La cuarta partida del match por el título mundial de ajedrez le dio la espalda al espectáculo que el público ansía disfrutar en Singapur.

Por Rodrigo Bisbal para Noticias la Insuperable ·
Según parece, al campeón del mundo le interesa muy poco aprovechar la ventaja de jugar con piezas blancas. Igual que en la segunda partida, Ding declinó llevar la voz cantante al limitarse a proponer calma y rápida simplificación.
Cerca de la jugada treinta ya se adivinaba un escenario de tablas muertas. Los módulos, clavados en el cero de paridad absoluta durante un extendido lapso, anticipaban el empate que parecía conformar a los contendientes. Hoy, para Gukesh, lógicamente, ese resultado no era mal negocio.

Si se considera la partida en el marco de una estrategia de match, podría inferirse que Liren apuesta por la aridez sin sobresaltos para, llegado el caso, dar el zarpazo si el retador arriesgase más de la cuenta. Al fin y al cabo, con paridad extendida hasta el final de la lid, el actual campeón sería el favorito para el desempate en rápidas.
Las tablas, en definitiva, llegaron sin emoción alguna en el movimiento 42. La cuarta ronda dejó aburrimiento y especulaciones a largo plazo.

Sin duda, por ahora a Liren Ding no lo seducen ni la fantasía ni la escuela del Bocha: prefiere la estrategia fría. Nada de gambetas ni baile. Al retador adolescente quizás lo mortifique pensar que él pone el corazón pero que el chino, en cualquier momento por venir, le asestará el planchazo. En fin, impasibilidad oriental al palo.

Imágenes: FIDE
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