El filo de la navaja

El retador Gukesh estuvo a punto de dar un golpe agónico en el match por el título mundial de ajedrez pero el actual campeón del mundo volvió a lucirse con recursos defensivos inesperados.

Por Carolina Príncipe para Noticias la Insuperable ·

Sin respiro para los protagonistas y con suspenso del mejor para la afición, la penúltima jornada mundialista en Singapur tuvo todo lo que podría pedir el más exigente de los espectadores. Gukesh D, con 1.e4, invitó a Liren Ding a confiar de nuevo en la Defensa francesa. El chino aceptó sin hesitar ni temer a las novedades del aspirante y su equipo de analistas.

La apertura discurrió por los caminos de la línea principal de la Francesa. En torno a la jugada 20 daba la impresión de que Ding podría neutralizar la mínima ventaja de apertura que había alcanzado Gukesh. Sin embargo, la mala administración del tiempo volvió a aparecer como factor de peso.

El maestro chino, con escaso tiempo en el reloj mucho antes de lo aconsejable, debió afrontar un medio juego que poco a poco fue llevándolo al borde del abismo.  Así, reducido a la pasividad y obligado a rápidas decisiones defensivas, las de mayor dificultad para el grueso de los ajedrecistas, su suerte parecía echada.

Tras 31. Ce4 del blanco, con la amenaza de Cd6 como ineludible, daba la sensación de que el derrumbe de Liren, tantas veces predicho por los Nostradamus de streaming, se haría realidad.

Con el reloj como espada de Damocles, lejos aún del control de las 40 y, sobre todo, contra cualquier previsión realista, Ding encontró la salvadora: jugó 31. … Tf8 y las sombras se instalaron en el rostro de Gukesh. El arte defensivo había vuelto a aflorar justo cuando el filo de la navaja india amenazaba la yugular del chino. Siguieron 32. Cd6 Tc7. El aroma a sangre que olfateaba el retador se había esfumado definitivamente.

Las emociones de aquí en adelante se centraron en el apuro de tiempo. La posición no era tan sencilla como para descartar errores propios del vértigo. Sin embargo cuando en la 39, a un paso del control,  Liren jugó sin titubeos Df4, ya nada lució incierto: las tablas ya eran previsibles sin riesgo de equivocación.

La partida, que podría haber concluido mucho antes, se extendió hasta el movimiento 68 solamente por la obcecación de Gukesh en el gasto inútil de energías.

Tras el control de las 40, Liren Ding activó el piloto automático y sus pensamientos, quizás, hayan volado hacia territorios menos pedestres. Tal vez, como el aviador Larry Darrell, ya estuviese embarcado en viaje hacia el sosiego espiritual e, incluso, la felicidad de vivir. Por algo en la conferencia de prensa anticipó que después de este esfuerzo ya no se preocupará por jugar muchos torneos clásicos, disfrutará del ajedrez rápido y la tranquilidad.

Mañana, pase lo que pase, habrá definición: Liren Ding conducirá las piezas blancas en la última partida -14a– a ritmo clásico programada y, de no haber un ganador, pasado mañana se jugará el desempate a rápidas. Emociones no faltarán.



LA PENÚLTIMA PARTIDA

Blancas: Gukesh D
Negras: Liren Ding
Resultado: 0.5-0.5
Duración de la partida: 68 movimientos
Apertura: Defensa Francesa
Variante: Variante Steinitz

Imágenes: FIDE


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