La respuesta (al menos esta vez) no está soplando al viento, sino en la realidad, la que nos golpea.
Por Ariel Fernández para Noticias La Insuperable

Me gustaría intentar explicar lo que estamos viviendo, pero no puedo. Ya no me alcanza con la teoría. Los discursos dominantes se aferran a esa dominación tan poderosa como invisible que incluso nos aleja de la experiencia.
Podría contar lo qué le pasa a los países que siguen las recetas del FMI, podría compartir los discursos de Menem y de la Rúa para que los puedan comparar con los de Mauricio (que siempre es Macri) y Javier Milei (que es Macri pero peor) o intentar explicar cómo afecta la inflación en cada hogar de lxs trabajadorxs argentinxs; pero sé que no me va a servir para nada.
Entonces pienso cómo pienso y cómo piensan los demás. Y la respuesta (al menos esta vez) no está soplando al viento, sino en la realidad, la que nos golpea, la que muchxs prefieren no ver, quizás porque saben que cualquiera puede caer en ella. Porque las sugerencias siguen siendo tirarles una pala y no un libro. Después dolor, crueldad, dolor y burlas hacia quienes vamos quedando fuera de un sistema que en un tiempo (no muy lejano) nos cobijó. Entonces más incertidumbre, y más dolor porque gran parte de la sociedad reproduce las ideas de ellos, lxs que nos gusten o no llamarlo grieta se oponen a los intereses del pueblo.
No sé cómo explicar lo que pasa, ni tampoco porqué pienso lo que pienso, lo que siento.
Y sí, terminó en la conclusión de la falta de apropiación de clase, de la experiencia y la egoísta y necesaria meritocracia en tiempos de neoliberalismo.
Hace poco tiempo tuve una charla con un amigo que explicó todo, no en términos funcionales, sino en términos emocionales ligados a la memoria individual, pero sobre todo colectiva.
El relato me significó entender lo que habíamos vivido, y sobre todo lo que íbamos a vivir.
Estábamos en el trabajo, y cuando me ve me dice que lo acompañe, yo lo sigo y me pareció raro, porque él es muy enérgico y esta vez se lo notaba abatido.
Encontramos un lugar, nos quedamos solos y comenzó el diálogo:
-¿Qué te pasa amigo? ¿Todo bien?
Se le llenaron los ojos de lágrimas y a pesar de su cuerpo gigante parecía un niño que hacía pucheros para no llorar. Entonces con un hilo de voz me contesta…
-Ayer comimos cordero…
Terminó de decir cordero y estalló en un llanto furibundo.
-¿Qué pasa loco? Re copado –agregué-
-Sí, pero sabés lo que comimos para esta fecha antes de Néstor, ¿sabés? –hace un silencio mientras me mira con los ojos húmedos- fiambre y mucho pan, sobre todo pan…
-Bueno es muy bueno eso, tenés que estar contento…
-Sí, pero mi familia va a votar a Milei y antes votó a Macri, y dicen que están cansados de los vagos, que el que no tiene es porque no quiere laburar cuando laburábamos más que ahora y nos cagábamos de hambre…
El diálogo no siguió, no podía decirle nada. Él no podía decir nada más. Hice un chiste y volvimos a la actividad.
Hoy está como cualquier argentino, como cualquier argentina, con incertidumbre, con bronca, porque su experiencia le enseñó que para estar bien, el pueblo debe estar bien, que los proyectos políticos nos incluyen o nos dejan al margen, la experiencia marcaba que para estar mejor hay que laburar, pero sobre todo saber que como nos enseñó la experiencia, la Patria tiene que ser el otro.
Descubre más desde Noticias La Insuperable
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Y sí, es así.
Me gustaMe gusta
Autentica, de absoluta realidad lo que expone Ariel Fernández en su nota. Así nos sentimos los que tenemos vivencias de lo transitado , y para no ir tan atrás con las dictaduras genocidas, la década infame de los noventa, pasando por el inútil de la Rúa, el rico heredero de la mafia calabresa imaginamos que en un momento eran el límite…Y ahora este incalificable sujeto que el poder real interno encontró e instaló en la rosada para vaciar la Argentina con una entrega de soberanía sin precedentes superando a mesiánicos y mafiosos….. el tema para llegar a esta situación, algunos sí lo entendemos como un anacrónico problema estructural en Educación de por lo menos buena parte de los clasemedieros también cargados de un odio visceral que no podrían explicar. Esto es así y no de otra manera.
Me gustaMe gusta