzo para Noticias La Insuperable

Nuevos tiempos de guerra se viven en el mundo te titulan los grandes editoriales de los principales medios del país, aquellos que, a pesar de nuestros esfuerzos, tiñen nuestras cabezas con sus pensamientos que nos corroen el cerebro de tal manera que, en algo, o en mucho, terminamos repitiendo lo que nos dicen.

No son nuevos tiempos de guerra. El mundo vive en guerra todos los días y el conflicto de Ucrania es demasiado viejo, siendo su origen mucho anterior a este 2022. Y así como pasa en Ucrania, media docena de países, de mínimo, atraviesan conflictos; pero no todos son en Europa, y no en todos nos piden (nos ordenan) que prestemos atención y que pongamos banderitas en nuestros perfiles de redes sociales.

El mundo vive en guerra desde siempre, y no es solo una frase tirada al pasar. Vive en guerras que nos enseñan a ignorar, fruto del consumo de comunicación digitada por la «cultura occidental» de la que formamos parte. Y ese selección mental nos hace creer lo increíble y justificar lo injustificable, como el caso que titula a nuestro artículo: el de Barack Obama, Premio Nobel de la Paz que pasó absolutamente todos los días de sus dos presidencias en guerra.

El 20 de enero de 2009, en su toma de posesión, Estados Unidos tenía tropas de combate en Irak y en Afganistán. Obama cumplió en buena parte su promesa de reducir drásticamente la presencia militar estadounidense en Irak. Y también en Afganistán hay muchas menos botas estadounidenses que al comienzo de su mandato. Pero el 20 de enero de 2017, al entregarle el mando a Donald Trump, Obama seguía en guerra.

Estados Unidos bajo Obama, más allá de Afganistán e Irak, ha emprendido acciones militares en Libia, Pakistán, Somalia y Yemen.

Y la cosa sigue hoy en día. El primero de este mes de marzo, mientras condenaba el intervencionismo ruso en Ucrania, EEUU lanzó un ataque aereo sobre Somalia, un país que atraviesa una sequía y hambruna de las peores de su historia pero cuyos refugiados no son bienvenidos, como si fueses humanos de segunda. Y lo reflejan las consecuencias ignoradas de sus ataques, como cuando en octubre de 2021 bombardeó la ciudad de Elbur, en el centro de Somalia, matando a 35 civiles.

Pero la guerra «que importa» empezó hace poquito. Y como en la tele, hay buenos y malos. O eso nos dicen al menos…

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